Política

Los pilotos: «Es muy raro que el avión se estrellase sólo por una tormenta»

La localización de los restos del avión de Swiftair que desapareció de los radares en la madrugada del pasado jueves cuando viajaba de Burkina Faso a Argelia no ha despejado, ni mucho menos, la mayor parte de las incógnitas respecto al siniestro.

La localización de los restos del avión de Swiftair que desapareció de los radares en la madrugada del pasado jueves cuando viajaba de Burkina Faso a Argelia no ha despejado, ni mucho menos, la mayor parte de las incógnitas respecto al siniestro. Aunque el mal tiempo en la zona del accidente sigue siendo la principal hipótesis, las especulaciones en torno al origen de la catástrofe se suceden y no parece que vaya a ser una investigación rápida ni sencilla. De hecho, desde el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) señalaron que «es muy raro que el avión se estrellase sólo por culpa de una tormenta». Así lo afirmó ayer a LA RAZÓN Ariel Shocron, jefe del departamento técnico de Sepla. «Es muy extraño que una única causa provoque un accidente aéreo. Y menos una tormenta, pues las evitamos todo lo que podemos. Además, seguro que estaba previsto el mal tiempo en la ruta antes de despegar y los pilotos tendrían imágenes meteorológicas por satélite», explica Shocron.

Tormentas «muy virulentas»

No obstante, el jefe técnico de Sepla asegura que las tormentas son especialmente virulentas en esta zona del centro de África, alcanzando altitudes muy elevadas, incluso por encima del nivel al que vuelan los aviones. Cuestionado sobre si Swiftair –la propietaria de la aeronave alquilada a Air Algerie– es una línea aérea sobre la que se haya informado de frecuentes problemas técnicos, Shocron señaló que «no hay compañía que se salve». Las principales quejas recibidas respecto a Swiftair están relacionadas con sus operaciones con Naciones Unidas –transporte de personal, material o incluso refugiados–, así como con los temas laborales.

En este sentido, Sepla denunció el año pasado la precariedad laboral que vivían los empleados de Swiftair, especialmente los copilotos. En la revista del sindicato «Mach82» señalaba que los nuevos copilotos percibirán un salario «apenas superior al mínimo interprofesional». En concreto, 842 euros brutos al mes, «algo inaudito en el mundo de la aviación». Afirmaba además que la aerolínea «ha sido el paradigma en España del concepto de ''pagar por volar''», utilizando las plazas destinadas a los copilotos para formar estudiantes aspirantes a piloto, que están «pagando por ejercer dicho trabajo», según avanzó «El Mundo». Alertaba Sepla entonces de que se trataba de «una fórmula sin duda rentable pero de dudosa ética laboral, a la par que puede suponer un serio riesgo para la seguridad aérea».

Por su parte, Swiftair emitió ayer un comunicado en el que afirma que «cumple escrupulosamente con todas las exigencias de seguridad» y que desde 1986 –año en el que empezó a operar– hasta ahora no ha sufrido «accidente alguno ni incidentes relevantes». La compañía explicó que sus pilotos «operan al mismo nivel de horas de servicio y tienen la misma formación que otras compañías aéreas de prestigio», destacando además las 14.200 y 6.200 horas de vuelo que acumulaban el comandante y la copiloto del avión accidentado.

Con todo, conocer las causas del accidente del vuelo podría demorarse entre seis meses y dos años, dependiendo del tipo de siniestro y de la información que proporcionen las cajas negras, ya recuperadas, según avanzó el portavoz de la Unión Sindical de Controladores (USCA), David Guillamón, a Ep.

El Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (Copac), del que eran miembros los pilotos del vuelo accidentado en Mali, pidió ayer dedicar los recursos necesarios para llevar a cabo una investigación exhaustiva sobre las circunstancias que han rodeado el accidente del vuelo de Swiftair, desde el punto de vista operacional, empresarial, humano y normativo.