Mauricio Macri, un triunfador en horas bajas

Mauricio Macri, un triunfador en horas bajas

Mauricio Macri parece tener los días contados al frente del Gobierno de Argentina. Este domingo los argentinos acuden a las urnas para votar a su nuevo presidente, que, según todos los sondeos otorgan la victoria a su contrincante, el peronista Alberto Fernández.

Esta hipotética derrota supondría un punto de inflexión en su vertiginosa carrera plagada de éxitos. La economía argentina está mal, el déficit público disparado, la inflación imparable, una línea de crédito de 56.000 millones de dólares concedida por el FMI que no termina de llegar, la depreciación del peso frente al dólar y la restricción externa (escasez de divisas) hacen insostenible a un Gobierno incapaz de contener la crisis endémica del país.

Ingeniero de profesión y casado hasta tres veces, comenzó su carrera en las empresas del imperio fundado por su padre, el italiano Franco Macri. A los 32 años, fue secuestrado durante dos semanas por un grupo de ex policías, lo que, en gran medida, le ayudó a forjar cierta fama.

Pero el espaldarazo definitivo llegaría de la mano del deporte. Fue presidente del equipo de fútbol Boca Juniors, toda una institución en Argentina. Su carrera política nació con Propuesta Republicana (PRO), partido con el que se convertiría en diputado nacional y ganaría la Alcaldía de Buenos Aires en 2007.

Como portavoz de la oposición al kirchnerismo, forjó su carrera de candidato a la presidencia argentina, a la que accedió después de una victoria en segunda vuelta el 25 de octubre de 2015

Ya como presidente de Argentina, Mauricio Macri ha escrito su pedazo de historia al frente de un país acostumbrado a convulsionar de manera periódica. Y la historia, como no podía ser de otra manera, se volvió en su contra: después de contener una caída en picado del PIB, consiguió que Argentina saliese de la recesión en su segundo año de mandato.

Pero eso solo fue producto de un espejismo, ni siquiera su anunciada amistad con Donald Trump (que prometía nuevas alianzas económicas con la potencia del norte) ha bastado para que la crisis no se cebara otra vez con el país suramericano.

Los casos de corrupción que asedian a sus contrincantes peronistas o sus marchas del “Sí se puede” -que se multiplican estos días a lo largo y ancho del país-, no parecen suficientes esta vez para detener la inminente derrota.