La ramificación italiana de la célula París-Bruselas

Detenido en Salerno un argelino acusado de falsificar los pasaportes de los terroristas

Djamal Eddine Ouali, un argelino de 40 años, ha sido detenido por la policía italiana
Djamal Eddine Ouali, un argelino de 40 años, ha sido detenido por la policía italiana

Detenido en Salerno un argelino acusado de falsificar los pasaportes de los terroristas

La Policía italiana detuvo en Salerno a Djamal Eddine Ouali, un argelino de unos cuarenta años buscado en todo el continente mediante un mandato europeo emitido por las autoridades belgas. Según lo confirmado por las autoridades policiales, está implicado en una red que falsificaba documentos falsos que, supuestamente, han sido utilizados por los autores de los atentados de París y Bruselas. El detenido fue arrestado en la localidad italiana de Bellizzi, en la provincia de Salerno, tras una investigación llevada a cabo por los investigadores de los departamentos de la Policía transalpina dedicados a la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo.

El nombre del argelino ya apareció hace meses, concretamente en el pasado octubre, cuando los investigadores belgas intervinieron en el barrio Saint-Gilles de Bruselas. En aquellas operaciones fue requisado un millar de imágenes relacionadas a documentos de identidad falsificados. Tras el análisis del material, se ha llegado a conocer que entre las fotos de carné y los documentos falsos aparecieron los apodos de tres terroristas que pertenecían al grupo que organizó y realizó los atentados de París y Bruselas.

El jefe de la Policía italiana en Salerno, Alfredo Anzalone, confirmó que «el argelino será extraditado» de Italia hacia Bélgica. «No estamos buscando a ningún cómplice», asegura Anzalone, en relación a la posibilidad de la existencia de una segunda persona cercana a Djamal Eddine Ouali. La detención del presunto terrorista demuestra cómo la acción del yihadismo es transnacional y exige la cooperación de los Estados europeos.

El círculo alrededor de la célula terrorista que atentó el martes en Bruselas y en noviembre en París se amplia con ramficaciones en otros países europeos. Cada día, la Fiscalía belga comunica una nueva detención, operación o registro relacionado con los ataques de Bruselas. Sin embargo, con cada nuevo nombre se abren nuevas ramificaciones y conexiones que impiden deshacer la madeja yihadista implicada tanto en el atentado de Bruselas como en los de París. La atención siguió centrada ayer en la supuesta identidad del «hombre del sombrero», el tercer terrorista del aeropuerto, que portaba una tercera carga explosiva que no se activó. Identificado como el periodista Faycal Cheffou, los investigadores continúan a la espera de la confirmación de la prueba de ADN que se le ha realizado para dar certeza a sus sospechas. A las pesquisas oficiales se suman los testimonios revelados ayer por el diario belga «La Dernière Heure», que afirman que Cheffou se encontraban en la estación de metro de Maelbeek, y que se comportaba de manera extraña y con nerviosismo. Sin embargo, este reclutador de refugiados del parque Maximiliano residía cerca de la estación y su presencia en la zona del ataque podría atribuirse a la casualidad.

En su contra juegan pruebas de la Fiscalía que apuntan al círculo de Cheffou como «inquietante», pues tiene amigos que pertenecen al entorno del detenido Salah Abdeslam y del fugado Mohamed Abrini. Sin embargo, también existen informantes que contradicen el hecho de que este periodista «freelance» estuviera pasadas las 6 de la mañana en la calle Max Roose, donde fueron recogidos por un taxista los hermanos Al Bakraou y el «hombre del sombrero» para ir al aeropuerto, al asegurar que en este momento se encontraba en otro lugar.

Una incógnita más a la que las autoridades no dan respuesta es el objeto de la detención de un hombre el viernes que responde al nombre de Abderramán, y que fue asaltado por la Policía en una estación de tranvía en Schaerbeek. Ha sido acusado de «participación en actividades terroristas», sin aportarse más detalles.

Mientras, los operarios del aeropuerto de Zaventem ultiman los trabajos, ante la previsión de comenzar a operar mañana una vez que se confirme que los desperfectos provocados por las dos explosiones han sido solventados. Las medidas de seguridad en lugares públicos se ha reducido de manera notable. Los soldados han abandonado la mayoría de las bocas de metro sensibles.