El general Hafter ignora a la ONU y avanza hacia Trípoli

La ofensiva sobre la capital rompe el frágil equilibrio conseguido con el Gobierno de Acuerdo Nacional.

Miembros de las fuerzas de Misrata, bajo protección de las fuerzas del Gobierno libio, montaban guardia ayer e en el barrio de Tajura, en Trípoli / Reuters
Miembros de las fuerzas de Misrata, bajo protección de las fuerzas del Gobierno libio, montaban guardia ayer e en el barrio de Tajura, en Trípoli / Reuters

La ofensiva sobre la capital rompe el frágil equilibrio conseguido con el Gobierno de Acuerdo Nacional.

Siguiendo adelante con una ofensiva que podría alterar críticamente el frágil equilibrio de poderes en Libia, el autoproclamado Ejército Nacional Libio (ENL) comandado por el mariscal Jalifa Hafter, intensificó ayer su avance hacia Trípoli, la capital del país y sede del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) reconocido por la comunidad internacional.

El anuncio de la campaña militar, que sorprendió el jueves dentro y fuera del país, se produjo poco después de que ese día las fuerzas de Hafter se hicieran sin dificultades con la localidad de Gharian, situada a unos 80 kilómetros al sur de Trípoli. Por ahora, sus hombres continúan posicionados a al menos una veintena de kilómetros de los grandes ministerios de la capital, y aunque han logrado hacerse rápidamente con el control de distintas localidades de los alrededores de la ciudad, incluido su antiguo aeropuerto internacional, también han sufrido sus primeros reveses. El más importante de estos tuvo lugar en un puesto de control ubicado 27 kilómetros al oeste de Trípoli, del que fueron repelidos por fuerzas leales al GNA.

La campaña del ENL llega apenas un mes después de culminar su ofensiva sobre el sur del país. A pesar de que se desconoce cuál es su presencia real en aquella región, dado que su campaña se apoyó en buena medida sobre grupos locales, la maniobra colocó a Hafter como virtual hombre fuerte del sur de Libia, sus dos mayores campos de petróleo y las porosas fronteras con los países vecinos. En el caso de Trípoli, sin embargo, Hafter está llamado a encontrarse con una oposición mucho más férrea, y aunque no se descarta que pudiera llegar a entrar a la ciudad, la mayoría de analistas descartan que su fragmentado ENL esté capacitado para llegarla a controlar o incluso lanzar un ataque a gran escala.

La maniobra del mariscal fue rápidamente criticada por las Naciones Unidas, para quien la campaña supone un auténtico contratiempo. En este sentido, la ofensiva llega después de que Hafter y el primer ministro del GNA, Fayez Sarraj, se reunieran a finales de febrero en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) para discutir un posible acuerdo de reparto del poder. Asimismo, el movimiento se produce tan solo diez días antes de que arranque una conferencia nacional organizada por la ONU en Libia con el objetivo de intentar esbozar una hoja de ruta hacia unas eventuales elecciones.

Países como Francia, Italia, Reino Unido y Estados Unidos han criticado la maniobra del veterano general y le han exigido que cese su ofensiva, pero hasta el momento no han adoptado ninguna medida concreta. Una inacción que ha envalentonado a Hafterpara llegar hasta las puertas de Trípoli y amenazar ahora con que no piensa detenerse ahí.