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Merkel alerta contra una xenofobia de nuevo cuño

La canciller condena el resurgir del antisemitismo en toda Europa, mientras Francia advierte de un aumento del 69% de los actos de odio.

  • La canciller Merkel, poco después de finalizar su discurso en la sinagoga Rykestrasse, ayer, en Berlín
    La canciller Merkel, poco después de finalizar su discurso en la sinagoga Rykestrasse, ayer, en Berlín
Berlín/PArís.

Tiempo de lectura 4 min.

10 de noviembre de 2018. 03:54h

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Rubén G. del Barrio/ Asunción Serena - .  Berlín/PArís. 10/11/2018

El 9 de noviembre de 1938, los nazis se lanzaron a destruir las vidrieras e incendiar numerosos negocios y viviendas de judíos en toda Alemania. La que pasó a la historia como «la noche de los cristales rotos» fue recordada ayer, en su ochenta aniversario, con numerosos actos pero en un ambiente enrarecido. «Actualmente, tenemos otra vez una vida judía floreciente en Alemania, lo que es un regalo después de la catástrofe del Holocausto pero también vemos antisemitismo que a veces se expresa de manera abierta en la calle y en internet», recordó la canciller alemana Angela Merkel alertando sobre la proliferación de una xenofobia de nuevo cuño. Su presencia en la sinagoga central de Berlín marcó el acto central de una jornada que quiso ser un alegato a la democracia y la necesidad de mantener vivo el recuerdo del Holocausto en un momento en el que el ascenso de la extrema derecha en el país también al aumento del antisemitismo. «El Estado no puede mostrar tolerancia alguna cuando alguien es atacado a causa de su fe o del color de su piel. Trabajemos juntos para que algo como lo que ocurrió hace 80 años no se repita jamás», aseguró Merkel, vestida de negro.

Al acto, al que también asistió el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, no fue invitado el partido populista Alternativa para Alemania (AfD) por su clara tendencia antisemita, xenófoba y por su cercanía con el pensamiento neonazi. No obstante, en la mente de los asistentes estuvo presente como esta formación está registrando un rápido éxito en el electorado alemán y las muchas ocasiones en las que multiplicó las controversias relacionadas con el nazismo. «Hitler y los nazis son solo una cagada de pájaro», aseguró en junio el líder de AfD, Alexander Gauland, para añadir que «los malditos doce años» que duró el nazismo no deben empañar los «más de mil años de exitosa historia de Alemania». Unas palabras que ayer volvieron a resonar en la prensa alemana al mismo tiempo que cientos de militantes de la ultraderecha volvieron a manifestarse por la noche en las calles de Berlín.

El número de delitos antisemitas se ha mantenido estable en Alemania, según las estadísticas policiales. Desde 2015 se han registrado 1.400 casos al año y más del 90% se atribuyen a la extrema derecha. La preocupación continúa creciendo entre la comunidad judía alemana que, en la actualidad, está formada por unas 200.000 personas. Ante ello, según Merkel, existe para Alemania la obligación de mantener vivo el recuerdo del 9 de noviembre y luchar contra las generalizaciones y las discriminaciones de grupos sociales y étnicos. Ese día, unos 7.500 comercios judíos fueron devastados, más de un millar de personas murieron víctimas de la represión nazi y al día siguiente se procedió a la deportación de los primeros 30.000 judíos a campos de concentración. Para Steinmeier, no se puede explicar la actual república federal sin la catástrofe de dos guerras mundiales y sin el crimen contra la humanidad que fue el holocausto, al ser «parte inamovible» de la identidad alemana, pero tampoco puede entenderse sin tener en cuenta «las raíces ampliamente ramificadas de las ansias de democracia y libertad a través de los siglos», agregó.

También desde la capital gala se recordó la efeméride. El primer ministro francés, Edouard Philippe denunció ayer en su página Facebook que aunque hace ya ochenta años desde «la noche de los cristales rotos» el antisemitismo no es cosa del pasado. « Acabo de tener conocimiento de las cifras más recientes sobre la evolución de actos antisemitas en nuestro país, y son implacables », escribió Philippe, citando a Elie Wiesel para alertar de que «el verdadero peligro, hijo mío, se llama indiferencia».

En Francia, desde 2015 se venía constatando un descenso en el número de violencias antisemitas registradas en el país, pero en los primeros nueve meses de 2018 las cifras se han disparado con un aumento de más del 69% de este tipo de actos, que suman un total de 385. Philippe no ha precisado en que consisten esas violencias, aunque el ministro del Interior, Christophe Castaner ha indicado que en parte es debido al aumento de las denuncias pero «también a comportamientos radicales, de extremistas radicales que hoy tienden a banalizar estos actos ».

Para el presidente del Consejo Representativo de Instituciones Judías de Francia (CRIF), Francis Kalifat, estas cifras no son una sorpresa y expresan «el desarrollo de un antisemitismo cotidiano», Para el líder del CRIF « no hay día en que no recibamos una alerta de un acto antisemita, sea un acto violento o una pintada».

El balance de 2017 elaborado por el ministerio del Interior reflejó una disminución de un 16% de actos racistas en relación con 2016, sin embargo aunque las amenazas eran menos numerosas, las acciones y su grado de violencia había aumentado, sobre todo contra los judíos.

El dispositivo actual del plan nacional de lucha contra el racismo y el antisemitismo no parece suficiente. El gobierno desea ampliar a nivel nacional un dispositivo todavía experimental de una red de investigadores y magistrados formados específicamente en la lucha contra los actos de odio. Una medida que se sumaría al sistema de «pre-denuncia » que permite ya efectuar una declaración en la red si se ha sufrido una agresión o discriminación y se ignora quién es el autor.

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