Lubitz buscó en internet formas de suicidarse y cómo cerrar la cabina

El copiloto de Germanwings también investigó cómo bloquear la cabina, informa la Fiscalía alemana

Andreas Lubitz en San Francisco, California
Andreas Lubitz en San Francisco, California

El historial de búsqueda por Internet registrado en los ordenadores del copiloto del vuelo siniestrado de Germanwings Andreas Lubitz revela que buscó formas de suicidarse, así como información sobre el cierre de las puertas de cabina y sus de medidas de seguridad, según ha informado la Fiscalía General alemana. ► Consulte toda la información sobre la tragedia del Germanwings

Las nuevas pistas apuntan más que nunca hacia la hipótesis del homicidio voluntario por parte de Lubitz. A partir del historial de búsqueda del ordenador incautado del copiloto, se descubrió que éste indagó en internet sobre «formas y maneras de suicidarse» entre el 16 y el 23 de marzo, en la víspera de la caída del Airbus, según declaraciones de la Fiscalía de Düsseldorf. El fiscal, Christoph Kumpa, también añadió que al menos en uno de esos días y «durante varios minutos», el copiloto alemán estuvo rastreando información sobre cómo funcionaban las puertas blindadas de la cabina y sus medidas de seguridad. Si bien lo primero podría confirmar las tendencias suicidas que Lubitz habría sufrido antes de obtener su licencia de vuelo, el segundo descubrimiento enlaza con lo que muestran las grabaciones de la primera caja negra, las cuales apuntaban a que el copiloto cerró la puerta por dentro al verse solo en la cabina, impidiendo que el comandante pudiese volver a entrar.

El resultado de esta investigación llega casi al mismo tiempo que el anuncio del descubrimiento de la segunda caja negra por parte de los gendarmes galos. Este hallazgo acelera la investigación y resulta clave para esclarecer las circunstancias del siniestro del vuelo 9525 de Germanwings. Mientras que la primera caja negra fue la encargada de grabar las pistas de audio del interior del avión, la segunda, llamada FDR (Flight Data Recorder) registra los detalles técnicos y los parámetros del vuelo. Brice Robin, el fiscal de Marsella encargado del caso, declaró ayer en una rueda de prensa que esta prueba será enviada a la Comisión de Investigación de Accidentes Aéreos de Francia (BEA) para proceder a un análisis más exhaustivo, el cual dará a conocer datos como la velocidad, altitud y las acciones de los pilotos durante el vuelo. El análisis de esta caja podría descubrir si el avión contaba con algún defecto técnico o confirmar si las acciones emprendidas fueron voluntarias. Robin constató que el copiloto se encontraba solo en la cabina y que accionó dos veces los mandos para evitar la alerta por exceso de velocidad, lo que confirma que Lubitz se encontraba «vivo y consciente». Sin embargo, el fiscal galo anunció también que las investigaciones que apuntan a un homicidio involuntario están aún abiertas. Fuentes de la Gendarmería informaron ayer de que con los 2.800 fragmentos recuperados hasta la fecha posibilitaron que se extrajeran 2.285 muestras de ADN e identificaran 150 perfiles genéticos distintos, lo que no equivale a la identificación de las víctimas.

Descubrir esta segunda caja negra fue una de las prioridades de los investigadores desde que aconteció el suceso. Su hallazgo resultó complicado, al haberse estrellado el Airbus 320 contra los Alpes franceses con gran violencia y a la velocidad a la que lo hizo. En esta caja negra se encuentran puestas las esperanzas de arrojar luz sobre las circunstancias del vuelo de Germanwings y se espera que se confirmen o desmientan las conclusiones obtenidas tras el análisis de la primera.

Que Andreas Lubitz sufría una severa depresión y había tenido tendencias suicidas es ya una realidad. La Fiscalía germana ha ido confirmando este hecho desde que comenzaran los registros a su domicilio, mediante el descubrimiento de informes médicos, datos extraídos de su ordenador y los fuertes medicamentos encontrados. Además, en el mismo historial de navegación por internet desvelado ayer, se confirmó que el joven buscó también formas de tratamiento para la depresión. El copiloto de 27 años se encontraba de baja médica el día que se puso a los mandos de aquel Airbus, hecho que ocultó a sus superiores de Germanwings. Según publica el diario alemán «Bild», también mintió a los psicólogos y neurólogos que le trataban, silenciando que estaba en activo, quizá por miedo a que le declarasen no apto para volar.

En los registros a su vivienda, además, se descubrió que su habitación estaba llena de fotografías de aviones, lo que confirma las declaraciones de conocidos que sugerían una fuerte obsesión de Lubitz por todo lo relativo al mundo del vuelo. Los investigadores germanos continúan indagando en la vida del copiloto para intentar explicar los hechos que causaron el que ya ha sido considerado como el peor desastre aéreo en la historia de la aviación alemana.