Europa declara la guerra a las mafias

Los Veintiocho acuerdan triplicar el presupuesto de la misión de vigilancia Tritón y estudian una operación militar en Libia

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy (d), saluda al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a su llegada a la cumbre extraordinaria
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy (d), saluda al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a su llegada a la cumbre extraordinaria

Los Veintiocho acuerdan triplicar el presupuesto de la misión de vigilancia Tritón y estudian una operación militar en Libia

Europa lanzaba ayer un mensaje político ante la tragedia humanitaria de los últimos días en el Mediterráneo. Tras reducir a un tercio el presupuesto para el programa de vigilancia en «la frontera más mortífera del mundo», los líderes europeos acordaron volver al presupuesto con el que contaba el programa Mare Nostrum, que Italia lanzó en solitario tras la tragedia de Lampedusa y que concluyó en diciembre. Se ampliaba así lo pactado previamente en el primer borrador, donde se barajaba duplicar la inversión en los programas de salvamento y rescate.

«Hemos acordado triplicar los recursos disponibles para Tritón, nuestra misión en el Mediterráneo central, y mejorar su capacidad operativa y hemos consensuado pedir a la Alta Representante que proponga acciones para capturar y destruir los barcos de los traficantes de seres humanos antes de que los puedan utilizar, siempre en línea con la ley internacional y el respeto a los derechos humanos», explicaba en rueda de prensa el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Actualmente, la UE cuenta con dos programas de vigilancia en el marco de Frontex, Tritón y Poseidón. El presupuesto de la operación conjunta Tritón contaba para este año con un presupuesto de 2,9 millones de euros al mes. Por su parte, Poseidón, que empezó el pasado mes de febrero y prevé concluir en septiembre, tiene un presupuesto de 5,26 millones.

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, proponía esta medida en una carta al Consejo Europeo, a la que los Estados miembros dieron su respaldo. Además, doce países concretaron sus esfuerzos para arrimar el hombro en los programas de búsqueda y rescate en el mar, otros tres dejaban por escrito que colaborarán en función de las necesidades, mientras un total de trece, entre ellos Italia, Grecia, Malta o España, no listaban ninguna medida adicional. Sorprendía ver en la lista a Noruega, país que no es Estado miembro de la UE, y que comprometía 6,25 millones de euros en ayuda humanitaria, además de un barco civil.

Alemania puso a disposición de Frontex barcos civiles y un buque de la Armada, expertos en temas de asilo y su participación en la futura misión civil-militar similar a «Atlanta», según la lista presentada a la Comisión. Irlanda y Bélgica también ofrecieron una embarcación naval militar, mientras Francia optaba por ofrecer expertos y un avión de vigilancia por un tiempo limitado. Más aviones eran ofrecidos por Finlandia, Luxemburgo y Polonia.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aclaraba que España está dispuesta a ayudar, pero no ha concretado cuál será la aportación española «a falta de que la Comisión haga una propuesta de lo que necesita». «España está aportando bastante más que una gran mayoría de países», sentenciaba el presidente, tras asegurar que la dará a conocer cuando la CE explique «exactamente qué desea».

Rajoy tampoco concretó cuántos inmigrantes podría acoger España porque tampoco se ha acordado finalmente una cifra global a nivel europeo. En un primer borrador se hablaba de 5.000 personas podrían recibir asilo político en la UE, pero no ha habido consenso al respecto. «Se habla de muchas más, pero no se ha concretado», añadía Rajoy.

Respecto a la misión de seguridad y defensa para combatir las mafias, los líderes europeos acordaron unir fuerzas. Cerraron una declaración conjunta que encomienda a la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, a presentar al Consejo su esbozo. Esta posible misión europea tendría como objetivo acabar con los barcos que utilizan los traficantes de seres humanos antes de que los hayan utilizado. Fuentes europeas reconocían antes de acabar la reunión del Consejo que los Estados miembros valoraron una misión naval.

La tarea no será fácil porque para este tipo de misiones se requiere una base jurídica de la que en estos momentos no se dispone. El cauce normal pasa porque el país afectado pida ayuda de forma bilateral a la UE y en este caso Libia no dispone de un Gobierno de unidad que pueda hacer de interlocutor con Europa.

Así, en ausencia de Ejecutivo en el país africano, la base legal tendría que llegar de la comunidad internacional, concretamente a partir de una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, tiene previsto viajar la semana que viene a Nueva York, donde aprovechará para tantear a sus colegas en la ONU, de cara preparar el mandato del Consejo. Pero ninguna de las dos opciones será inmediata.

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