Internacional

Los indígenas ecuatorianos toman la Asamblea Nacional al grito de "¡fuera Moreno!"

Los disturbios y protestas en diferentes puntos del país se suceden desde el pasado jueves a raíz de medidas económicas adoptadas por el Gobierno

Los disturbios y protestas en diferentes puntos del país se suceden desde el pasado jueves a raíz de medidas económicas adoptadas por el Gobierno

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El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, trasladó ayer la sede del Gobierno a Guayaquil, ciudad portuaria a 425 kilómetros de la capital, Quito, en medio de la escalada de protestas que sacude al país desde hace una semana y que le llevó a declarar el estado de excepción. En un mensaje televisado acusó al ex presidente Rafael Correa y al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de orquestar un golpe de Estado y promover las movilizaciones violentas tras la subida del precio del combustible. Casi al tiempo que Moreno se dirigía a la nación desde Guayaquil, los primeros grupos de indígenas llegaban a Quito desde la sierra andina para participar en una gran movilización hoy mismo.

Miles de manifestantes ocuparon este martes, por espacio de una hora, la sede de la Asamblea Nacional y exigieron la salida del poder del presidente. Al grito de «¡Fuera Moreno, fuera!», los manifestantes protagonizaron duros enfrentamientos con policías y militares que guardaban el recinto ante la inminente protesta.

Acompañado por el vicepresidente Otto Sonnenholzner, el ministro de Defensa, Olswaldo Jarrín, y los jefes del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y de la Policía, Moreno afirmó que «los saqueos, el vandalismo y la violencia demuestran que aquí hay una intención política organizada para desestabilizar al Gobierno y romper el orden constituido». Según el presidente, no es coincidencia que Correa y otros funcionarios de la pasada Administración (2007-2017) viajaran recientemente a Venezuela.

Moreno denunció que «están instrumentalizando a algunos sectores indígenas» para radicalizar las protestas e insistió en que no dará marcha atrás en su retirada del subsidio a los combustibles que cuesta al Estado 1.300 millones de dólares.

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En las afueras de Quito algunos manifestantes incendiaron una tanqueta policial y la despeñaron por una pendiente. También hubo destrozos a vehículos y propiedades particulares. La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) rechazó los actos vandálicos y negó que sus bases estén detrás de la violencia. Hoy han convocado una gran huelga y manifestación en Quito para la que esperan movilizar al menos 20.000 adscritos y advierten que las protestas continuarán hasta que Moreno anule el decreto que eleva el precio del combustible a más del doble y ha encarecido el transporte público. La crisis ha provocado que en seis provincias ha dejado de haber combustible y gas por los cortes de carretera.

El acuerdo entre el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno de Moreno está en el origen del conflicto, explica a LA RAZÓN Claudia Serrano, experta en América Latina de la Universidad Nacional Autónoma de México. El FMI entregó 4.200 millones de dólares en tres años a cambio de reformas estructurales que incluyen peores condiciones laborales, bajada de salarios y despido de funcionarios. «Este Gobierno ha despedido a 23.000 trabajadores públicos y se esperan 10.000 bajas más. Es un proceso muy rápido que está afectando a las clases medias y bajas», explica Serrano.

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