La derecha de Sarkozy contiene el auge de Le Pen

El expresidente francés Nicolas Sarkozy, líder de la conservadora Unión para un Movimiento Popular (UMP)
El expresidente francés Nicolas Sarkozy, líder de la conservadora Unión para un Movimiento Popular (UMP)

La UMP vaticina un cambio de ciclo tras imponerse en las elecciones locales. El FN cosecha un resultado histórico y el Partido Socialista sufre un severo varapalo.

Los franceses mostraron ayer estar más interesados de lo que se anunciaba en sus elecciones locales. Un 52,65% del electorado acudió ayer a votar en la primera vuelta de estos comicios departamentales que se analizan por su impacto a nivel nacional. Para empezar, porque la UMP-UDI (31%) recupera el liderazgo de la oposición. El Frente Nacional (24,7%) cede el puesto de fuerza más votada que había ganado en las elecciones europeas y se queda por detrás de los conservadores, pero confirma su implantación. Y los socialistas (19,9%) comprueban una vez más cómo las opciones de la política gubernamental les pasan factura. Han sido eliminados en 500 cantones en esta primera vuelta. El próximo domingo, una izquierda atomizada podría pagar un caro tributo. Ahora el objetivo del Partido Socialista es «limitar el batacazo» en la segunda vuelta, como indicó anoche el diputado Olivier Faure, uniendo en torno a un sólo candidato a la «gauche». Pero para eso les espera la ardua tarea de convencer al Frente de Izquierdas y a los comunistas.

Nicolas Sarkozy pudo felicitarse anoche de que en su regreso discutido al frente de la UMP se haya visto coronado por una progresión que les ha permitido sobrepasar el Frente Nacional. También ha sido criticado a lo largo de la campaña dentro de su propio campo por sus referencias a la prohibición del velo en las universidades o de los menús alternativos al cerdo en los colegios, pero los electores han validado su estrategia. Sarkozy se mostró anoche como factor de unión entre conservadores y centristas y no entró en la dinámica que los socialistas buscan. Mientras Manuel Valls pidió anoche a todos los republicanos que se unan frente a los ultras, Sarkozy persistió en su línea del «ni-ni» y afirmó que allí donde sus «candidatos no estén presentes en la segunda vuelta, la UMP no pedirá votar por el FN porque no tenemos nada en común, ni por el Partido Socialista cuya política combatimos». Puede decirse que en esta primera vuelta, Sarkozy ha pasado el examen de validación al frente de la UMP desde diciembre. «La alternancia está en marcha, nada la detendrá», afirmó convencido.

Los resultados de ayer muestran «la profunda aspiración de los franceses a un cambio», dijo el ex presidente. «Desde hace tres años no cesan de mentirles sobre el paro, los impuestos, la seguridad y la educación». También se dirigió a los votantes del Frente Nacional, afirmando que escucha su desesperación, pero «ese partido tiene el mismo programa económico que la ultraizquierda y se ha felicitado de la victoria en Grecia de Alexis Tsipras».

Por su parte, la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, no pudo repetir ayer aquello de que el FN se ha convertido en el partido más votado de Francia, pero también tenía de qué alegrarse al confirmar que sus electores aumentan. Desde la sede de su partido en Nanterre, Le Pen aseguró que se trataba de un «voto masivo» por el FN. Destacó que hasta ahora no tenía implantación local, «sólo un consejero de los 4.000 electos departamentales, y el Frente Nacional ha logrado la proeza de superar en una elección local su resultado en las europeas». Le Pen también recordó que ante la unanimidad de los ataques que habían recibido «los resultados son la más bella respuesta». El Frente Nacional sigue extendiéndose por todo el territorio francés. Comenzó en el sur, en el Languedoc-Roussilon y se fue extendiendo hasta Niza. En el Noreste fue conquistando al electorado de Lorena y Alsacia, y llegó a implantarse en el Nord-Pas-de-Calais, una zona histórica de la izquierda. La extrema derecha está triunfando en zonas donde pesan más los problemas de la inmigración y el paro, también donde las promesas de conservadores y socialistas no se han convertido en realidades y allí donde los escándalos de corrupción han hecho estragos.

El electorado del FN era hasta ahora mayor y de clase media. Hoy se les ha sumado obreros y jóvenes. Con algunos casos singulares que muestran la desesperanza de los ciudadanos y la banalización del partido dirigido por Le Pen. Es el caso de Walter Broccoli, figura emblemática de la lucha obrera en Arcelor-Mittal, un antiguo sindicalista de Fuerza Obrera, que al abrir el periódico un día descubrió que su hijo David era candidato del Frente Nacional para las elecciones municipales. Al parecer, el joven nunca se había interesado por la política, y no quiere dar explicaciones a nadie de su decisión. Su padre, que no ha podido superar el disgusto, la interpreta como un muestra de odio y el asco por los políticos,y por su situación profesional: tiene un diploma de informática y gana 480 euros al mes. La proeza del FN como dijo anoche su líder, es haber «roto» la bipolarización de la política nacional.