Política

Escalada de violencia entre Israel y Hamas en la franja de Gaza

Netanyahu responde con un bombardeo de diez horas a los cohetes lanzados por Hamas en plena tregua humanitaria

Soldados israelíes lloran la muerte de uno de sus compañeros ayer en los combates en Gaza
Soldados israelíes lloran la muerte de uno de sus compañeros ayer en los combates en Gaza

Las víctimas murieron en los combates nocturnos en el barrio de Shahaiya, al este de la franja. Se trata del incidente con mayor número de bajas israelíes, que se suman a los cinco militares y dos civiles muertos anteriormente.

El decimotercer día del operativo militar israelí contra Hamas en la franja de Gaza quedará registrado como el de los cruentos enfrentamientos en Sha-haiya, un barrio de Gaza. Los palestinos informan de un centenar de muertos, entre ellos 17 niños, y el Ejército israelí reveló anoche que 13 de sus efectivos, entre soldados y oficiales, cayeron en combate. Entre los heridos está el Comandante del Batallón Golani, el coronel Rasan Alian –miembro de la comunidad drusa–, que asumió hace pocos meses su cargo.

Hamas acusó a Israel de «crímenes de guerra» y portavoces palestinos dijeron que esto «fue una masacre», mientras miembros de Hamas en Gaza decían a su cadena de televisión Al Aksa que «hay cuerpos por todos lados». A petición del «rais» palestino, Mahmud Abas, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró ayer una reunión de urgencia para analizar la situación en la franja.

Mientras, Israel rechaza categóricamente las acusaciones y responsabiliza directamente a Hamas por las muertes civiles, destacando ante todo que la batalla fue «contra terroristas, muchos de los cuales murieron en el lugar». «Lamentamos la muerte de civiles inocentes, pero la responsabilidad es de Hamas», dijo el primer ministro, Benjamin Netanyahu, afirmando que «nosotros hacemos esfuerzos para minimizar y evitar víctimas civiles, mientras que Hamas hace esfuerzos para que muera la mayor cantidad posible de sus propios civiles». Según Israel, hace ya cuatro días que se está exhortando a la población de Shahaiya a dejar sus casas, debido a los preparativos para una ofensiva en el lugar, que el Ministro de Defensa, Moshe Yaalon, describió como «una ciudad subterránea del terrorismo» –por los túneles, posiciones de lanzacohetes, fábricas de misiles y depósitos ocultos bajo tierra. Pero Hamas exhortó a la población por los altavoces de las mezquitas a no abandonar sus casas, ejerciendo una presión por la cual no pocos se quedaron. Ello, aunque sabían que llegaría un ataque más fuerte de parte de Israel.

A mediodía, Hamas pidió una «tregua humanitaria» para poder evacuar heridos, lo cual fue planteado a Israel a través de la Cruz Roja. Tel Aviv accedió de inmediato, pero los islamistas violaron el alto el fuego. A pesar de ello, Israel aceptó dos veces prolongarlo.

La terminología es dura no sólo en las mutuas acusaciones entre Israel y Hamas, sino también en los comentarios públicos de figuras de la Autoridad Nacional Palestina. Yibril Rajub, una de las figuras más conocidas de la ANP, dijo que «Israel lleva a cabo un exterminio masivo como los nazis en Europa en los años 40». Y para Mahmud al Alul, miembro del Comité Central de Al Fatah, el envío por parte de Israel de los mensajes a la población para abandonar sus casas es «un acto de barbarie». Fuentes oficiales israelíes acusan a Hamas de usar las casas de las población para su red armada, colocando explosivos en numerosos sitios a fin de detonarlos al paso de los soldados israelíes, y usando toda la zona como base de lanzamiento de cohetes hacia territorio hebreo.

Por la tarde se anunció que Israel había instalado un hospital de campaña en el paso fronterizo de Erez para atender a los heridos palestinos. «Esto es una guerra por nuestra casa», recalcó Netanyahu. «Israel no eligió entrar a esta guerra, pero desde el momento que nos fue impuesta, será llevada a cabo hasta que alcancemos la meta: devolver la calma a la población por un tiempo prolongado, y dañar seriamente la infraestructura armada de Hamas y otros grupos terroristas».

Mientras continúa el operativo dentro de Gaza, sigue el disparo de misiles desde la Franja hacia territorio israelí. Casi 90 habían sido disparados desde la medianoche del sábado hasta ayer a las 21:00, una reducción en comparación con otros días, probablemente por las dificultades que los radicales tienen para disparar libremente, cuando Israel opera en los sitios que les sirven para lanzar cohetes. Netanyahu habló ayer de la necesidad de «desmilitarizar» la Franja, señalando que «ahora lo estamos haciendo por la vía militar, pero se podía también por la política, lo cual habríamos exigido como primer paso de la tregua que de todos modos, aunque nosotros aceptamos, Hamas rechazó».

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó ayer su «grave preocupación» a Netanyahu por el número creciente de muertes de civiles palestinos en Gaza y la pérdida de soldados israelíes. En su segunda llamada telefónica en tres días al «premier» hebreo, Obama discutió la operación militar israelí, reiteró la condena de Washington a los ataques de Hamas contra Israel y «reafirmó el derecho de Israel a defenderse». El mandatario indicó que «pronto» viajará a El Cairo el secretario de Estado, John Kerry, en busca de un cese inmediato de las hostilidades.