¿Cómo hacer una videollamada perfecta?

Durante el confinamiento han proliferado las videoconferencias entre amigos pero también las reuniones en el ámbito laboral. Esta guía te permitirá conocer todas las herramientas para tener buena presencia y una imagen profesional.

Zoom añade funciones para evitar la entrada de intrusos en las videollamadas
Videollamada múltiple ZOOM

Durante la cuarentena nos hemos acostumbrado a tener videollamadas con nuestra familia, profesores, citas a través de Skype, reuniones múltiples con compañeros de trabajo e incluso alguna entrevista de trabajo. Compartimos con ellos comunicación en un entorno de intimidad como es nuestra casa y vernos a través de una cámara es lo más cercano que tenemos al contacto físico.

Nunca ha sido tan importante como ahora el dicho de “una imagen vale más que mil palabras” y es que además de nuestro mensaje, con las videollamadas todos nos tenemos que reciclar en cámaras, estilistas y hasta técnicos de sonido.

¿Sabes sacar provecho de tu imagen o eres de los que aún piensa que lo importante es el contenido y no el continente? ¿Has pensado en lo que te puedes perder por dejar que te vean en sudadera, despeinado o con la ropa tirada por todas partes?

Al estar en casa podemos correr el riesgo de no reparar en aspectos que pueden terminar con tu imagen profesional. Veamos los aspectos más importantes

Antes de empezar la videollamada

Haz pruebas técnicas para comprobar que te van a oír y ver perfectamente. Es importante tener a mano el cargador para no quedarnos sin batería durante la reunión.

Hay que comprobar el ángulo de nuestra mirada. Si queremos representar un cara a cara, la cámara debe quedar a la altura de nuestros ojos, no mirar desde arriba porque nos tendremos que arquear, ni desde abajo porque damos imagen de inferioridad. Se puede levantar la pantalla con unos libros o unas cajas hasta que tengamos la altura adecuada. Para saber dónde debe quedar nuestra mirada, podemos dividir la pantalla en tres partes; en el tercio superior es donde deberían estar los ojos.

Hay que alejarse de la pantalla para que no se nos corte ni la cabeza ni la barbilla. Tampoco te coloques muy lejos de la cámara: no se te tiene que ver el pecho.

Es importante no estar a contraluz para que nuestra imagen llegue nítida y estar colocados de frente, nunca ladeados ni de perfil, pues jamás hablaríamos así en persona.

Nuestra imagen

En una videollamada estaremos normalmente sentados. Nuestra actitud y pose es muy importantes para dar una imagen de profesionalidad, tenemos que estar cómodos pero sin parecer que estamos tirados en el sofá de casa.

Tenemos que estar perfectamente vestidos y pensar en qué imagen queremos transmitir; que estemos en casa no es excusa para aparecer con un moño caído o con una camiseta de un grupo musical. Obviamente dependerá del ámbito en que nos estemos relacionando, pero pensad que si al trabajo no te presentas en chándal, en una conferencia digital tampoco deberías. Hay que vestirse para la cámara y utilizar los tonos que más te favorezcan.

Los colores más adecuados son los suaves y los lisos: azul, blanco.. hay que recordar que los colores también transmiten mensajes, y quizá el amarillo limón no es el más adecuado para hacer una entrevista de trabajo.

No te pongas accesorios impropios del interior: nadie lleva gorras o gafas de sol puestas en casa, por ejemplo. Maquíllate un poco si con ello te vas a ver más favorecido, sí, también puedes quitarte las ojeras aunque seas un hombre. Será un punto más para meterte en la reunión, sentirte más seguro y olvidar que estás en tu casa.

Hay que cuidar la comunicación no verbal de nuestro rostro, pues cualquier expresión que tenga tu cara (disimular mal sorpresa, aburrimiento, rechazo…) la va a ver tu interlocutor, mucho más que en directo, pues queda resaltada al estar remarcada por la cámara. No olvides que te están viendo en primer plano. Cuidado también con las manos, pues gesticular mucho con ellas puede hacer que tape nuestra boca y no se entienda nuestro mensaje. Tampoco es momento para rascarte, jugar con tu pelo u olvidarte de la cámara (te van a ver metiéndote el dedo en la nariz). Esa falsa sensación de que estamos en casa puede jugar en nuestra contra.

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El entorno

Es muy importante también vigilar el fondo que ofrecemos. Nada de montajes con playas del Caribe o imágenes superficiales en la situación que estamos viviendo. Cuanto más neutro sea el fondo, menos distraeremos sobre el mensaje que queremos transmitir.

En estos días nos estamos cansando de ver en la televisión videoconferencias donde se ven planos de librerías, sin que los interlocutores se den cuenta que estas ofrecen una información personal que no necesariamente tiene que ser del agrado del interlocutor: por ejemplo, nuestra colección de vírgenes o estampas de toros. Simplemente, nuestra intimidad no es de la incumbencia de nadie.

Tampoco es positivo hacer una reunión en cualquier rincón y que se vea una cocina de fondo, botellas vacías, papeles arrugados, montones de ropa sin recoger o pilas de juguetes tirados; aunque vivamos un momento caótico, dar una imagen de suciedad o desorden dañará nuestra imagen profesional.

Las distracciones

Es complicado en estos momentos abstraernos del entorno que nos rodea, pero hay que conseguir un poco de intimidad para que la reunión sea lo más profesional posible: intentar que los niños estén entretenidos, quitar la música de fondo, poner el teléfono móvil en silencio...

Procura no comer ni beber. Como mucho, se permite el agua. Es una reunión laboral, no una cita para merendar. Además que los demás estén escuchando como tragas es hasta desagradable. Por supuesto, jamás masques chicles durante una reunión: las ganas de colgarte van a ser irresistibles.

El cómo

Sea cual sea tema de nuestra reunión hay que evitar hacer chistes sobre el virus o la cuarentena. Es un tema delicado y no sabemos cómo se puede estar sintiendo la o las personas que nos estén escuchando. Hay que ser empáticos y amables. En estos momentos en los que puede haber personas aisladas tenemos que pensar que detrás de la cámara puede haber personas pendientes de lo que decimos y de cómo lo hacemos.

Vamos a tratar de hablar claro y con un tono tranquilo. Hay que vocalizar mucho para que el mensaje llegue claro y sin interferencias.

Un último consejo: sonríe mucho. Más que nunca, necesitamos personas agradables y positivas a nuestro lado. Aunque nos separe una pantalla.