Política

Cuba vota una nueva constitución que refuerza la dictadura comunista

El texto no reconoce el matrimonio homosexual y mantiene al Partido Comunista como «fuerza dirigente superior de la sociedad»

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, votando en el referéndum de la nueva Constitución
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, votando en el referéndum de la nueva Constitución

Cuba somete este domingo a referéndum la primera reforma que ha obrado en su Constitución en más de 40 años

Una nueva constitución maquillada, desinflada, que recoge cambios menores, poco concretos, simbólicos. Un documento que refuerza los pilares del régimen cubana, su perpetuación en el poder. La isla socialista fue gobernada por los hermanos Fidel y Raúl Castro hasta que fueron octogenarios. Su sucesor Miguel Díaz-Canel, pese a su aspecto más jovial, apuesta por el continuismo.

Alrededor de ocho millones de cubanos mayores de 16 años estaban convocados ayer para votar por la nueva Constitución que reemplazaría la Carta Magna de 1976 aprobada con un 97,7 por ciento de los 5,6 millones de votantes registrados. Gran parte de expertos considera que el texto será aprobado, aunque no con una mayoría tan amplia.

Opositores y exiliados lanzaron una campaña para rechazar la Constitución. «Este día 24 se rechazará por el pueblo el sistema impuesto por el Partido Comunista» escribió Rosa María Payá, líder de Cubadecide, una organización de opositores dentro y fuera de Cuba. Además, la disidencia denuncia que se les ha negado el acceso a la radio, la televisión o a los periódicos nacionales, en medio de una feroz campaña de intimidaciones, amenazas, golpizas y arrestos.

La nueva normativa reconocerá al mercado, la propiedad privada y la inversión extranjera como parte de la economía del país. Estos cambios darán sustento legal a los ajustes iniciados por el entonces presidente Raúl Castro desde 2008, que permitieron la apertura de los negocios privados, denominados «por cuenta propia».

Además, en el artículo 5 de la actual Constitución se establece que el gobernante y único Partido Comunista de Cuba (PCC) «organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista». Sin embargo, en este nuevo proyecto, y en medio de una apertura económica sin precedentes desde el triunfo de la revolución, la parte referida a la «sociedad comunista» será retirada.

Más allá de ello, el PCC, cuyo primer secretario es Raúl Castro, sigue siendo el faro guía del país. El documento establece una nueva estructura del Estado. Habrá cuatro figuras políticas importantes: el presidente de la República, el primer ministro, el presidente del Consejo de Estado que, a la vez, dirige la Asamblea Nacional, y el primer secretario del PCC.

Por otro lado, la nueva constitución limitará el período presidencial a 5 años con opción a una reelección inmediata por igual tiempo. Sin embargo, el presidente se elegirá como hasta ahora, entre los diputados de la Asamblea Nacional, cuyos miembros son seleccionados en una votación popular donde el número de candidatos equivale al número de escaños. Es decir, la nueva Carta Magna no recoge el sufragio universal. El sistema «enviciado» supone votaciones a mano alzada, por lo que la gente queda marcada, sin lugar para la oposición.

También había muchas expectativas sobre los posibles avances de cara a los derechos de la comunidad gay. Cuba, que tras el triunfo de la revolución en 1959 marginó a los homosexuales, introdujo un primer borrador en el que se abría la puerta al matrimonio entre personas del mismo sexo. Sin embargo, la contestación social, sobre todo de las iglesias evangélicas, que amenazaron con boicotear toda la Constitución si se mantenía este precepto, ha frenado el cambio.

Eso sí, el artículo 68 de la nueva Carta Magna dejará claro que el matrimonio es la unión consensuada «entre dos personas», sin especificar sexo, retirando la exclusividad de que sea solo para una pareja formada por hombre y mujer.