Objetivo terrorista: las embajadas españolas en África

Expertos antiterroristas aseguran a LA RAZÓN que las sedes diplomáticas se han convertido en prioridad para Al Qaeda y el EI

La eficacia de las Fuerzas de Seguridad españolas ha permitido abortar algunos planes que ya estaban en marcha para cometer atentados en nuestro país.

La amenaza de atentado yihadista más inmediata para España podría producirse contra intereses de nuestro país en África, según expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN. Dichas fuentes apuntan a que la acción criminal podría ser cometida por la franquicia de Al Qaeda en el Sahel, Al Qaeda para el Magreb Islámico (AQMI), que últimamente suele actuar conjuntamente con el grupo de Al Mouraboutines, que lidera Mokhtar Belmokhtar, aunque no se descarta que sea perpetrado por el Daesh, el Estado Islámico. Este último grupo yihadista se ha fijado entre sus objetivos en el continente africano la «desaparición» pura y dura de AQMI. La eficacia de las Fuerzas de Seguridad españolas, en colaboración con otros países, en especial Marruecos, ha permitido abortar algunos planes que ya estaban en marcha para cometer atentados en nuestro país.

Los grupos desmantelados pertenecían en su casi totalidad al Daesh, pero algunas de las últimas amenazas contra nuestro país han llegado precisamente de AQMI, organización terrorista a la que vemos como un peligro lejano, pero que tiene combatientes a pocas horas de nuestras costas y, en especial en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Aparte de los milicianos que se puedan encontrar ya en territorio nacional en células durmientes. España cuenta con numerosos e importantes intereses económicos en África en distintos sectores como el turístico, el agrícola o el industrial, a los que hay que unir nuestras representaciones diplomáticas y los numerosos religiosos católicos que, en una labor que nunca será suficientemente reconocida, realizan su trabajo pastoral y humanitario en todo el continente. Éstos estarían en el punto de mira de los yihadistas como una prioridad.

Los mencionados expertos consideran que, como ocurrió con la masacre del 11-M, un atentado contra España en África podría ser el precedente de ataques en territorio nacional. Entonces fue la acción criminal perpetrada por 14 terroristas suicidas en Casablanca (Marruecos) el 16 de mayo de 2003, que costó la vida a 45 personas, cuatro de ellos españoles. Uno de los objetivos, aunque, de forma errónea, no se quiso reconocer de forma oficial, era la Casa de España. Como se advirtió entonces en informes reservados, podía ser el precedente de lo que después ocurrió.

El pasado mes de marzo, el complejo hotelero de Costa de Marfil Etoile du Sud, situado en la zona costera de Grand Bassam, a unos 40 kilómetros de la capital, Abiyán, sufrió el ataque de una célula de AQMI. Un total de seis personas fueron asesinadas.

AQMI hizo público un comunicado en el que asumía la autoría del atentado, que dirigía contra Francia y sus aliados, entre los que está España. Los terroristas señalaban que formaba parte de un plan para atacar a «los hogares de los cruzados y sus lugares de reunión». Al Qaeda para el Magreb Islámico es la franquicia que actúa más cerca de España de las que controla Al Qaeda Central (AQC). Aunque el Daesh haya eclipsado su actividad, es tan peligrosa y dañina como la primera. Tal y como publicó LA RAZÓN, lanzó recientemente, por medio de Talha al Azwadi, uno de los jefes de «katiba» (unidad de combate), la llamada «Al Kuds», una amenaza contra España, al afirmar en un vídeo que «entraremos en Al Ándalus». La amenaza no había pasado de ser una más de las que se publican contra nuestro país si no fuera porque en la misma grabación aparece uno de sus «oficiales», identificado como Abu Anwar al Andalusi. Este individuo hacía llamamientos en perfecto castellano a «los musulmanes de España y en especial de la ciudad de Melilla para unirse a la yihad». También se identifica como un «comandante» de Al Quds. Abu Anwar lucía en el vídeo una abundante barba, gorra y gafas de sol. Exigía a los musulmanes que se pusieran en movimiento y se dirigieran hacia cualquier sitio en «el que haya yihad. Espero que respondáis a este mensaje. Alá es grande», subrayaba.

Por lo que respecta a Azwadi, en unas palabras en árabe hacía referencia a una batalla medieval en España en la que tropas almorávides derrotaron a los ejércitos españoles, como si ahora fuera a ocurrir lo mismo.