Política

«¡No puedo respirar!», el último aliento de Khashoggi

Convertido en personaje del año por la revista Time, un halo de misterio sigue rodeando al asesinato del periodista disidente saudí

Jamal Khashoggi, en una imagen de 2011
Jamal Khashoggi, en una imagen de 2011

«No puedo respirar». Esas fueron las últimas palabras del periodista saudí Jamal Khashoggi, en el consulado de su país en Estambul, según informa la CNN.

El mundo no olvidará las últimas palabras agonizantes de Jamal Khashoggi. La CNN publicó ayer un video en el que se pueden escuchar a Khashoggi suplicando mientras se asfixia. “¡No puedo respirar!”, repitió tres veces el columnista de “The Washington Post”. Después se escuchan «gritos», «jadeos», el sonido metálico de una «sierra» y el golpe seco del «corte».

Según la CNN, que cita a una fuente que escuchó la transcripción completa, Khashoggi reconoció a uno de los hombres, el general Maher Mutreb, quien le dijo: «Así que has vuelto». El periodista le respondió con tono nervioso: «No puedes hacer eso ... hay gente esperando fuera», en referencia a su prometida turca, Hatice Cengiz, quien esperó dos horas en la puerta del consulado de Arabia Saudí en Estambul, antes de reportar la desaparición el pasado 03 de octubre.

Además, en la transcripción se identifica al doctor Salah al-Tubaigy, un experto forense especializado en autopsias adjunto al Ministerio del Interior de Arabia Saudí. «Poneos los auriculares, o escuchad música como yo», le dice Tubaigy a los otros miembros del equipo enviado desde Riad para acabar con Khashoggi.

Algo que no ha quedado grabado, pero se intuye, es la conversación telefónica entre Mutreb, el jefe del grupo, con Saud al Qahtani, ex asesor de Mohamed bin Salman. Al no existir la grabación de la llamada telefónica, Riad da por desestimada la prueba y con ello aleja toda implicación del príncipe heredero en el crimen Khashoggi.

Convertido en personaje del año por la revista Time, un halo de misterio sigue rodeando al asesinato del periodista disidente saudí.

El presidente Turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó, en muchas ocasiones, que murió asfixiado con una bolsa de plástico. «La bolsa que se colocó en la cabeza.... su sufrimiento posterior. Ya lo saben. Dejamos que todos escucharan esto», declaró recientemente el mandatario turco que compartió con varios gobiernos occidentales las grabaciones que se sustrajeron del consulado saudí de Estambul.

Este lunes el gobierno turco reclamó que el mundo debería pedir justicia por el asesinato de Khashoggi en virtud del derecho internacional, después de que Riad descartara la posibilidad de extraditar a dos altos funcionarios del país sospechosos de haber planificado el crimen. Así lo informó Fahrettin Altun, director de comunicaciones de la presidencia turca, que dijo que la negativa de Riad a extraditar a los sospechosos es muy decepcionante y respalda a los que creen «que Arabia Saudí ha estado tratando de encubrir el asesinato».

Erdogan está utilizando la gestión del caso Khashoggi en su propio beneficio.

Mientras que el mundo tiene los ojos puestos en Arabia Saudí por el asesinato del periodista, Erdogan mantiene en prisión a 60.000 personas relacionadas con el fallido golpe de estado de 2016 y en las últimas semanas ha emprendido una caza de brujas contra los activistas que participaron en las manifestaciones del parque Gezi en 2013. Ahora, las autoridades turcas han enmarcado las protestas como una especie de complot contra el país, del que formarían parte de la asonada militar de 2016, de la que acusa a la cofradía islamista del predicador Fethullah Gülen y la dura caída de la lira de este año.