Política

Los errores del MI5, en el punto de mira

Como en los atentados del 7-J, los servicios secretos menospreciaron la amenaza fundamentalista

Momento en el que los policías abaten a los terroristas
Momento en el que los policías abaten a los terroristas

El servicio de inteligencia británico, el MI5, está en el punto de mira desde que confirmara que los dos hombres que acabaron el miércoles a machetazos con la vida de un soldado, estaban fichados desde hacía ocho años por sus contactos con células terroristas

El servicio de inteligencia británico, el MI5, está en el punto de mira desde que confirmara que los dos hombres que acabaron el miércoles a machetazos con la vida de un soldado, estaban fichados desde hacía ocho años por sus contactos con células terroristas. Michael Adebolajo, de 28 años, y Michael Adebowale, de 22, atropellaron y atacaron con cuchillos de carnicero a Lee Rigby, de 25, mientras clamaban el nombre de Alá. Para los británicos, eran dos desconocidos. Para las autoridades, no. Es más, el primero de ellos, que aún con las manos ensangrentadas explicó a la cámara del móvil de un transeúnte que nunca dejarían de combatir, había sido detenido en 2006 por protagonizar una protesta violenta organizada por grupos extremistas ante las puertas de Old Bailey. También había sido detenido cuando intentaba salir del país rumbo a Somalia, donde se encuentran los campos de entrenamiento de estas células radicales. Los fantasmas del pasado vuelven a escena y las comparaciones con los atentados de Londres de 2005 –que costaron la vida a 56 personas– se vuelven inevitables. Entonces, Mohammed Sidique Khan, uno de los cuatro terroristas, también había sido investigado por el MI5, pero se consideró que no era una amenaza. El primer ministro, David Cameron, defendió ayer la actuación de la Policía que se personó en el lugar de los hechos y la labor de los servicios de inteligencia, pero señaló que quería saber qué es lo que había fallado.

En medio de las investigaciones, el gabinete de emergencia Cobra advirtió a Cameron del peligro de réplicas con ataques similares. Las autoridades estudian si los sospechosos actuaron por su cuenta o siguiendo las directrices de algún grupo radical como Al Muhajiroun. En 2005, Adebolajo, británico y con raíces nigerianas cristianas, ya era asiduo a sus reuniones. La organización fue ilegalizada ese mismo año, tras los atentados del 7 de julio. Su fundador, Sheikh Omar Bakri Mohamed, recuerda haber visto al joven por allí. «Hacía preguntas sobre religión, era curioso», recalca. El clérigo –que tiene prohibida la entrada en Reino Unido y que actualmente vive en Líbano– admitió ayer al rotativo «The Independent» que podía comprender los sentimientos de rabia que motivaron el asesinato del soldado. «Comenzó a venir cuando había muchísima furia entorno a Irak y por la guerra contra el terrorismo. Sobre si yo le influí o no, no lo sé. Pero era un chico tranquilo, con lo que debe haber ocurrido algo», señaló. De origen sirio, Bakri Mohamed fue filmado en 2007 justificando la decapitación de los «enemigos del islam» y en declaraciones al rotativo, calificó a Adebolajo de «muy valiente». «Bajo el islam esto puede ser justificado. No tuvo como objetivo a civiles, sino a un militar en una operación. Para las personas de por aquí, es un héroe por lo que ha hecho», agregó. Bakri Mohamed fue fundador de la organización Hizb ut Tahrir en Reino Unido, pero se separó de ese grupo debido a desacuerdos doctrinales y creó Al Muhajiroun, un grupo ahora prohibido que atrajo a cientos de seguidores, entre ellos Adebolajo.

Según el diario, al menos una docena de esos seguidores se convertirían en terroristas suicidas. Los servicios secretos advirtieron ayer de lo fácil que es ahora encontrar propaganda fundamentalista en la red. El documento más popular es una revista titulada «Inspire» (Inspirar) y producido por Al Qaeda en la Península Arábiga. Ésta incluye las instrucciones para fabricar el mismo estilo de bombas que se utilizaron en el letal atentado de Boston. La revista también alienta a los jóvenes a conducir coches en lugares concurridos para derribar al público, tal y como hicieron los asesinos del soldado antes de atacarle con cuchillos. Por otra parte, el «think thank» musulmán Quilliam Foundation, contrario a cualquier doctrina extremista, ha recalcado los riesgos que existen en prisión con estos jóvenes británicos convertidos al islam. Las autoridades penitenciarias vigilan para que los reclusos recién llegados tengan el menor contacto posible con los fanáticos, pero el perfil de algunos reos no lo pone nada fácil.

La captura de los dos integristas

1. Después de haber asesinado al joven militar, los dos integristas islámicos hablan con varias personas hasta que comienzan a correr.

2. Los dos, Michael Adebolajo y Michael Adebowale, se dirigen hacia el coche de Policía que se encuentra en la misma acera que el cadáver.

3. Adebolajo tira el cuchillo al suelo e intenta agredir a los agentes, que en ese momento salen del coche y les disparan a las piernas.

4. Los tres agentes rodean a los dos terroristas que se encuentran en el suelo y les desarman hasta que llegan los servicios de emergencia.