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«Escuché un estruendo y me arrojé fuera del camión. Luego cayó al vacío»

Decenas de supervivientes fueron testigos del derrumbe. Los «miracolados» narran su terrible experiencia en la autopista

  • Uno de los camioneros rescatados ayer en el Puente Morandi
    Uno de los camioneros rescatados ayer en el Puente Morandi

Tiempo de lectura 4 min.

15 de agosto de 2018. 05:04h

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Álvaro de Juana 15/8/2018

Pocas horas después de la tragedia, muchos de los que se encontraban en las inmediaciones del puente continuaban conmocionados. Algunos de ellos tildaban de auténtico milagro el haberse salvado. Es el caso de Andrea, quien se encontraba a pocos metros del puente, en un túnel, minutos antes de que se viniera abajo. «Nos dimos cuenta de que pasaba algo porque de repente frenaron todos los coches que teníamos delante. Pensamos que se trataba de un accidente, pero hemos visto que salían todos corriendo de los vehículos y es cuando hemos entendido que la situación era mucho más grave». «La gente gritaba asustada y cuando nos hemos dado cuenta de que el puente se había derrumbado no lo podíamos creer», explicó a los medios.

Otro caso es el de un camionero que resultó levemente herido en un brazo gracias a sus reflejos que le permitieron abandonar el camión segundos antes de que se precipitara al vacío. «Escuché un estruendo y me arrojé fuera del vehículo. Ha sido esto lo que me ha salvado porque luego el camión ha caído al vacío». Entre aquellos que también dan las gracias por salir ilesos se encuentra Davide Capello, jugador de fútbol del equipo de Savona, en la misma región de Liguria a la que pertenece Génova. El portero estaba en el puente en el momento de la catástrofe. «Soy un ‘miracolado’ (persona que recibe un milagro). Estaba yendo a Génova, me encontraba en el puente, primero he escuchado un ruido y luego se ha venido abajo todo. Había recorrido unos treinta metros, el coche se quedó atascado entre las columnas y los escombros. Es increíble, no tengo un rasguño, el único dolor que tengo es la aguja que me han puesto en el brazo», relataba el jugador de fútbol después de recibir asistencia médica.

Mientras se encontraba en el coche, el jugador logró coger el teléfono y llamar a su padre. «Papá, se ha caído el puente. Estaba pasando en ese momento y he caído dentro del coche. No te preocupes que estoy a salvo», le dijo. Su padre, manteniendo la calma, le pidió que saliera del vehículo si es que podía moverse. Así lo hizo ayudado por un policía que justo llegó hasta él en aquel preciso momento. «Ha sido un gran susto. Estoy vivo de milagro. Suele hacer este recorrido, uno de los más transitados de toda Italia», decía.

Entre las víctimas mortales, que al cierre de esta edición se hablaba de 35 personas fallecidas, también se encuentran dos empleados del Amiu, el servicio de recogida de basuras y reciclaje que cuenta con uno de sus centros en las inmediaciones del puente. Cuando se colapsó, ambos estaban en el interior de una «isla ecológica», una estructura para el reciclaje. Ésta fue invadida por uno de los pilares del puente que se vinieron abajo. Otros dos compañeros se encuentran desaparecidos.

Antonio Rubino se encontraba al volante de un coche que se ha salvado por los pelos. Ante las cámaras de televisión contó que «llovía muchísimo y veía cómo el asfalto iba desapareciendo. Por fortuna los coches que estaban detrás han dado marcha atrás y no me han taponado, así que he podido retroceder y esto es lo que me ha salvado», señalaba con lágrimas en los ojos. «Ha sido tremendo, parecía una película porque delante de mí no había nada, era el vacío», destacó.

Muchos otros se encontraban en un túnel que desemboca en el Puente Morandi o acababan de salir de él. Es el caso de una mujer que iba en el coche junto a su marido y se encontraba ya sobre el puente. «He visto cómo se venía abajo delante de mí. Mi marido ha tenido los reflejos de pararse y hemos bajado corriendo del coche. Después huimos hacia el túnel. He visto el vacío delante de mis ojos, apenas a 30 centímetros, y en un momento he pensado que podía morir».

Apenas 20 minutos antes de que se derrumbase pasó por él Maurizio Ruggiero, quien contó a «Il Secolo» que «tuve la sensación de que hoy el puente temblaba mucho más de lo normal». La televisión también recogió la conmoción de una señora que conducía y se dio cuenta de que pasaba algo al ver corriendo a mucha gente. «Me gritaban que se estaba cayendo el puente. Me bajé y salí corriendo, descalza».

El español Pedro Barthe, que circulaba por la autopista de camino al aeropuerto de Génova para alquilar un coche con el que volver a España, también se salvó de milagro. «Hemos vuelto a nacer», confesó el asturiano, que estaba de vacaciones con su primo en Italia, al diario «El Comercio». Barthe tenía que tomar la salida de la autopista en dirección al aeropuerto de la ciudad italiana, cuando el viaducto se desplomó. «Nos hemos salvado de milagro», aseveró Barthe todavía en la carretera. «No paran de pasar ambulancias y camiones de Bomberos. Es todo muy caótico».

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