«El suelo se movía como un dominó»

Exteriores sigue buscando a 103 españoles que aún no están localizados en Nepal

Los primeros treinta y siete españoles, incluido un bebé, en ser evacuados de Katmandú (Nepal) tras el terremoto que asoló ese país llegaron anoche a Nueva Delhi (India) en un vuelo comercial de la compañía Spice Jet.
Los primeros treinta y siete españoles, incluido un bebé, en ser evacuados de Katmandú (Nepal) tras el terremoto que asoló ese país llegaron anoche a Nueva Delhi (India) en un vuelo comercial de la compañía Spice Jet.

Exteriores da por concluida la evacuación de 127 compatriotas afectados por el seísmo en Katmandú que volaban aniche destino España.

El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, dio ayer por concluida la operación de evacuación de españoles que se encontraban en Katmandú afectados por el terremoto del sábado y tiene previsto aterrizar en la madrugada de hoy en la base aérea de Torrejón (Madrid) en el avión del Gobierno junto a los 44 primeros repatriados. Así lo confirmó ayer el jefe de la diplomacia española en un encuentro con los medios de comunicación celebrado en la Embajada de España en India en la que felicitó a los diplomáticos y al personal de la legación por el gran trabajo realizado y para evacuar a los españoles afectados en tiempo récord, mucho antes que otros países europeos como Reino Unido y Países Bajos, cuyos compatriotas siguen atrapados en una Katmandú arrasada. Margallo también aportó cifras sobre la operación de evacuación. Ha habido 498 españoles afectados por el seísmo, 23 de ellos lograron salir del país por sus propios medios. España ha evacuado a 79 en Airbus del Gobierno, 36 en un vuelo comercial del Gobierno indio por gestión personal del primer ministro, Modi, y 12 en otro avión de comercial. El total de evacuados es, por tanto, de 127 personas. 103 españoles siguen sin haber sido localizados. Los cinco españoles que estaban en el Anapurna han logrado ser localizados vía satélite.

En cuanto a las tareas de repatriación desde Nueva Delhi a España, Exteriores informó de que 12 españoles ya han partido hacia España por sus propios medios, en el Airbus, como se indicaba, 44 españoles acompañarán al equipo de Margallo y a los medios (los empresarios que viajaban con el ministro han buscado plaza en diversos vualos comerciales). Por último, 71 personas tomarán hoy el avión fletado por los servicios consulares de Exteriores con lo que se dará por terminada la primera operación de repatriación. A partir de ahora, una vez sean sustituidas las tres personas de la Embajada en India que estaban sobre el terreno en Katmandú, se irán concentrado a todos los españoles que vayan apareciendo en las oficinas de la constructora San José en la capital napalí y se irá procediendo «medios de salida a Madrid si es posible y, si no, a Nueva Delhi», especificó Margallo. El avión que lleva dos días preparado en Madrid con treinta toneladas de ayuda humanitaria «parece que tiene permiso de aterrizaja en Katmandú» y estaba programada su salida de Madrid ayer a las 12 de la noche. Margallo insisitió en que las autoridades nepalíes dieron prioridad a un avión para evacuar personas antes que a uno que les llevaba ayuda humanitaria, «lo que indica el trato que nos han dado y que yo quiero volver a agradecer».

Según el jefe de la diplomacia española, la situación de los españoles en Nepal era «francamente mala». Y, en efecto, los testimonios de los primeros españoles evacuados son espeluznantes. Johanatan Herranz, extremeño de 26 años, afirmó a su llegada a Nueva Delhi: «Los nepalíes nos han tratado como perros. No nos han dado comida ni bebida. Sólo daban prioridad a chinos e indios».

Óscar Gutiérrez, responsable de obra en la constructora San José en Nepal, subió ayer en el avión rumbo a Madrid junto a su mujer y su hija. Ellas estaban en el club americano en Katmandú cuando se produjo el seísmo: «Veían como las losetas del suelo se movían como un dominó». La pequeña Manuela explica que primero hubo uno «fuerte pero corto, después [la réplica de 6,9] fue menos potente pero más extenso». Óscar ni siquiera se atrevío a hacer fotos de su casa. «Tenía miedo de que se derrumbara. Había grietas en las que podías meter la mano».