Política

Los militares, un poder en la sombra con abundantes privilegios

El comandante en jefe del Ejército egipcio  se dirigió ayer a la nación
El comandante en jefe del Ejército egipcio se dirigió ayer a la nación

El Ejército egipcio vuelve a "salvar"al país, o más sus propios intereses estratégicos y económicos. Desde que los "generales libres"de Gamal Abdel Nasser dieron un golpe en 1952, poniendo fin de hecho a la dominación colonial sobre Egipto, los militares han sido héroes nacionales. Esa cultura se ha mantenido hasta el día de hoy, tras seis décadas en las que las fuerzas armadas han sido las que han gobernado de facto el país, siempre liderado por presidentes uniformados. Mohamed Mursi fue el primer jefe de estado egipcio que no tenía formación ni rango militar, y apenas ha sobrevivido un año en el poder.

Las relaciones entre el Hermano Musulmán y el Ejército no fueron nunca fáciles, pero ambos habían llegado a una tregua gracias a la Constitución aprobada el pasado mes de diciembre, gracias a la cual los militares preservaron sus privilegios y status quo: el Ejército y sus cuentas millonarias no están supervisadas por el Gobierno. Los militares tienen un largo historial de represión y persecución de los islamistas, que por ello jamás han confiado en los generales plenamente.

Poco después de asumir la presidencia, Mursi había conseguido deshacerse del que era su gran enemigo: el mariscal Mohamed Hussein Tantawi, de casi 80 años de edad, había sido compañero de armas del ex presidente Mubarak y su ministro de Defensa durante dos décadas. Tantawi asumió la presidencia de Egipto tras la revolución, liderando la Junta militar que gobernó el país desde la marcha de Mubarak en febrero de 2011, hasta la elección de Mursi en las urnas, en junio de 2012.

En agosto de ese año, el islamista sustituyó a Tantawi por el actual ministro de Defensa, Abdelfatah al Sisi, supuestamente cercano o simpatizante de los Hermanos Musulmanes y menos fiel a la vieja guardia de Mubarak. Irónicamente, Al Sisi se ha convertido en el hombre encargado de anunciar el final de Mursi, lo cual le brindará muchas simpatías entre los egipcios. Antes de ser ascendido por el presidente depuesto, Al Sisi era el jefe de la temida inteligencia militar y formaba parte de la Junta, siendo su miembro más joven, así como el más "reformista". En un encuentro con la ONG Amnistía Internacional, el general admitió que era necesario cambiar la cultura de las fuerzas de seguridad egipcias, conocidas por sus métodos brutales, pero defendió los test de virginidad que los militares practicaron en el 2011 a algunas manifestantes detenidas "para evitar denuncias por violación contra el Ejército"posteriormente. En estos momentos, parece que la mayor parte de los egipcios se han olvidado o prefieren no recordar los 16 meses horribilis bajo el mando de la Junta, que reprimió las manifestaciones en las calles, silenció a la prensa, llevó a cabo la mayor matanza de cristianos a manos del Estado egipcio, torturó a cientos y juzgó a miles de civiles en tribunales militares especiales.

Se calcula que el Ejercito egipcio controla una gran porción de la economía del país, tanto del sector público como privado, y recibe más de 1.000 millones de dólares cada año de EEUU.