Política

Sánchez promete resolver «un conflicto de 300 años»

El presidente asegura que el acuerdo sí tiene valor jurídico aunque la declaración solo está en un anexo a las actas de la reunión del Consejo Europeo de ayer.

Sánchez, a su salida de la cumbre de líderes de Bruselas en la que se ha firmado el Acuerdo de Retirada de Reino Unido
Sánchez, a su salida de la cumbre de líderes de Bruselas en la que se ha firmado el Acuerdo de Retirada de Reino Unido

El presidente asegura que el acuerdo sí tiene valor jurídico aunque la declaración solo está en un anexo a las actas de la reunión del Consejo Europeo de ayer.

En medio de las apelaciones a la tristeza del resto de los líderes por el divorcio británico, el presidente del Gobierno español parecía ayer el único medianamente feliz. «Con el Brexit perdemos todos, pero en Gibraltar España gana», aseguró Pedro Sánchez al término de la cumbre europea.

Moncloa siguió ayer abonada al optimismo llegando incluso a asegurar rotundamente que se iba a «resolver un conflicto de 300 años» con Reino Unido. Aunque el propio Sánchez matizó (respecto a sus declaraciones del sábado) que no quiere adelantar acontecimientos sobre la cosoberanía de la Roca, el futuro para España en este contencioso parece afrontar (según el Gobierno) una nueva era gracias al divorcio británico. «Estamos en una posición de fortaleza como nunca hemos estado en estas décadas de pertenencia a la UE para poder negociar la cuestión de Gibraltar con Reino Unido», se felicitó Sánchez.

Fuentes de Moncloa definen el acuerdo como «un éxito de Estado» e incluso aseguran que Reino Unido se adentra en un «periodo líquido» frente a la solidez de la posición española.

Para Pedro Sánchez se ha alcanzado un acuerdo «sin precedentes» que supone que por primera vez la UE se posiciona al lado de España en un tema que hasta ahora en las cancillerías europeas era definido como un asunto meramente bilateral. El Gobierno no tiene dudas de que los compromisos arrancados a nuestros socios aseguran que España tendrá poder de veto respecto a cualquier negociación futura entre los Veintisiete y Londres y que esto dará lugar a dos tratados diferenciados: uno entre la UE y Londres y otro diferente con el Peñón.

Tras una semana de veto, mensajes contradictorios y nerviosismo se alcanzó el pasado sábado un acuerdo cuya validez jurídica ya ha comenzado a ser cuestionada. Líderes europeos cuestionaban el optimismo de la delegación española e incluso airearon su escepticismo abiertamente. Quizás la más clara fue la primera ministra lituana que tiró de ironía al asegurar: «Normalmente tenemos algunos trucos, estoy bromeando: prometimos prometer», aseguró la siempre locuaz Dalia Grybauskaite a su entrada a la reunión. Al ser preguntada sobre si efectivamente los textos dejan negro sobre blanco el veto español, Grybauskaité puntualiza que «no, cuando prometemos cumplimos tarde o temprano».

Tras una semana de veto, mensajes contradictorios y nerviosismo, se alcanzó el pasado sábado un acuerdo cuya validez jurídica ya ha comenzado a ser cuestionada debido a que los técnicos europeos optaron por textos paralelos que no contiene fuerza de ley por sí mismos.