Orban: «No es una crisis de refugiados, es un movimiento migratorio»

El primer ministro húngaro advierte al PPE que "la izquerda sueña con una sociedad construida sin tradiciones religiosas, ni fronteras ni naciones"

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, durante su intervención
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, durante su intervención

Uno de los discursos más esperados por los medios de comunicación presentes en el PPE, era el del polémico primer ministro húngaro, Viktor Orban, quien no dejó indiferente. Sus palabras se centraron en el drama de los refugiados, la crisis migratoria para Orban: "Estamos ante un grave problema que afectará a nuestra familia política". "La crisis desestabilizará gobiernos, países y a todo el continente europeo, por tanto es necesario un plan de acción del PPE". Sobre la resolución aprobada el miércoles, Orban alabó el posicinamiento español ante este asunto.

Orban quiso dejar claro que "no nos enfrentamos a una crisis de refugiados si no a un movimiento migratorio". En palabras de Orban, el flujo migratorio está compuesto por "emigrantes económicos, refugiados y también yihadistas. Es un proceso descontrolado y no regulado". Además, "la dimensión y el volumen del peligro está por encima de nuestras expectativas". El primer ministro conservador hizo hincapié en que son cristiano-democrátas por lo que la responsabilidad moral también se debe destacar. Deben sentir compasión por quienes han dejado sus hogares: "son víctimas de la mala gobernanza en sus países, de malas decisiones políticas internacionales, de una mala política europea que aumenta sus expectativas, que son imposibles de realizar. También de traficantes. Pero no debemos convertirnos en víctimas nosotros mismos". Orban fue tajante: "Que no los consideremos enemigos no significa que actuemos en nuestra contra". Para el "premier"húngaro la responsabilidad moral es "devolverlos a su casa y a sus países"pues no puede ser "nuestro objetivo darles una nueva vida europea. No todos los ciudadanos del mundo tienen derecho al estilo de vida alemán, austriaco o húngaro, eso es un derecho para los que han contribuido". En suma, Orban es partidario de "ayudarles a volver a sus vidas con dignidad y enviarles a sus propios países".

Como ya ha señalado en otras ocasiones, el primer ministro conservador insistió en la duda de por qué los medios muestran a mujeres y a niños cuando el 70% de los migrantes son hombres jóvenes "y parecen un Ejército". Orban se preguntó si aceptamos vivir en sociedades paralelas y si no deberíamos defender nuestra tolerante ley basada en nuestro modo de vida.

Orban fue muy aplaudido por la grada cuando destacó que la izquierda europea tiene una agenda clara. "Respaldan la migración. Importan futuros votantes de izquierdas escondidos tras el humanismo. Es un viejo truco, pero no entiendo por qué deberíamos aceptarlo". Según el político de derechas, para los izquierdistas "los registros y la protección de las fronteras son burocráticos, nacionalistas y en contra de los derechos humanos. Tienen un sueño sobre la sociedad construida sin tradiciones religiosas, sin fronteras, sin naciones. Atacan los valores de nuestra identidad europea: familia, nación, subsidariedad y responsabilidad".

El final del discurso de Orban lo dedicó a que el PPE no estuviera acomplejado y dejara de ser tan políticamente correcto. "Somos el PPE. Nuestro comportamiento no debería estar determinado por las opiniones de nuestros rivales. Somos un partido fuerte y mejor. Necesitamos defender nuestros principios y ser innovadores". Tras decir Partido Popular en cinco idiomas, Orban manifestó que es "nuestro responsabilidad serlo para la gente. Escuchar a la gente. Seamos determinados, defendamos Europa". El primer ministro húngaro concluyó con un "no dejemos a los liberales y a los socialistas llevarse a Europa del pueblo".