Política

«Impasse» de May a 100 días del Brexit

Tras la negativa de los Veintisiete a renegociar el acuerdo de salida, miembros del Gabinete dan el texto por muerto

La insistencia de May de renegociar el acuerdo pese al no de Bruselas hace que los críticos se pregunten si intentar lo imposible no se convierte en una ilusión peligrosa
La insistencia de May de renegociar el acuerdo pese al no de Bruselas hace que los críticos se pregunten si intentar lo imposible no se convierte en una ilusión peligrosa

Tras la negativa de los Veintisiete a renegociar el acuerdo de salida, miembros del Gabinete dan el texto por muerto.

El Brexit se ha convertido en una peligrosa montaña rusa, un proceso lleno de subidas y bajadas, que no causa diversión alguna sino una enorme incertidumbre. A menos de cuatro meses de que se cumpla la fecha fijada para la salida del bloque, no se sabe aún qué pasará realmente con el divorcio. Lo único que queda claro es que Westminster se encuentra en un caos absoluto. El Gobierno ha perdido completamente el control, si es que alguna vez lo llegó a tener. Esta semana fue frenética: la «premier» Theresa May pospuso a última hora la votación del Acuerdo de Retirada; los rebeldes «tories» forzaron moción de confianza contra su liderazgo; May la ganó en teoría, pero en la práctica salió más debilitada que nunca; y aunque se comprometió con los suyos a conseguir más garantías respecto a la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda, tras la última cumbre europea ha vuelto a casa con las manos vacías.

No hay duda alguna: Reino Unido vive la peor crisis política de su historia reciente y aunque en Bruselas se ha intentado hasta el último momento facilitar las cosas a la inquilina de Downing Street ya han perdido toda confianza en que pueda tomar las riendas y encontrar una solución. La aún líder «tory» se resiste a tirar la toalla. Durante la cumbre, las cámaras recogieron una intensa discusión entre la «premier» y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, después de que éste último utilizara el término «nebulosa» para acusarla de no hablar claro. Nadie niega a May su capacidad de perseverancia y sacrificio. Pero sus críticos comienzan a preguntarse hasta qué punto la determinación de querer lograr lo que parece imposible se puede acabar convirtiendo en una peligrosa ilusión.

El Número 10 ha pospuesto hasta el próximo año cualquier votación sobre el pacto de divorcio. Pero la aritmética sigue siendo la misma. La mayoría de los diputados se muestra en contra. Y en el Gabinete existe gran división ante cuál debe ser ahora la estrategia.

Después de que Bruselas se haya negado a reabrir las negociaciones, la mayoría de los ministros da ya el acuerdo por «muerto». La responsable de Trabajo y Pensiones, Amber Rudd, pro UE y una de las pocas aliadas que le queda a May en Downing Street lanzó una llamada a los «tories» para que rebajen sus exigencias, a fin de evitar la salida abrupta. Por su parte, el titular de Exteriores, Jeremy Hunt, recalca que el pacto sellado a finales de noviembre entre Londres y Bruselas solo recibirá el respaldo de la Cámara de los Comunes si la UE aporta garantías adicionales. Para Hunt, el temor a un Brexit sin pacto puede facilitar que los Veintisiete acaben cediendo en las próximas semanas y acepten modificar el llamado backstop, el punto más polémico del acuerdo. Se trata de la salvaguarda para dejar a Reino Unido dentro de la unión aduanera y a Irlanda del Norte vinculada al mercado único, para bienes, hasta que se cierre un futuro pacto comercial con la UE a fin de evitar frontera dura en Irlanda.

«Lo que no aceptará la Cámara de los Comunes es el riesgo de quedar atrapados permanentemente en la unión aduanera debido a ese mecanismo de salvaguarda. Creo que es posible pasar este pacto con esas garantías que necesitamos», aseguró. Según «The Times», Hunt –que en su día hizo campaña por la permanencia, pero ahora ha girado a un discurso más euroescéptico– es uno de los miembros del Gabinete que aceptaría conducir a Reino Unido a una ruptura abrupta el próximo 29 de marzo si el resto de puertas se cierran.

En cualquier caso, otro grupo de ministros, entre los que está el responsable de Economía, Philip Hammond, baraja en cambio respaldar la convocatoria de un segundo referéndum para tratar de evitar el caos económico de una salida no negociada. Por último, una tercera facción, incluye a titular de Medioambiente, Michael Gove, considerado como «Brexiteer» pragmático, que contempla la posibilidad de que mantener al país tras el divorcio en el Espacio Económico Europeo (EEE), un modelo similar al de Noruega. El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, continúa por su parte presionado para convocar una moción de censura contra el Gobierno conservador y para que respalde un segundo referéndum si esa opción no prospera.