"Sin agua, sucios y malnutridos en sus celdas"

Médicos y abogados denuncian la situación inhumana de los menores en los centros de detención.

Médicos y abogados denuncian la situación inhumana de los menores en los centros de detención.

Los rumores eran deprimentes, las crónicas devastadoras. Cientos de menores de edad, muchos de ellos de menos de diez años, se encuentran retenidos en unas condiciones que las agencias humanitarias califican de indignantes. En algunos casos no hay comida suficiente, falta agua y por supuesto espacio, o no hay ni siquiera pasta de dientes o cepillos. Aunque la ley obliga a que los niños sin acompañantes sean trasladados en menos de 72 horas a una instalación del Departamento de Salud y Servicios Humanitarios, lo cierto es que muchos de ellos esperan días o semanas en los centros de detención.

El escándalo creció después de que hace unos días un grupo de abogados y médicos que chequeaba las condiciones de los centros denunciaran las condiciones. Entre las personas que acudieron al centro de Flint, en Texas, estaba Elora Mukherjee, profesora de la Escuela de Leyes de la Universidad de Columbia y directora del Immigrants’ Rights Clinic. Entrevistada por la revista «Atlantic», explicó que «las condiciones que encontramos fueron espantosas. En 12 años representando a niños inmigrantes detenidos, nunca he visto semejante degradación e inhumanidad. Los niños estaban sucios, tenían miedo y hambre». Entre los niños que pudo entrevistar muchos llevaban días, incluso semanas, sin acceso a una ducha, vestían la misma ropa con la que habían cruzado la frontera, «cubierta de fluidos corporales, incluida la orina y la leche materna, en el caso de las mamás adolescentes que están amamantando». Casi todos, afirmó, dijeron que tenían hambre, «todos reciben una bandeja idéntica sin importar si tienen 1 o 17 años, o si se trata de una madre adolescente que está amamantando y tiene necesidades calóricas más altas.

Los investigadores, que corroboraron una epidemia de parásitos y otra de gripe, vieron denegado el acceso a la enfermería, donde solo pudieron entrevistarlos por teléfono mientras «había un guardia a su lado, escuchando lo que decían los niños al otro lado de la línea cuanto nos contaban». En otros centros, los niños fueron obligados a dormir en el suelo como castigo por haber perdido un cepillo. Jennifer Costello, Inspectora del Departamento de Seguridad Nacional, en un informe oficial pide al director en funciones, Kevin McAleenan, que tome «medidas inmediatas para aliviar el hacinamiento peligroso y la detención prolongada de niños y adultos en el valle del río Grande».