Heroínas sin capa

La otra cara del 8-M: las mujeres ucranianas alzan la voz contra la guerra de Putin

El mundo celebra el Día Internacional de la Mujer y lo hace con la mirada puesta en ellas, las verdaderas heroínas del conflicto bélico

Soldados ucranianas
Soldados ucranianasLa Razón

“Ojalá pudiera volver a los tiempos en los que todavía podía preocuparme por elegir un vestido perfecto. Por desgracia, ya no es posible”. En su otra vida, pacífica, Tania fue directora de una de las principales bibliotecas de la ciudad y actuó como agente de algunos de los escritores más populares del país. Eventos públicos, conciertos y galas era donde esta mujer de unos 45 años se sentía cómoda.

Después de que comenzara la invasión rusa, su vida cambió de la noche a la mañana cuando su biblioteca se convirtió en uno de los puntos focales para los ucranianos desplazados, los voluntarios y todos los que simplemente no podían quedarse de brazos cruzados cuando la supervivencia del país estaba amenazada.

Tania Pylypets posa junto a soldados ucranianos
Tania Pylypets posa junto a soldados ucranianosLa Razón

Cientos de ucranianos desplazados se quedaron en la biblioteca en los primeros meses de la invasión tras abandonar sus hogares por miedo a los bombardeos rusos, violaciones y torturas. Actualmente, docenas todavía vienen aquí. Tejen redes de camuflaje para el ejército, recogen otros equipos para los soldados ucranianos en el frente y se apoyan mutuamente.

“Ya somos una familia”, dice Tania mientras no deja de responder a las preguntas con las que varios voluntarios la bombardean. “Recuerdo que en un momento, cuando era particularmente duro y parecía que todo se estaba desmoronando, me detuve en las escaleras donde las personas que estaban trabajando en diferentes salas me podían escuchar. Fue cuando dije entonces: si ocurre lo peor y el enemigo llega a nuestra ciudad, estaré luchando aquí. No les voy a dejar. Y sé que no me dejarais”, agrega.

Si bien la línea del frente se ha estabilizado un poco a unos 1.000 km de la ciudad, este sentimiento sigue vivo. Además de administrar la biblioteca, Tania va a menudo al Donbás, una región en sufrimiento que llegó a admirar, para llevar ayuda a los vecinos y soldados. Si bien ya no puede encontrar tiempo ni energía para preocuparse por cosas como los vestidos, comparte que finalmente logró encontrar a su verdadero amor. “La guerra lo cambia todo. Se siente muy diferente cuando sabes que puedes perder a alguien en cualquier momento”.

Ksenia Draganiuk, una joven periodista de Kyiv, también sintió esto profundamente cuando su hermano y su esposa se alistaron en el Ejército al comienzo de la invasión. Aunque las mujeres no están obligadas a servir en las Fuerzas Armadas por ley, se pueden admitir voluntarias y desde 2016 las mujeres pueden ocupar legalmente cualquier puesto en defensa. Desde el comienzo de la invasión, el número de mujeres soldado se multiplicó varias veces y ahora es igual a unas 40.000. Alrededor de 14.000 están directamente presentes en la línea del frente, en los roles de francotiradores, especialistas en reconocimiento o médicos de combate.

Ksenia Draganiuk
Ksenia DraganiukLa Razón

“Lo que llegué a descubrir fue que el Ejército todavía no está preparado para tantas mujeres sirviendo allí”, asegura Ksenia. La joven explica que todo el equipo proporcionado por el estado e incluso los uniformes están hechos para hombres. “La anatomía femenina es muy diferente, lo que significa que las mujeres tenían que buscar uniformes o chalecos más livianos por su cuenta. Es algo con lo que ayudamos ahora en nuestra iniciativa “Zemliachky””, señala la voluntaria. “Es sumamente importante porque una mujer no puede pelear bien si tiene que llevar un chaleco que pesa aproximadamente la mitad de sí o tiene un casco varias tallas más grande de lo necesario”.

Si bien la situación con la ropa y el equipo está mejorando, Ksenia dice que todavía va a tomar algún tiempo para que el Ejército acepte a las mujeres como iguales. “La guerra ha tendido a reforzar el papel tradicional de los hombres como protectores, lo que dificulta que algunos oficiales y soldados permitan que las mujeres participen en las mismas misiones de riesgo que ellos”.

Las mujeres soldados, cuyas historias recopila Draganiuk, informan que los hombres están tratando de crearles condiciones especiales. Sin embargo, están haciendo todo lo posible para demostrar que son tan útiles como cualquiera en el campo de batalla. “Lo único que importa debería ser qué tan bien hacen su trabajo”, dice Draganiuk.

Ksenia Draganiuk
Ksenia DraganiukLa Razón

Antes de la invasión rusa, Anna de 36 años, de Dnipro, llevaba una vida civil y estaba criando a dos hijas. No podía quedarse de brazos cruzados y se ofreció como voluntaria en el hospital militar donde traían a los soldados heridos desde el frente. “Entendí que quería ir al frente donde necesitaban paramédicos”, le dijo a Draganiuk. Después de recibir el permiso de sus hijas, hizo un curso de Medicina y llegó al frente el verano pasado. “Las comunicaciones por radio estaban llenas de informes sobre soldados heridos y muertos. Mi trabajo es administrar primeros auxilios a los heridos y entregarlos a los médicos. Soy feliz cuando no tengo trabajo durante mi turno. Esto significa que todos están vivos”, afirma.

Anna conoció a su amor en el frente y nunca olvidará cómo él la protegió del fuego del enemigo mientras ayudaba a los heridos a unos 200 metros de los rusos. “Mi conclusión más importante es que las personas son el principal valor. Cualquier cosa material puede desaparecer en una explosión. Las relaciones entre los seres queridos, familiares o amigos no pueden ser destruidas”, puntualiza.

Una soldado ucraniana en el frente
Una soldado ucraniana en el frenteLa Razón

Su objetivo actual es sobrevivir y hacer bien su trabajo, pero no se arrepiente de su elección. "Di a luz a niños en un país libre y ciertamente haré todo lo posible para asegurar que mis hijas vivan en un país que les dará la oportunidad de ser felices y estar orgullosas de ser ucranianas".

También muestra un gran respeto por otras soldados. “Las chicas del frente son geniales. Todo el mundo parece modelas fotográficas. Y créeme, no es fácil cuando estás en las trincheras”.

Yana Ryjlitska
Yana RyjlitskaTwitter

Al menos 300 mujeres soldados desaparecieron, resultaron heridas o murieron durante la invasión rusa. Yana Rykhlitska, especialista en recursos humanos, se ofreció como voluntaria para convertirse en médica de combate y fue asesinada por una mina rusa hace varios días cerca de Bajmut mientras evacuaba a los heridos.