El Gobierno alemán apela a la reconciliación entre Armenia y Turquía

El Gobierno alemán apeló hoy a la reconciliación entre Armenia y Turquía, después de que ayer el presidente del país, Joachim Gauck, reconociese el genocidio de los armenios y la responsabilidad de Alemania en lo ocurrido en 1915, en tanto que aliada entonces del Imperio otomano. Alemania quiere contribuir "al acercamiento entre ambas partes", indicó el portavoz gubernamental, Steffen Seibert, coincidiendo con el centenario del inicio de las deportaciones masivas, en las que se estima murieron 1,5 millones de armenios, así como decenas de miles de arameos, caldeos y griegos.

Seibert evitó pronunciarse acerca de la declaración de Gauck, la noche anterior, con el argumento de que no es cometido del Gobierno pronunciarse sobre las intervenciones del presidente, y se remitió al texto que este mismo viernes se debatió en el Parlamento federal (Bundestag), en el que asimismo se emplea el término genocidio armenio.

El texto fue consensuado entre los grupos parlamentarios de la coalición de Angela Merkel -conservadores y socialdemócratas-, tras duras deliberaciones y tensiones internas.

Ningún miembro del Gobierno intervino en el debate parlamentario, que abrió el presidente, Norbert Lammert, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, aludiendo como Gauck a la responsabilidad de Alemania en ese genocidio.

Desde las filas opositoras -Verdes y La Izquierda- se tachó de poco clara la propuesta de resolución y se apremió, cuando menos, a incorporar la cuestión de la responsabilidad alemana en el texto final, que será sometido al voto de la cámara en unas semanas.

Gauck se adelantó ayer al Bundestag y se convirtió en el primer representante de Alemania en emplear el término genocidio, en un oficio ecuménico organizado por las principales iglesias cristianas precisamente para recordar a las víctimas.

El presidente recordó que militares alemanes participaron entonces en la "planificación"de las deportaciones masivas.

Gauck, políticamente independiente, abandonó así la tradicional cautela de Alemania ante Turquía -socio de la OTAN y lugar de origen de 3,5 millones de sus ciudadanos- y se unió al conjunto de países que reconocen el genocidio armenio pese a las eventuales consecuencias en sus relaciones con Ankara.