Europa se enfrenta al populismo

Las banderas de la Unión Europea y de Grecia ondean en el Parlamento griego

Las elecciones anticipadas en el país heleno cogen a Bruselas sin un «plan b» para afrontar la salida de la crisis ante el posible triunfo del ultraizquierdista Syriza

Europa vive pendiente de Grecia. No es la primera vez que el país se convierte en el centro de las preocupaciones europeas. Lo fue en 2010, cuando la crisis obligó al Gobierno heleno a recurrir al Fondo Monetario Internacional para evitar la suspensión de pagos, y también dos años después, cuando se valoró incluso la salida del país de la eurozona. Ahora, Bruselas teme que si los grupos políticos más radicales como Syriza, el Podemos griego, se hacen con el poder se eche por tierra el esfuerzo económico que ha supuesto la ayuda europea, haciendo resurgir el fantasma del denominado «Grexit», aunque no parece que esta solución guste a nadie, ni a Europa, ni a Grecia.

El comienzo de año en Europa lo marcará, por tanto, la incertidumbre en la política griega. Ahora que hay fecha para las elecciones, la inestabilidad aterra a Bruselas. Será un año en el que se tendrá que afrontar el resultado de la votación en las urnas el próximo 25 de enero. La incógnita se vive desde el anuncio por parte del primer ministro griego, Antonis Samaras, de adelantar las elecciones generales después de que el Parlamento no consiguiera en la tercera votación elegir presidente. Las bolsas europeas registraban caídas y el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, emitía un comunicado pidiendo un voto pensando en Europa.

Grecia se encuentra en un momento delicado económicamente, después de que el Eurogrupo aceptara dos meses de prórroga para su rescate: dos meses más de la troika en Atenas para que el país no se salga del camino de las reformas y la austeridad. Algo que el propio Moscovici dejó claro en su visita a la capital griega. Durante ese periodo, los técnicos de Bruselas negocian con el Gobierno heleno los ajustes necesarios para 2015. El dinero europeo para Grecia sólo llegará si el país cumple con las exigencias de Bruselas. Aún está pendiente de negociar el tramo final de financiación para Grecia, que podría quedar en el aire si un nuevo Gobierno no acepta las reestructuraciones que pide Europa. Desde el corazón de las instituciones europeas se insiste en que la Comisión de Juncker hablará con cualquier partido que esté en el Gobierno, pero a nadie se le escapa la falta de sintonía con formaciones de la izquierda radical como Syriza, el partido que encabeza las encuestas en intención de voto.

En Bruselas no se contempla de momento un «plan B» por si ganara Syriza. Una opción que no gusta porque la idea de poner fin a las políticas de austeridad choca de pleno con el Pacto de Estabilidad que desde la Comisión se impone a todos los Estados miembros. Una posible victoria del partido de Syriza, el partido liderado por Alexis Tsipras, provocaría tensiones geopolíticas. En Europa había cierta esperanza de que se lograría evitar nuevos comicios, un escenario al que han empujado conscientemente los partidos que saldrán beneficiados, como es el caso de Syriza o del grupo de extrema derecha Amanecer Dorado. Syriza es el partido hermano del español Podemos. Ambos grupos mantienen una relación estrecha gestada dentro del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL) en la Eurocámara.

Este grupo parlamentario europeo, que lleva como lema «otra Europa es posible», integra otras formaciones como el partido español Izquierda Plural, los comunistas portugueses (PCP) o el partido Otra Europa con Tsipras (apoyando concretamente a la persona de Alexis Tsipras). Todos ellos suman 52 miembros de 19 delegaciones políticas diferentes de 14 países.

Los líderes de Podemos y Syrizase sienten hermanados. Ayer en Twitter el líder griego dedicaba un «Vamos a ganar» a su amigo Pablo Iglesias, secretario general de Podemos. La victoria de Syriza en Grecia supondría la primera toma de poder de las formaciones surgidas por el descontento de la crisis económica. Su forma de ver Europa difiere con la visión de los partidos más tradicionales, como los populares, socialistas o liberales. Sus detractores les recriminan la ambigüedad de sus programas políticos y el uso del populismo.