La tragedia griega de los Gondra

El dramaturgo regresa con la segunda parte de la exitosa obra sobre su familia.

El dramaturgo regresa con la segunda parte de la exitosa obra sobre su familia.

Hace ahora dos años, el Centro Dramático Nacional ponía en pie «Los Gondra (una historia vasca)», una obra dirigida por Josep Maria Mestres en la que el dramaturgo Borja Ortiz de Gondra contemplaba a su propia familia, a lo largo de cien años y de varias generaciones, para recorrer literaria y teatralmente la germinación de un sentimiento nacionalista en Euskadi que culminó en la trágica separación, casi irreconciliable, de la sociedad civil. Digo «casi irreconciliable» porque aquella función, que cautivó a crítica y público, y que le valió a su autor un merecido Premio Max, entreabría con elegancia artística, y con una sincera voluntad de súplica, una puerta al entendimiento futuro y a una concordia que empieza a percibirse ya por muchos como urgente y necesaria.

Incierto porvenir

Ahora, en «Los otros Gondra», el dramaturgo regresa al umbral de aquella puerta para abrirla de par en par y para asomarse con curiosidad al incierto porvenir que espera tras ella. «Ya mientras hacíamos las funciones de la otra obra –explica él mismo–, yo sentía que había quedado algo en el tintero, y que había que contar cómo se cerraba esa herida y qué hacíamos hoy con todo ese pasado». De ahí, «de la necesidad de contar», fue naciendo este nuevo texto que se ha alzado con el Premio Lope de Vega y que se va a representar, de nuevo con dirección de Mestres, a partir del próximo jueves en el Teatro Español. El espectador que tuvo la oportunidad de ver la otra obra «reconocerá en esta algunos de los problemas que arrastraba aquella familia; pero –aseguran los responsables– esto no es una segunda parte, sino una obra totalmente independiente que se entiende sin necesidad de haber visto la otra». Como ya ocurriera en la pieza predecesora, «Los otros Gondra» se mueve en el terreno de la autoficción e incorpora, igual que aquella, al propio autor como personaje.

Argumentalmente, la obra arranca cuando un escritor –posible trasunto de Ortiz de Gondra– vuelve a su pueblo a recoger un premio; allí, una prima suya le recrimina que no tiene derecho a contar nada de lo que ha escrito y que no tiene ni idea de lo que pasó en realidad en aquel lugar. La obra, según su autor, «se sitúa, igual que la tragedia griega, en la encrucijada entre el silencio, el olvido y el perdón. Y a partir de aquí surgen las grandes preguntas: ¿cuándo hay que pasar página?, ¿es mejor callarse hasta que el olvido actúe?, ¿hay que pedir perdón?, ¿quién otorga ese perdón?...» Desde el primer momento, la propuesta fue concebida con el mismo equipo artístico de «Los Gondra» y con los mismos actores que interpretaron a los personajes que ya aparecían en aquella, como es el caso de Cecilia Solaguren, Sonsoles Benedicto y el propio Ortiz de Gondra. Al reparto se incorporan ahora Jesús Noguero, Fenda Drame y Lander Otaola.