Syriza-Anel: extraños compañeros de viaje

De no ser porque son socios de Gobierno, los representantes de Syriza y los de Griegos Independientes (AnelL) se sentarían en lugares diametralmente opuestos en el Parlamento heleno. El ultraconservador, cristiano ortodoxo, nacionalista, antisemita y homófobo partido de Panos Kammenos choca frontalmente con el programa social, laico y educativo del otra vez primer ministro Alexis Tsipras. Hasta ahora les unía su desprecio a la austeridad exigida por la troika y ciertas medidas económicas, pero en esta reedición de la coalición y con el tercer memorando firmado, ambos deberán conjugar el compromiso político con la voluntad de sus electores. Una tarea nada fácil. Según los expertos, Kammenos «es capaz de venderse al mejor postor con tal de estar en el poder». Pero la pregunta es: ¿Cuánto aguantará la cuerda si ambos tiran en direcciones contrarias? «No creo que este segundo Gobierno sea estable a largo plazo. Existen importantes diferencias ideológicas entre los dos partidos que aún no han salido a la superficie debido a que el debate político en Grecia en los últimos siete meses se ha centrado exclusivamente en un solo tema, la austeridad y el programa de rescate firmado por las dos partes. Si Tsipras decide activar su gobierno en otras problemáticas cotidianas, no será una sorpresa que entonces lleguen los desacuerdos», explica a LA RAZÓN el analista político griego Roman Gerodimos. En cuanto a los principales puntos de fricción entre ambas formaciones políticas sobresalen tres con especial atención: el gasto en Defensa, la relación entre la Iglesia y el Estado y la crisis migratoria.

Defensa

Ha sido una de las mayores exigencias de Kammenos, al que Tsipras podría volver a poner como ministro de Defensa. Aunque en los últimos años el presupuesto en esta área se ha reducido, sigue suponiendo alrededor de 4.000 millones de euros, es decir, el 4% del gasto público total (2,2% del PIB en 2014). Es el tercer miembro de la OTAN que más invierte en Defensa. La troika le exigió reducir en los próximos dos años 400 millones de euros, mientras Tsipras, presionado por su socio, pedía 200 millones. Finalmente ambos tuvieron que ceder. Sin embargo, el clientelismo instaurado entre las Fuerzas de Seguridad del Estado y las empresas que colaboran con este sector también preocupa a Tsipras, por lo que intentará reducir gastos en otras áreas antes que tocar al personal militar (cuya inversión ronda el 50% del presupuesto). De cara a la galería, Tsipras argumenta que es necesario fortalecer su Ejército ante las amenazas que rodean a Grecia, como la guerra en Siria, la inestabilidad en Irak o la turbulenta relación con Turquía.

Crisis migratoria

En este asunto, mientras que los izquierdistas apuestan por acoger a todos los refugiados que pidan asilo en el país, eso sí con un mayor apoyo económico de Europa, Kammenos es partidario de reforzar los controles fronterizos para frenar la avalancha de exiliados. Además, desde Anel piden que se anule el acuerdo de Dublín, en la línea de la canciller alemana, Angela Merkel, y que así, los inmigrantes no sean devueltos al Estado donde desembarcaron.

Iglesia-Estado

Syriza se compromete en su programa electoral a cambiar la Constitución para que Grecia deje de ser un Estado confesional. Por su parte, el líder de Anel incluye en su decálogo que el papel de la Iglesia ortodoxa debe reforzarse, para «protegerla y preservarla». Esto incluye, entre otras medidas, implantar nuevas materias educativas en las escuelas y fomentar la religión en la sociedad. Hasta ahora, Tsipras no ha manifestado la intención de saltarse esta línea roja de los nacionalistas, por el momento.