Micro maltratos y otras conductas intolerables en la pareja

Podríamos decir que los únicos que no tienen poderosas razones para abandonar sus relaciones son los solteros.

Penélope Cruz y Javier Bardem, en n 'Vicky Cristina Barcelona'
Penélope Cruz y Javier Bardem, en n 'Vicky Cristina Barcelona'

Hay relaciones que deberían terminar por su alto nivel en abuso psicológico si no físico. Ya saben:

_No me gusta nada ese vestido que te has puesto, te hace mayor, ¿No irás a comer pan? Me pone nervioso, además haces ruido ¿has engordado, no?

Pero hoy no vengo a hablar de los maltratos evidentes, sino de desconsideraciones o licencias, que algunos se permiten en la vida de pareja y que a mi parecer son intolerables.

Convivir es complicado (ni siquiera aguantarse a uno mismo a veces es tarea fácil…) y en todo cohabitante de más de una semana existen motivos para separarse. Podríamos decir que los únicos que no tienen poderosas razones para abandonar sus relaciones ahora mismo son los solteros, sin embargo, la dependencia emocional, económica, el patrimonio, los hijos, los perros (recordemos al inolvidable Orus) y el miedo al que dirán o a la soledad hacen que muchos persistan renqueando donde no debieran quedarse ni un segundo más. Analicemos sin trapos calientes y refresquemos por amor al conocimiento y la verdad algunos clásicos parejiles, por los que todos deberíamos dar pasaporte a nuestro “Pariente”.

1. Mentiras: No sé qué es más difícil, si soportar a un mentiroso o a un amante de la verdad. Lo que parece claro es que tanto para decir verdades como para decir mentiras es necesario ser inteligente. Y que si uno no puede confiar en su pareja lo más inteligente es desparejarse.

2. Deslealtad: Decía Dumas (hijo) que “El matrimonio es una cadena tan pesada que para llevarla hace falta ser dos y, a menudo, tres”. La infidelidad está muy fea pero aun peor es la falta de lealtad / amistad y produce parejas más desgraciadas. ¿Nunca han presenciado a esas personas que se validan socialmente ridiculizando o contrariando a sus “amores” en público? Hay pocos espectáculos de mayor patetismo.

3. Hiposexualidad o Egoismo sexual: Nos besamos en el ascensor, apenas podemos introducir la llave en la cerradura de casa, no podemos dejar de besarnos…Nos desnudamos a medias, estrictamente lo necesario, no hay tiempo para tanto deseo, sientes que has nacido para estar aquí y ahora, en este momento, abrazada a este ser adictivo y esta cadencia que te domina, eres violentamente feliz… y esto no ha hecho más que empezar, o eso creías tú:

_¿ya está?

_mmm que sueñera ¡Hora de la siesta!

4. Mamitis: Fin de semana en la playa, la mejor suite frente al mar, un tiempo espléndido:

_Date prisa mi vida, he reservado en ese restaurante que nos encanta…bogavante y chardonnay, lo que más nos gusta.

_Espera, voy a llamar a mamá, a ver si le parece bien. […] Dice que es muchísimo mejor el de la plaza y que no comamos marisco que nos va a sentar mal, que mucho mejor caza. Y que no se nos ocurra bañarnos sin haber hecho la digestión. Y que no se te olvide darme la crema factor 50 en la nariz, que luego me quemo. Qué luego nos llama.

5. Trastornos de la personalidad: Hay enfermedades incurables como la depresión, la esquizofrenia o la paranoia que afectan directamente a la convivencia en pareja… Son incontables las patologías que pueden acabar con la felicidad de ambos entre drogas, alcohol, ludopatía, vigorexia, tanorexia, ortorexia…. O las muchas clases de descontrol de impulsos. ¡Da un tiempo de cortesía pero no olvides que no eres médico ni santo ¡Íbamos a estar aquí!

6. Zafiedad: Dos enamorados han de combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la confianza. Pasaporte si: Se ha preparado un café con leche y está dando cuenta de él con la cucharilla dentro mientras se sienta en el sofá en calzoncillos dispuesto a pasar la tarde acariciándoos alternativamente a ti y a los dedos de sus pies. Los chistes zafios, como todo lo zafio, son para tontos. Si le gustan los chascarrillos sexuales o escatológicos elementales, ¡es tonto! Con el debido respeto, si son ustedes simples, (tener un humor elemental, implica serlo) háganse un favor y disimulen, el mayor tiempo posible.

7. Escaquearse con las tareas domésticas o hacerlas mal: Uno de los peores atributos posibles en la convivencia es la suciedad (en la cama, no hay problema) y el desorden. El holgazán, bolsa en Venezuela, huevon en chile y desobligado mexico, dejará el tetrabrik de leche o zumo vacío en la nevera, abrir los cajones y portezuelas pero no cerrarlos, mojar los espejos de todos los baños y en definitiva acabar con el orden y la armonía a su paso…Yo impulsaría una especie de mili nueva donde los hombres y mujeres aprendieran a gestionar el hogar y donde adquirieran y desarrollaran las destrezas y habilidades necesarias para satisfacer y liderar las necesidades de sus hijos y ya de paso, las suyas propias.

8. Hijos: Aun no ha quedado establecido si los hijos unen o desunen, lo que sí sabemos es que todo lo relativo a la paternidad puede ser fuente de profundas desavenencias, desde cómo y cuando tenerlos, hasta cómo educarlos. Sería interesante esforzarnos en no tener hijos con las personas cuyos defectos encontramos en esta lista, pero claro, se acabaría la especie humana y no es eso lo que queremos.