Política

La Iglesia ortodoxa ucraniana rompe con Rusia y asume el calendario gregoriano

Este anuncio fue recibido como un jarro de agua fría por la Iglesia Ortodoxa Ucraniana fiel al Patriarcado de Moscú, que en un comunicado oficial señaló a Bartolomé como uno de los instigadores de la ruptura.

Monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas (Kiev)
Monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas (Kiev)

La ruptura de la Iglesia ortodoxa ucraniana respecto al Patriarcado de Moscú también llega al calendario. El primado electo de la nueva institución religiosa, proclamada oficialmente el pasado sábado, anunció ayer en Radio Svoboda (Libertad) sus planes para utilizar el sistema gregoriano, que celebra la Navidad el 25 de diciembre, en vez del juliano actual, donde esta fecha clave del cristianismo tiene lugar el 7 de enero. “Hace falta explicarlo, demostrarlo. Cuando la gente entienda que esto no es un dogma, sólo una fecha, entonces será posible tomar decisiones”, dijo el metropolitano Epifani Dumenko.

“Es necesario completar una unidad de pleno derecho”, señaló el religioso. El siguiente paso clave de este cisma religioso tendrá lugar el próximo 6 de enero en Estambul, según informa la agencia Sputnik. El día de la Epifanía, el patriarca de Constantinopla, Bartolomé, entregará a Epifani Dumenko el “Tomos” que reconoce la autocefalia, su reconocimiento oficial.

Este anuncio fue recibido como un jarro de agua fría por laIglesia ortodoxa ucraniana fiel al Patriarcado de Moscú, que en un comunicado oficial señaló a Bartolomé como uno de los instigadores de la ruptura. “El Patriarcado de Constantinopla argumenta su derecho a interferir en nuestra Iglesia porque en un momento dado estuvimos bajo su jurisdicción”, dijo antes de remarcar que la Iglesia ortodoxa rusa tuvo que proclamar su autocefalia “debido a la traición del Patriarcado de Constantinopla a la fe ortodoxa al firmar con Roma en la catedral de Ferrara-Florencia en 1439”. Aquel Concilio intentó solucionar el cisma de Oriente y Occidente, pero sólo logró el reconocimiento del Papa de Roma como cabeza de la Iglesia por parte del patriarca de Constantinopla, ciudad que pocos años después caería en manos de los turcos. Otra parte de los ortodoxos, especialmente la comunidad griega, rechazó a El Vaticano.

“Esta traición espiritual a la fe ortodoxa fue el principal motivo de la ruptura entre Constantinopla y Kiev”, señaló ayer la jerarquía fiel a Rusia, que resalta que todo ello se agravó tras la Unión de Brest de 1596, año en el que una parte de la Iglesia de Ucrania decidió reconocer a Roma para alejarse del nuevo Patriarcado de Moscú.

El eco de aquel cisma religioso, visible incluso en el mapa político actual del país, tuvo un nuevo episodio el pasado sábado. Al acto de escisión de Rusia no acudieron 88 de los 90 metropolitanos de la Iglesia leal al Patriarcado de Moscú. Los dos restantes que sí estuvieron presentes fueron expulsados ayer. Según el Departamento de Información y Educación sinodal, los obispos “habían formado parte del cisma religioso”.

Por otra parte, el portavoz del Kremlin descartó injerir en este conflicto religioso. “No nos consideramos con derecho a interferir en estos procesos”, señaló Dimitri Peskov a la agencia Interfax antes de tirar la piedra: “la actividad creadora de cismas en Ucrania está estrechamente ligada con la política, que probablemente, según los cánones eclesiásticos, es algo difícilmente permisible”.

No obstante, esta crisis religiosa jugará un papel relevante en las elecciones del 31 de marzo. El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, proclamó el sínodo del pasado sábado como el día de la independencia definitiva del país. Por su parte, los sectores próximos a Rusia advierten del riesgo de persecuciones religiosas.

De hecho, este domingo el diputado y comandante del llamado Ejército de Voluntarios de Ucrania Dmitri Yarosh abogó públicamente en Facebook por “dar caza” a los metropolitanos que no acudieron a la proclamación de la nueva iglesia. El exjefe de la organización de extrema derecha Pravy Sektor tildó a los religiosos de “enemigos de Ucrania” al asegurar que “si no encuentran el coraje nacional, la fuerza y la razón para unirse a la Iglesia ortodoxa ucraniana es que no son sirvientes de Dios, sino agentes del FSB y de Putin”.