Política

«Si se quería suicidar, que lo hubiese hecho solo»

Familiares de las víctimas durante el homenaje que se ha organizado hoy en memoria de los fallecidos en un centro comunitario de las afueras de Le Vernet
Familiares de las víctimas durante el homenaje que se ha organizado hoy en memoria de los fallecidos en un centro comunitario de las afueras de Le Vernet

Pasadas las 12:00 del mediodía llegaban a Marsella unos 250 familiares de las víctimas del vuelo A-320 (80 de ellos españoles) que el pasado martes se estrelló en los Alpes franceses, cerca de la aldea de Le Vernet, a la que llegaron pasadas las 16:15 de la tarde. Antes de poner rumbo a las montañas, todos los familiares se reagruparon, ya que llegaron en avión desde Barcelona y Dusseldorf, así como en autocar desde la localidad catalana de Castelldefels. En Marsella, el fiscal del Estado, Brice Robin, les daba un nuevo mazazo al explicar en rueda de prensa que el copiloto del vuelo era el responsable de la tragedia en la que han fallecido 150 personas.

Esta circunstancia fue clave para cambiar el operativo, ya que, como confirmó el portavoz del Ministerio del Interior galo, Pierre Henry Brendet: «Existe una voluntad común de que la comitiva se divida en dos convoys». Brendet no dio más detalles del motivo por el que los familiares de los seis miembros de la tripulación realizaron el recorrido opuesto al que de los allegados de los pasajeros. Mientras, los siete autobuses en los que se trasladaban a Le Vernet, los dos microbús de la tripulación esperaban en la capilla ardiente de Seyne-Les-Alpes a la que acudiría, posteriormente la gran comitiva.

Durante el trayecto, las familias comenzaron a mostrar sus primeras reacciones a las palabras de Robin. «Sienten mucha rabia. Ahora lo entienden mucho menos», explica uno de los psicólogos de la Cruz Roja que les ha atendido. «Si se quieren suicidar, que lo hagan solos», comentaba otro de los familiares.

Los sanitarios que les están atendiendo aseguran que están «en shock postraumático» e insisten en que «si ya era difícil explicar cómo había podido ocurrir el accidente, poder asimilar que ha podido ser un suicidio lo es aún más». A pesar de la difícil situación por la que están atravesando, el equipo de atención que les está atendiendo están sorprendidos «por la entereza que están demostrando» porque «es difícil asimilar, sobre todo por la gente más joven, que no van a volver a ver a una persona con la que han estado tres días antes». Eso sí, «ir en grupo ayuda».

En un principio, se había planteado dividir a los familiares por nacionalidades, pero «han ido todos mezclados en los autobuses». La tragedia les ha unido y para ellos era más fácil compartir el dolor con familiares de víctimas de otro lugar del mundo que con los psicólogos. «Se ha creado mucha camaradería entre españoles y alemanes, aunque no hablaran el mismo idioma, eso no ha sido un problema». Como explican los psicólogos, «ir acompañados reconforta mucho. Les ha hecho bien desplazarse hasta aquí».

Tras bajarse de los siete autobuses en un camping a las afueras de Le Vernet, punto que ayer visitaron Merkel, Hollande y Rajoy, fijaron su mirada a las montañas y personal de la investigación les explicaron donde había ocurrido exactamente el accidente, cerca de lo que se conoce como Pico de los Tres Obispos, rodeados por 12 banderas que representaban la nacionalidad de todas las víctimas, hicieron un pequeño homenaje delante de una estela de piedra que se ha colocado en el lugar para honrar a las víctimas. El acto se alargó más de hora y media. Aún les quedaba una última parada: la capilla ardiente de Seyne-les-Alpes, situada en un polideportivo de las afueras. Llegaron pasadas las seis y cuarto de la tarde y, aunque ellos no eran conscientes, en el camino se cruzaron con los dos vehículos que trasladaban a los familiares de la tripulación.

En la capilla ardiente, «la llegada ha sido dura, al igual que los primeros pasos que han dado en Vernet, al ver las montañas. Es muy duro emocionalmente», explican desde Cruz Roja. En la capilla ardiente se ha realizado un acto interconfesional al que ha acudido tanto el obispo de Diges, como varios religiosos y miembros de otras religiones. Tras leer algunos textos del Antiguo Testamento y recitar palabras de apoyo, los responsables del acto invitaron a las familias a encender algunas velas y dejarlas en la capilla ardiente. Acto seguido, se procedió a recoger pruebas de ADN para la identificación de los cuerpos que se van recuperando. A esta prueba han accedido, sobre todo, ciudadanos alemanes porque la mayoría de los españoles ya habían dado su muestra en el aeropuerto de El Prat de Barcelona.

Después de más de cuatro horas de actos, la mayoría de los familiares se montaron de nuevo en los autobuses en camino a Marsella. «Nosotros les recomendamos que vuelvan cuanto antes porque aquí se van a quedar solos», añade un miembro de Cruz Roja española.