Once años desde la agresión rusa, once años de ocupación ilegal en Georgia

Un georgina llora sobre el cadáver de un familiar después de un bombardeo ruso en Gori (a 80 km de Tiflis), el 9 de agosto de 2008
Un georgina llora sobre el cadáver de un familiar después de un bombardeo ruso en Gori (a 80 km de Tiflis), el 9 de agosto de 2008

Once años han pasado desde que Rusia lanzara una agresión militar a gran escala contra Georgia. Un ataque que terminó con la ocupación ilegal de las regiones históricas georgianas de Abjasia y Tskhinvali (Osetia del Sur).

Como resultado de la abierta agresión rusa, cientos de personas, incluidos civiles, murieron o resultaron heridos. También 53 pueblos fueron arrasados y las casas de 35.000 personas fueron quemadas y destruidas. La guerra estuvo acompañada por otra limpieza étnica de georgianos, creando una oleada de desplazamientos internos (130.000) que tuvieron que abandonar sus hogares bajo los bombardeos y el fuego de la aviación rusa.

Desafortunadamente, tras once años de agresión militar, Rusia continúa ocupando ilegalmente el 20% del territorio georgiano. Cientos de miles de desplazados internos y refugiados fueron expulsados como resultado de una limpieza étnica que sigue privándolos del derecho a un retorno digno y seguro a sus hogares. Durante los últimos once años, la seguridad y la situación de los derechos humanos en Abjasia y Osetia del Sur, así como en los territorios adyacentes a la línea de ocupación, han empeorado aún más.

Y es que uno de los mayores efectos colaterales de este proceso ilegal ha sido el extremo deterioro de los derechos humanos sobre el terreno. La instalación de alambradas y múltiples obstáculos artificiales en el corazón del territorio georgiano así como el cierre regular de los llamados "puntos de cruce"agravan extremadamente las condiciones de seguridad en el terreno y constituyen una flagrante violación de las libertades de movimiento de la población local.

Asimismo, los georgianos que se han quedado en los territorios ocupados son ahora objeto de una discriminación intensificada. Rusia y sus regímenes de ocupación están convirtiendo las vidas de los georgianos que viven en Abjasia y en Osetia Sur en una situación insoportable. Además, no hay mecanismos internacionales operando en el terreno para hacer frente de forma efectiva a estos retos.

A pesar de todos los desafíos, Georgia ha mantenido su postura inquebrantable hacia la paz y la seguridad. Ha demostrado activamente su compromiso llevando a cabo medidas concretas en el proceso de resolución pacífica del conflicto Rusia-Georgia. El país ha reafirmado muchas veces su compromiso de no usar la fuerza, y ha cumplido firmemente este principio internacional con respecto a Rusia, aún cuando no recibía reciprocidad. Ha participado constructivamente en los debates internacionales de Ginebra, destinados a abordar los desafíos humanitarios y de seguridad que se crearon después de la guerra entre Rusia y Georgia. Al mismo tiempo, Georgia ha buscado enérgicamente una política de reconciliación y compromiso con las sociedades divididas por la guerra y la ocupación.

A pesar de las secuelas provocadas por la guerra de agosto de 2008, Georgia ha logrado tener éxito en su transición democrática y en su desarrollo económico, y ha avanzado aún más en su camino irreversible hacia la integración europea y euro-atlántica.

A lo largo de más de una década, la comunidad internacional ha estado apoyando activamente a Georgia en su esfuerzo por la resolución pacífica del conflicto. Una postura firme, y un enfoque coherente de la sociedad internacional, es esencial para garantizar una paz y seguridad duraderas en Georgia.