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Italia y Francia entierran 14 meses de desencuentros

Emmnauel Macron y Giuseppe Conte se comprometen a la reubicación automática de migrantes en la UE durante su encuentro de ayer en Roma

Emmnauel Macron y Giuseppe Conte se comprometen a la reubicación automática de migrantes en la UE durante su encuentro ayer en Roma

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En los catorce meses que duró el experimento populista italiano al presidente de francés no se le vio por Roma. Durante ese tiempo las relaciones entre estos dos países fundadores de la Unión Europea se tensaron hasta límites que no se veían desde la Segunda Guerra Mundial. En febrero, París llamó a consultas a su embajador en Roma por el apoyo del líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E), Luigi Di Maio a los “chalecos amarillos”. Mientras que los choques dialécticos entre Emmanuel Macron y el líder de la Liga, Matteo Salvini, marcaron el día a día de las relaciones bilaterales.

Ayer, todavía con el primer ministro, Giuseppe Conte, pero ya sin Salvini el ambiente fue otro. Macron fue agasajado en el Palacio Chigi, la sede de la Presidencia del Gobierno, y el presidente francés celebró lo que consideró una “amistad indiscutible”. Dos semanas después de la formación del nuevo Ejecutivo entre el M5E y el Partido Democrático (PD), la visita relámpago de Macron refleja la intención de querer pasar página tras aquel episodio y abrir un nuevo capítulo de acercamiento. El mandatario galo también se entrevistó con el presidente italiano, Sergio Mattarella, con quien ha mantenido hasta ahora excelentes relaciones.

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Poco antes de una cena de gala, Macron compareció junto a Conte para mostrarse a favor de un acuerdo en el que ambas partes llevan tiempo trabajando: un nuevo mecanismo automático europeo para gestionar los desembarcos de los migrantes que llegan a las costas del continente, su redistribución entre países y las repatriaciones de quienes no tienen derecho al asilo. “La respuesta a la migración no se da encerrándose en sí mismos, sino mediante una construcción europea real y eficaz”, enfatizó el líder francés, en contraposición a la política de Salvini de cerrar los puertos a las ONG que rescatan migrantes en el Mediterráneo.

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Macron reconoció que no ha habido “suficiente solidaridad” con los países que, como Italia, han sido los primeros en recibir a los solicitantes de asilo. Criticó la falta de cooperación en la gestión de los movimientos de esas personas en territorio comunitario y la “ineficacia colectiva” en acoger a quienes tienen derecho de asilo y en devolver a sus países al resto. Mientras se aprueba la recolocación de unos, con el nuevo pacto se pretende también acelerar las repatriaciones. “Esperamos que todos los países (europeos) participen o sean penalizados financieramente”, apuntó. Junto a Italia, los principales valedores del acuerdo serían Francia y Alemania, que se quedarían con una cuota de los migrantes.

El acuerdo debería ratificarse en una cumbre con ministros de Interior el próximo lunes en Malta. Entre las principales dificultades, no obstante, están la reubicación de los migrantes económicos en otros países mientras se gestiona su repatriación (ahora solo se hace con los que tienen estatus de refugiado) y la posibilidad de que los barcos de salvamento atraquen en otros puertos europeo.

Conte ya ha dado señales del viraje a favor de la UE, a las que reclama cambios en política migratoria a nivel europeo. Ya lo habló con la presidenta de la Comisión,

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Ursula Von Der Leyen, la semana pasada en Bruselas. Ayer, volviendo a marcar diferencias con Salvini, el jefe de Gobierno consideró que la gestión de la migración es “compleja”, no debe tratarse como una “crisis” y hay que “sacarla de la propaganda antieuropea”. La nueva postura italiana, aseguró, busca reforzar la colaboración a nivel comunitario y con los países de origen y tránsito de migrantes.

Tras meses en los que los encontronazos con la UE han sido constantes, Conte reafirmó el cambio de rumbo anunciado con la formación del nuevo ejecutivo y volvió a comprometerse a trabajar con la nueva Comisión Europea para fomentar el crecimiento económico y la cohesión social. Pese a los últimos “incidentes” con Francia, alabó los “históricos vínculos” de ese país con Italia en la base del proyecto europeo y auguró un “diálogo basado en el respeto y en busca de soluciones”.

Los dos líderes se mostraron preocupados por las perspectivas de desaceleración económica en Europa en un contexto mundial de incertidumbre y tensiones comerciales. Y ambos vieron en el “liderazgo europeo” un requisito para capear el temporal que se avecina.

También salió a relucir el tema de Libia, otro de los escenarios en los que Francia e Italia están enfrentados. París apoya al mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte en el este del país; y Roma, al gobierno de Fayez al Serraj, sostenido por la ONU. Conte, quien se reunió ayer también con Serraj, llamó a trabajar juntos con el objetivo de estabilizar el país.