Internacional

¿Qué es el “backstop” y por qué es el principal escollo del Brexit?

La salvaguarda, pactada con la UE hace un año, busca evitar una frontera dura entre las dos Irlandas, pero Johnson y sus aliados euroescépticos lo rechazan

La salvaguarda, pactada con la UE hace un año, busca evitar una frontera dura entre las dos Irlandas, pero Johnson y sus aliados euroescépticos lo rechazan

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1. ¿En qué consiste el “backstop”?

Definida por algunos como una especie de “póliza de seguro”, es básicamente un dispositivo que busca garantizar que no habrá una frontera “dura” entre las dos Irlandas, incluso si no se llegara a un acuerdo formal en temas comerciales y de seguridad. Básicamente, implicaría, como último recurso y en condiciones específicas, mantener temporalmente a Irlanda del Norte dentro de la unión aduanera y del mercado único mientras el resto de Reino Unido los abandona.

Esta salvaguarda solo debería entrar en vigor si para diciembre de 2020 no hay un acuerdo comercial entre la UE y Reino Unido.

Pero como no se establece una fecha límite para esa situación y como siempre se requeriría el visto bueno de los europeos para que se le ponga fin, los “brexiters” temen que se enquiste como una situación permanente. Estos diputados quieren introducir un límite temporal al “backstop”, algo que la UE ha descartado hasta el momento.

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¿Qué implica el “backstop”?

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El principal escollo en las negociaciones solo entraría en vigor como “último recurso”, en el caso de que ambas partes no consigan acordar su tipo de relación futura para evitar el regreso de una frontera dura a Irlanda del Norte. Así, el texto refleja que Irlanda del Norte seguiría bajo parte del reglamento del mercado único de la UE si no se llega a encontrar otra solución al final del período de transición en diciembre de 2020.

En ausencia de un acuerdo, los productos y bienes que lleguen a Irlanda del Norte mientras tanto deberán ser revisados, incluso si proceden del resto de Reino Unido, para ver si cumplen con la normativa de la UE. La salvaguarda también contempla una solución temporal de “respaldo” que consiste en “un territorio aduanero único que mantendría a Reino Unido en la unión aduanera de la UE” hasta que ambas partes acuerden que ya no es necesario. Tanto Reino Unido como Irlanda son actualmente parte del mercado único y de la unión aduanera, por lo que sus productos no necesitan ser inspeccionados y son comercializados entre ambas jurisdicciones de la isla con pocas restricciones. Pero, después del Brexit, las dos partes de Irlanda podrían estar en diferentes regímenes regulatorios.

¿Por qué no se quiere una "frontera dura”?

Irlanda del Norte sufrió un sangriento conflicto entre 1968 y 1998, que enfrentó a los llamados unionistas (de religión protestante, mayoritaria en la región), partidarios de preservar los lazos con Reino Unido, y los republicanos, en su mayoría católicos, demográficamente minoritarios y partidarios de la independencia o de la integración de la provincia a la República de Irlanda.

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El acuerdo de paz de Viernes Santo, firmado en Belfast en 1998, puso fin a la violencia, pero contempla como condición la ausencia de fronteras físicas en la isla. Desde entonces, los ciudadanos pueden cruzar de un lado a otro sin pasar por ningún control. También, la venta de bienes y servicios se realiza con pocas restricciones, dado que ambos pertenecen al mercado común europeo y a la unión aduanera.

Éste ha sido otro de los puntos de controversia: muchos expertos han alertado que restricciones fronterizas ralentizarían el intercambio comercial entre las partes y traería perjuicios para los productores. Para los defensores del Brexit, por su parte, se debe garantizar una forma en la que la producción de la UE no siga invadiendo el mercado británico.

¿Cuál fue el origen del backstop?

Con el Brexit, el límite entre las dos Irlandas pasaría a ser frontera exterior de la Unión Europea. La propuesta nace entonces como una iniciativa para evitar, precisamente, la división de la isla con controles o infraestructuras físicas. La ex “premier” Theresa May acabó proponiendo en junio de 2018 una alternativa: mantener todo Reino Unido en la unión aduanera de manera temporal, pero sin hacer mención al mercado único. La iniciativa fue rechazada por los líderes europeos y llevó al más estrepitoso fracaso la cumbre de la UE de septiembre en Salzburgo. Finalmente, en otoño pasado, la primera ministra anunció que su Gabinete había respaldado un borrador de acuerdo con la UE que fue aprobado el 25 de noviembre en Bruselas y que incorporaba la polémica figura del “backstop”.

¿Qué implica el “backstop” en términos económicos?

Tanto Reino Unido como Irlanda son actualmente parte del mercado único y de la unión aduanera, por lo que sus productos no necesitan ser inspeccionados y son comercializados entre ambas jurisdicciones de la isla con pocas restricciones. Pero, después del Brexit, las dos partes de Irlanda podrían estar en diferentes regímenes regulatorios. Eso significaría que los productos y bienes que lleguen a Irlanda del Norte deberán ser revisados, incluso si proceden del resto de Reino Unido, para ver si cumplen con la normativa de la UE Actualmente existen muy pocos controles para el comercio entre las dos Irlandas.

¿En que consiste la alternativa anunciada por Johsnon?

Denominado “Dos fronteras en cuatro años”, supone que Reino Unido abandonará la unión aduanera en 2021, una vez que concluya el periodo de transición, pero la provincia británica del Ulster permanecerá alineada al mercado único europeo en agricultura, alimentación y productos manufacturados hasta 2025. A partir de entonces, la Asamblea de Belfast deberá decidir si la región continúa con ese estatus especial o se decanta por sumarse a la regugulación del resto de Reino Unido.

Según el plan, habría controles de los bienes que entran en Irlanda del Norte provenientes de Gran Bretaña, pero no se aplicarían controles adicionales para los bienes que lleguen a Irlanda del Norte provenientes de Republica de Irlanda. Sin embargo, como Irlanda del Norte ya no estaría en unión adunanera, sí serían necesarios controles aduaneros entre el norte y el sur de la isla de Irlanda. Johnson dice que la mayoría serían electrónicos sin causar la temida “frontera dura”, que pohíben los acuerdos de paz del Viernes Santo de 1998.