El Estado Islámico se venga de Erdogan por cerrar la frontera

Los yihadistas tienen dificultades para desplazarse entre Turquía y Siria y para vender su petróleo.

Un familiar de Gulsen Bahadir, una de las víctimas del atentado, llora sobre el féretro cubierto con la bandera  turca
Un familiar de Gulsen Bahadir, una de las víctimas del atentado, llora sobre el féretro cubierto con la bandera turca

Los yihadistas tienen dificultades para desplazarse entre Turquía y Siria y para vender su petróleo. Ankara acaba de normalizar sus relaciones con Israel y Moscú, enemigos del grupo terrorista.

El endurecimiento de las condiciones para pasar la frontera, en ambos sentidos, entre Siria y Turquía podría ser una de las razones que han llevado al Estado Islámico, el Daesh, a cometer el atentado contra el aeropuerto internacional de Estambul. El régimen de Recep Tayyip Erdogan, que había mantenido en el pasado cierta tolerancia en la circulación de personas y mercancías por dicha frontera, fundamental para la financiación del Estado Islámico, decidió recientemente poner fin a esta situación, lo que ha generado dificultades a los yihadistas.

Según expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN, la frontera era, de hecho, hasta no hace mucho, un auténtico coladero para que los extranjeros que se querían incorporar al Estado Islámico lo hicieran sin problemas y, a la inversa, para que las células que se dirigían a Europa con el fin de perpetrar atentados pudieran llegar a territorio turco sin mayores dificultades. A esto hay que unir que la mayor parte del petróleo que los yihadistas «exportan» de forma fraudulenta es transportado por las rutas de contrabandistas que existen entre ambas naciones. La venta de crudo es una de sus mayores fuentes de ingresos. Se calcula que venden unos 30.000 barriles al día en el mercado negro.

El «castigo» del grupo terrorista al endurecimiento de la postura de Ankara se produce también después de semanas de contactos diplomáticos del Gobierno de Erdogan para rehabilitar sus deterioradas relaciones con países como Israel y Rusia, rotas estas últimas por el derribo de un avión que parcipaba en los bombardeos sobre los islamistas en suelo sirio. Las relaciones con Israel quedaron selladas el pasado lunes, y con Moscú ayer mismo tras la tragedia, aunque días atrás ya Erdogan pidió disculpas a Putin por el incidente.

Más que las teorías que se puedan exponer, las manifestaciones de los terroristas demuestran la importancia que para el Daesh tiene esa frontera. «Me dijeron que debía ir a Francia para cumplir una misión y que allí recibiría instrucciones». La declaración fue efectuada el 12 de febrero pasado a la Policía de Salzburgo (Austria) por Adel Haddadi, un argelino de 29 años que fue reclutado en Raqa, capital en Siria del Estado Islámico, junto a Muhamad Usman, un paquistaní de 22 años, junto a los dos iraquíes que hicieron explotar sus cinturones bomba a las puertas del Estadio de France. Los cuatro, según dicha declaración, viajaron a primeros de octubre del año pasado desde Siria a Grecia a través de Turquía gracias a pasaportes falsos sirios. Llegaron a Izmir, ciudad turca a orillas del Egeo, donde pernoctaron en un hotel. Hacia las cuatro de la mañana del 3 de octubre, embarcaron con medio centenar de refugiados tras pagar casi mil euros cada uno a la mafia local.

«Navegamos alrededor de hora y media hasta que la Marina griega, que llegó con un gran navío, nos descubrió, nos hizo subir a bordo y nos llevó a Grecia». En la isla de Leros, la Policía griega descubrió que los pasaportes sirios de Usman y Haddi eran falsos. El paquistaní no hablaba bien árabe y el argelino no conocía nada de Alepo, su supuesta ciudad natal. Los otros dos futuros kamikazes iraquíes continuaron viaje hacia París. Habían partido de Siria y habían atravesado Turquía.

La declaración de este terrorista deja pocas dudas de la importancia para el Daesh de que la frontera de Siria con Turquía fuera lo suficientemente flexible para ser cruzada, con documentación falsa, camino de Europa. Y para que los individuos que se quieran incorporar a la banda yihadista puedan llegar a «zona de combate» sin mayores problemas. No es de extrañar, por tanto, que el endurecimiento de la línea fronteriza haya provocado no pocos problemas operativos al EI, que había convertido la Eurocopa, el Tour y otros acontecimientos en objetivos prioritarios este verano.

Dentro de atentados cometidos por los fanáticos, el de Estambul ha sido uno de los más eficaces. Las mencionadas fuentes han señalado que la célula que causó la masacre, integrada por tres individuos, llegó al aeropuerto en taxi, lo que le habría permitido situarse muy cerca de la terminal. Nada más bajar del vehículo hicieron uso de los fusiles de asalto que portaban hasta que, bien por falta de munición o porque resultaran heridos, hicieron detonar los chalecos explosivos que portaban. No se descarta que interviniera un grupo de apoyo y se da como seguro que los terroristas contaban con algún tipo de infraestructura en Estambul o en alguna localidad próxima.