Helmut Schmidt, se cae el mito

El ex canciller era idolatrado

A los 96 años, admite que le fue infiel a su esposa, con la que convivió 68 años

El excanciller alemán Helmut Schmidt, toda una personificación de la honradez para muchos alemanes, ha confesado a la edad de 96 años que

tuvo una relación extraconyugal en la década de los sesenta. “Tuve una relación con otra mujer”, asegura Schmidt según un adelanto difundido

por la revista alemana “Stern” del libro “Was ich noch sagen wollte” (Lo que aún quiero decir), que repasa la vida de este político que estuvo al

frente del gobierno alemán desde 1974 hasta el año 1982 y que estuvo casado durante 68 años con Hannelore Glaser, conocida por su apodo de

Loki y fallecida hace cinco años. Una confesión que ha sorprendido a buena parte de la opinión pública alemana tan acostumbrada a que Schmidt profesara a menudo y públicamente el amor por su esposa. Aunque el excanciller no da muchos detalles sobre su infidelidad, apunta a que fue

más o menos a finales de los 60 o principios de los 70 y asegura que la relación llegó tan lejos que incluso llegó a plantearle a Loki la posibilidad de divorciarse. “Stern” alude a que al parecer fue Schmidt quien terminó la relación al convertirse en canciller, lo que fue un drama para ella. Aún así, ambos mantuvieron el contacto el resto de su vida y el político incluso acudió al entierro de la mujer, hace dos años. Schmidt ya causó cierta sorpresa al casarse en segundas nupcias a los 93 años, tres años después de enviudar de Loki, con Ruth Loah, colaboradora suya desde hacía casi 60 años y coautora con él de varios libros. El político y su esposa habían sido un arquetipo de matrimonio compenetrado y de comportamiento hasta clónico, pues compartieron desde el ideario político a la condición de fumadores empedernidos incluso como nonagenarios y en contra de reglas como la de fumar en edificios públicos o en directo por televisión. Hasta esta confesión, Schmidt estaba considerado como un ejemplo de fidelidad conyugal, a diferencia de su antecesor y correligionario, Willy Brandt, o del tercer canciller socialdemócrata que ha tenido el país, Gerhard Schröder, asimismo con reputación de mujeriego. De hecho, en una encuesta realizada hace ahora tres años, Schmidt se alzó con la primera posición en un ranking de los alemanes mejor valorados, por encima de personales como la actual canciller, Angela Merkel, o de una larga lista de comediantes y actores.

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