Vicent Ward: «El veto musulmán es ilegal, equivocado e inhumano»

Vicent Ward / Abogado de Chelsea Manning

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Para el abogado y activista estadounidense Vincent Ward, el presidente Donald Trump es «un mentiroso patológico». Ward, que ha logrado que Barack Obama conmute la pena a su cliente, la soldado Chelsea Manning, estuvo ayer en Madrid para presentar el informe 2016 de Derechos Humanos de Amnistía Internacional. Sobre Manning, reconoce que ahora (podría salir de la cárcel el 17 de mayo) tiene que recuperar el tiempo perdido, pues ha pasado sus mejores años en una cárcel (sólo tenía 22 años cuando fue detenido en Irak): “Es una de las personas más brillantes que he conocido”.

–Trump planea una revisión de su veto musulmán, ¿por qué es tan persistente? ¿Es porque mucha gente lo respalda?

–No creo que sea tan popular. Trump apela a algunos estadounidenses preocupados por la seguridad o que se sienten incómodos con gente de otros lugares, pero la mayoría en EE UU cree que el veto musulmán es una mala idea. Él intenta cumplir una de las promesas de campaña, deshacerse de los musulmanes en EE UU, y ésta es una manera de conseguirlo. Muchos de nosotros le hemos calado, porque lo que está haciendo es ilegal, equivocado e inhumano.

–Muchos expertos en leyes advierten de que ésta nueva versión va a estar hecha a medida, por lo que será más difícil de tumbar. ¿Qué opina?

–Para mí, no importa cuánto intente confeccionarlo, no afecta al propósito, que tiene como objetivo a los ciudadanos musulmanes. Además, no soluciona ninguna cuestión de seguridad, no ha presentado ninguna prueba de que esta prohibición, que convertirá EE UU en un lugar más seguro. Para mí, es una solución sencilla: es ilegal.

–Desde el punto de vista de los «hechos alternativos» y la «prensa deshonesta» de Trump, ¿dos mentiras hacen una verdad en Estados Unidos?

–Para los estadounidenses esto es nuevo, nunca habíamos tenido a un presidente que se sintiera tan cómodo mintiendo o ignorando la verdad, por lo que aún estamos viendo cómo lidiar con eso. Pienso que no hay duda de que es un mentiroso patológico.

–¿Qué otros decretos presidenciales teme?

–Mi mayor miedo es que Trump y su equipo encuentren una manera de alejarse de los valores que hacen de EE UU un gran país: la diversidad, el multiculturalismo, la igualdad de oportunidades, la libertad de religión e individual... Y parece que sus políticas nos quieren devolver a una era en la que mucha gente, mujeres, minorías, LGTB, se les privaba de sus derechos.

-No todo el mundo quiere trabajar con Trump, está teniendo problemas para nombrar cargos...

-Sí y no. Y aquí está mi mayor miedo respecto a Trump. Él es un oportunista, todo gira en torno a su fama personal, su riqueza... Pero él se ha rodeado de gente a la que yo llamo “ideólogos”, que viven apasionadamente y sienten como suyos algunos asuntos. Como Stephen Bannon, quien desestima a gente sólo por su religión o cómo son. Y hay más gente como él, racistas e intolerantes que ocupan altos puestos de la Administración Trump. Y esto me preocupa tanto como que Donald Trump sea presidente.

–Ayer, durante la presentación del informe de Amnistía Internacional se habló sobre el odio creciente en EE UU. Ante este panorama, ¿está Chelsea Manning en peligro una vez salga de la cárcel a mediados de mayo? Incluso Trump la tachó de traidora...

–Espero que no. Creo que hay mucha gente que se preocupa por ella y haremos todo lo posible para que tenga una transición pacífica y a salvo. A pesar de lo mal que están las cosas en EE UU, confío en que Chelsea será capaz de vivir una maravillosa y segura vida, en la que alzará su voz en los asuntos que son importantes para ella.

-¿Cómo fue trabajar para Obama y después contra su Administración?

–Para mí, cuando me uní a la Administración, era un tiempo de mucha esperanza, él es una persona que inspira. Ciertamente no coincido con él en todas sus políticas, pero me di cuenta de que tenía más pasión por la gente más que estar en el Gobierno. En el proceso de clemencia, nuestra defensa fue lo que escribimos junto a ella. No fuimos crueles con él ni con su equipo ni faltamos al respeto, escribimos para que tomara una decisión. Fue muy estresante, porque aparte de lo que redactamos y la presión de las ONG´s internacionales, no se podía hacer nada más. Y nuestro mensaje prevaleció. Por suerte, el escrito conmovió al entonces presidente Obama y creo que hizo bien en conceder clemencia a Chelsea Manning, porque sin duda su sentencia era injusta.

-¿Cree que Assange será extraditado a Estados Unidos?

-No asocio a Chelsea con Wikileaks y Julian Assange. Sé que muchos lo hacéis, pero para mí, lo que ella hizo va más allá de Wikileaks o Assange. No sé qué hará el Gobierno con él, pero sí me preocupa que en EE UU no existe una protección adecuada para los filtradores. Necesita que haya más protección para los periodistas que publican material que les han pasado los filtradores.

-De hecho, Trump hace hincapié en todas las informaciones que se han hecho a los medios. ¿No es demasiado crítico?

-Sí. Esto es legado del presidente Obama, desafortunadamente. Por no sé qué motivo se puso en el punto de mira a los filtradores y a quienes publicaron este tipo de información. El problema de EE UU es que hay una cultura de clasificar todo tipo de información. Se usa la información clasificada para esconder asuntos vergonzosos, no sólo de seguridad. Las leyes están muy anticuadas. Necesitamos una solución política, pero hasta la fecha, ninguno de nuestros presidentes se han atrevido a atajar este problema, para hacer que el sistema funcione mejor.

-¿Es la peor sentencia a un filtrador de la historia?

-Sí, 35 años.

-¿Y Chelsea Manning no fue tratada adecuadamente dentro de la cárcel?

-No. Estuvo en régimen de aislamiento durante casi un año mientras esperaba a que se celebrase el juicio, es decir, antes de ser juzgada o condenada. Además, sufrió varios problemas mentales y emocionales asociados a la falta de trato. El Ejército puede ser un sitio difícil para cualquiera, pero para alguien como Chelsea se convirtió en demasiado duro. Le hacían bullying, y todo esto fue tomado en consideración para conmutar su pena. La clemencia reconoce implícitamente que el tratamiento del Ejército durante ese periodo fue erróneo.