Política

Rusia culpa a Israel del derribo de su avión en Siria

Un misil de la defensa siria impacta contra un avión ruso en medio de un ataque israelí contra las fuerzas del régimen de Asad. Tel Aviv participa en la guerra para frenar a Hezbolá y a los iraníes.

Imagen de archivo de un pueblo cercano a Idlib tras ser atacado por las fuerzas aéreas sirias  / Foto: Ap
Imagen de archivo de un pueblo cercano a Idlib tras ser atacado por las fuerzas aéreas sirias / Foto: Ap

Un misil de la defensa siria impacta contra un avión ruso en medio de un ataque israelí contra las fuerzas del régimen de Asad. Tel Aviv participa en la guerra para frenar a Hezbolá y a los iraníes.

El derribo de un caza ruso a orillas del Mediterráneo oriental ha provocado una nueva escalada de tensión en Siria. A Moscú le costó ayer reconocer que su avión de combate Il-20 fue derribado accidentalmente por un misil del sistema S-200 de la defensa antiaérea del régimen de Bachar al Asad, aliado de Moscú. El disparo errático causó la muerte de toda la tripulación que iba a bordo del legendario avión de guerra ruso. No obstante, el Ministerio de Defensa ruso culpó a Israel de la muerte de los 15 soldados rusos que viajaban en la aeronave siniestrada. «El avión, que estaba regresando a la base aérea rusa en Hmeymim, desapareció de los radares hacia las 20.00 GMT del lunes 17 de septiembre, justamente cuando cuatro aviones F-16 de la Fuerza Aérea israelí lanzaron un ataque contra objetivos sirios en la provincia de Latakia», declaró el portavoz del Estado Mayor ruso, Ígor Konashénkov.

Asimismo, el portavoz de Defensa advirtió de que Rusia se reserva el derecho a «una respuesta apropiada» a las acciones «irresponsables» de la aviación israelí, al no comunicar el bombardeo en Latakia con la debida antelación a la parte rusa para evitar accidentes graves en el aire.

Por su parte, el Ministerio de Defensa sirio reveló que el avión de combate «cumplía reconocimiento de la zona de desescalada de Idlib para detectar lugares de almacenamiento y ensamblaje de drones que despegan para atacar regiones sirias».

El derribo del Il-20 es el incidente más grave que ha sufrido la Armada rusa desde que comenzó su intervención en Siria hace más de un lustro. Sobre esto último, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que el incidente no es comparable con el caza ruso Su-24 abatido por un avión de combate de fuerzas aéreas turcas en noviembre de 2015 en la frontera con Siria. «En aquella ocasión el caza turco derribó nuestro avión conscientemente», puntualizó Putin, que agregó que «ahora, esto parece más una cadena de circunstancias trágicas casuales, porque nuestro avión no ha sido derribado por un aparato israelí». El jefe del Kremlin enfatizó que reforzará la seguridad de sus efectivos desplegados en Siria. «En cuanto a nuestras acciones de respuesta, estas apuntarán ante todo a dar mayor seguridad a nuestros militares y nuestras instalaciones en la República Árabe Siria», señaló Putin.

El líder ruso insistió en que se tratará de «pasos que no pasarán desapercibidos para nadie» y subrayó que la declaración del Ministerio de Defensa de Rusia que responsabiliza a Israel del derribo del IL-20 y la muerte de sus 15 ocupantes fue acordada con él.

Ante la lluvia de reproches que le cayó a Israel, al Gobierno de Netanyahu no le quedó otra que disculparse y reconocer, algo inusual, que había atacado deliberadamente con sus cazas varias instalaciones militares sirias donde, presuntamente, «se estaban fabricando armas letales y de precisión», que iban a ser enviadas a «Irán y a Hezbolá en el Líbano» para «atacar a Israel».

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó en un comunicado su pésame por la muerte de los militares rusos, pero al mismo tiempo responsabilizó al régimen sirio de haber abatido el avión ruso.

Netanyahu remarcó la importancia de continuar la coordinación de seguridad entre Israel y Rusia, que «ha logrado impedir muchas pérdidas en ambos lados en los últimos tres años», agregó la nota.

Asimismo, el jefe del Gobierno israelí insistió a Putin en que su país «está decidido a parar el avance militar de Irán en Siria y los intentos de Irán, que llama a la destrucción de Israel, de dar a Hezbolá armas letales contra Israel». El régimen de Bachar al Asad ha acusado en reiteradas ocasiones a Tel Aviv de realizar ataques con misiles y aviones de guerra contra objetivos en territorio sirio, pero las autoridades israelíes no suelen confirmar este tipo de acciones militares en el país vecino. El pasado mes de mayo, Israel anunció el ataque a decenas de objetivos en Siria, entre ellos centros de control y mando y logísticos, almacenes e infraestructura de armas de fuerzas iraníes.

A comienzos de mes, un alto mando del Ejército israelí aseguró que su país atacó Siria unas 200 veces en el último año y medio, según informó el diario «Times of Israel». El ataque nocturno israelí este lunes contra el bastión de Asad a orillas del Mediterráneo ocurrió apenas horas después del acuerdo alcanzado entre Rusia y Turquía en Sochi para suspender la ofensiva gubernamental contra la provincia de Idlib, el último reducto rebelde en el país. Según la agencia SANA al menos 10 personas resultaron heridas en el bombardeo israelí lo que obligó a Damasco a activar el sistema de defensa antiaérea. Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó ayer la muerte de siete personas en el ataque con misiles israelíes.