Entrevista

El ministro israelí de la Diáspora: "Cada vez vienen más judíos. Madrid ha creado una atmósfera tolerante con libertad"

La coalición de Netanyahu "es estable", insiste el ministro Chikli durante su primera visita a España

Ministro de Asuntos de Diaspora Israeli Amichai Chikli. © Jesús G. Feria.
Ministro de Asuntos de la Diáspora israelí Amichai Chikli. © Jesús G. Feria.Jesus G. FeriaFotógrafos

El ministro israelí de los Asuntos de la Diáspora e Igualdad Social, Amichai Chikli, ha visitado este fin de semana España por primera vez. Ayer, antes de partir de vuelta a Israel, atendió a las preguntas de LA RAZÓN. La comunidad judía en España está «creciendo», asegura Chikli. «Cada vez vienen más judíos desde Latinoamérica (Colombia, Argentina...), también desde Francia. Y es que Madrid ha creado una atmósfera tolerante con libertad de expresión y religión. No es coincidencia que los judíos estén conectados con esta ciudad, es por su liderazgo, no es un accidente", asegura el ministro, que ayer se reunió con María Eugenia Carballedo Berlanga, la presidenta de la Asamblea de Madrid. "Le he dicho que España es única", reconoce. "Hay un renacimiento judío, el potencial es enorme».

Hace hincapié en Madrid específicamente y no «Barcelona, que está gestionada por fuerzas ‘‘woke’’ que permiten a los islamistas radicales que tengan poder. Nos ha perturbado lo que ocurrió con Barcelona, esperamos que el actual espíritu de Madrid venza». Eso sí, «España, en este momento, es uno de los países más silenciosos, calmados: hay muy poco antisemitismo. El principal peligro viene de las voces radicales pro Hamas, pro Yihad, pro violencia, pro BDS, que operan en las universidades, como se vio con el ataque contra la embajadora de Israel hace unos meses», recalca.

Chikli, hijo del presidente de la Universidad Judía de México, y criado en Jerusalén, ha llenado titulares esta semana por su defensa de Elon Musk y sus críticas contra George Soros. Para Chikli, Soros «es el promotor principal de los valores wokes». Y en opinión del ministro, «el antisemitismo más peligroso, estadística y filosóficamente, es el antisemitismo ‘‘woke’’».

En plena violencia y hostilidad en Gaza y con la operación ayer del Ejército israelí que mató a tres palestinos armados en Nablusa… ¿cuál es la principal amenaza para Israel?

En Europa los medios eluden decir que iban armados. Solo mencionan que son palestinos, como si el Ejército israelí matase palestinos por placer. Esto forma parte de la demonización del Estado de Israel. O informar de un ataque terrorista en el que una madre y sus dos hijas fueron asesinadas brutalmente, como un “tiroteo”. Es una operación muy importante: volver a la agenda de apuntar a los líderes de las organizaciones terroristas, perseguirles, atraparles y matarles. Es una estrategia muy importante que ha vuelto. Consideramos que se intentó ser muy preciso, la mayoría de las víctimas son miembros yihadistas. Sin embargo, como se trata de un área muy densa -y los yihadistas usan esto cínicamente- también se pierden vidas que lamentamos. Pero es imposible tener una guerra 100% esterilizada. Del lado yihadista, su objetivo inicial son centros de la sociedad civil. Al contrario de los métodos y propósitos del Ejército israelí. Su gran logro ha sido matar a una señora de 80 años que en su funeral yo personalmente puse la arena sobre su ataúd. No hay simetría.

Usted fue un «rebelde» durante el Gobierno de Naftali Bennett. ¿Se siente más cómodo en el Likud y con Benjamin Netanyahu como primer ministro?

Primero recordarle que venimos de una cultura en rebeldía contra el mal, la tiranía y la falsedad. Pienso que Bennett era un líder falso. Tomó el poder que le otorgó la ciudadanía para sus propios deseos, para ser primer ministro. Tuve recientemente una conversación con una persona muy cercana a él que me dijo que lo que ocurrió con Bennett fue «un colapso moral total». Sí, tenemos nuestros propios retos dentro del Likud, dentro del Gobierno, no es perfecto, pero creo en el liderazgo de Benjamin Netanyahu y su intención y sus habilidades para liderar el Estado de Israel. Y él es todo menos falso. Es un verdadero líder.

Ministro de Asuntos de Diaspora Israeli Amichai Chikli.
Ministro de Asuntos de Diaspora Israeli Amichai Chikli. © Jesús G. FeriaLa Razón

¿Puede su Gobierno manejar las nuevas demandas del partido Judaísmo Unido de la Torá sobre el presupuesto?

Necesitamos recordar que estas demandas y acuerdos de coalición han tenido lugar en todos los gobiernos anteriores. Si hay más ruido ahora con los partidos ultraortodoxos no significa que sea diferente a los gobiernos previos, como hubo, por ejemplo, con Ra’am (partido árabe-israelí)… Es un porcentaje muy pequeño del presupuesto. Este ruido es parte del juego político. Personalmente, creo que tenemos que invertir más en que los hombres ultraortodoxos se incorporen al mercado laboral. Las mujeres haredí trabajan y cada vez más en tecnología. Pero este problema persiste entre los jóvenes. Esto no es una broma.

Su líder y ministro de Vivienda y Construcción, Yitzah Goldknopf, ha amenazado con marcharse de la coalición. ¿Puede ir Israel a elecciones otra vez?

No lo creo. Es ruido y juego político.

Si se va él de la coalición, ¿les salen las cuentas en el Parlamento?

La coalición es estable.

Precisamente por la votación del presupuesto, las negociaciones de la reforma judicial se han parado. ¿Ha habido algún progreso en las últimas semanas?

Hay un diálogo constante en la residencia del presidente en Jerusalén. Hay algunos acuerdos, pero es un asunto muy sensible. Ninguna parte quiere hacer un movimiento erróneo. Por tanto, a pesar de que la brecha política no es dramática, no sirve necesariamente para que la otra parte se comprometa. Hay que hacerlo sabiamente, ver cómo promover las partes de la reforma judicial, espero que con la cooperación de la oposición. Si no, lo haremos, paso a paso, con o sin ellos.

Los ciudadanos israelíes han vuelto a protestar este fin de semana otra vez, la 20ª semana consecutiva, contra la reforma judicial. ¿Seguirá la presión en las calles?

Vemos que los números van descendiendo muy rápidamente. Creo que el ADN de la sociedad israelí rechaza todo tipo de odios y el momento en que comenzaron con mentiras sangrientas contra los «haredim» (los ultraortodoxos), con tanto odio, perdieron momentum y el centro. Observamos que la protesta se apaga, muere lentamente.