José Andrés: «El litigio con Trump sigue»

El cocinero, durante su paso por Madrid Fusión
El cocinero, durante su paso por Madrid Fusión

Este año abre Bazaar Ñ en Nueva York, un local con sello español y afirma que su batalla con el magnate está en manos de los abogados.

La tormenta de nieve que cayó sobre la costa este de EE UU provocó que José Andrés llegara con retraso a su cita con Madrid Fusión. Sin embargo, a pesar de haber invertido horas perdidas en un aeropuerto y pasado otras tantas en un avión, llegó con esa actitud de asturiano campechano que le caracteriza, sólo que él se codea con los Obama y se encuentra en plena batalla con Donald Trump. El precandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos declaró que México enviaba delincuentes y violadores a EE UU y el cocinero, «por principios», asegura, decidió abandonar el proyecto de gestionar un restaurante situado en un hotel que el magnate construye en la Gran Manzana: «El litigio sigue, pero no le presto demasiada atención. Ahí están los abogados y ya veremos qué dictamina el juez. No me quiero meter con él porque estoy en plena lucha y mi discurso oficial es que son negocios. Si esto me sucediera cien veces más, cien veces más tomaría la misma decisión», añade el chef, quien, a pesar de ser ciudadano americano, se siente español y sigue la crisis política que sufre nuestro país: «Los cambios son interesantes. Sólo me pregunto si poseemos el elenco de líderes con el nivel suficiente para hacer que España se salve de una forma positiva», reflexiona el propietario de ThinkFoodGroup, empresa que factura más de 130 millones de dólares al año con 22 restaurantes en Washington, Miami, Puerto Rico, Las Vegas, Los Ángeles y México DF.

Este año tiene prevista la apertura, entre otras, de Bazaar Ñ en Nueva York, un establecimiento tan español como él, además de estar preparando el desembarco en el mismísimo Hudson Yards (Manhattan) junto a Thomas Keller. La última incorporación ha sido Beefsteak, con Gwyneth Paltrow como socia, un espacio de cocina rápida que, lejos de ser un lugar donde devorar un chuletón como podría parecer, los protagonistas son los vegetales: «Beefsteak es una variedad de tomate. Es un espacio divertido en el que el comensal escoge las verduras que desea consumir y se cocinan delante suyo para luego añadir diferentes aliños. Si queremos que más gente coma verduras, debemos cambiar el discurso». Su deseo es que guste tanto una hamburguesa como un bocata de remolacha o de tomate con mayonesa. También que en este movimiento postvanguardista, del que tanto se habla, los cocineros den de comer a los paladares privilegiados, pero también se involucren en proyectos para alimentar a las masas necesitadas: «Mi profesión debe ayudar a que las personas desfavorecidas tengan las mismas oportunidades que yo tuve cuando era chico», apunta el creador de la fundación World Central Kitchen.

Hambre y alta cocina

En los congresos profundiza tanto sobre el hambre en el mundo como sobre alta cocina: «No se habla de Minibar como la gran meca gastronómica que es, y eso lo he generado». Su espacio de cocina creativa no tiene estrellas Michelin y no le quita el sueño, sólo saber dar de comer rico. También haber contribuido a hacer viajar la marca España. Su labor comenzó con el programa «Made in Spain», que se ha emitido en 33 países, además de con las distintas sedes de Jaleo y Bazaar, locales en los que popularizó nuestra gastronomía en Estados Unidos a través de la tapa: «Hice el programa de televisión para ayudar a España a exportar sus productos y para atraer el turismo. Ahora que vengan otros y que continúen el proyecto. Veo más ansias por salir fuera». Se refiere a Nacho Manzano, asesor gastronómico de Ibérica London, a Marcos Morán, Martín Berasategui, Carme Ruscalleda, Sergi Arola, Ramón Freixa y Paco Roncero, entre otros, que han abierto salas en diversos puntos del globo: «Hay más representación de cocina española en el mundo, pero sigue habiendo poca. Los restaurantes son la industria del entretenimiento del siglo XXI», sentencia. Sin embargo, los emprendedores lo tienen complicado por la falta de inversores que apoyen las buenas ideas: «Por qué no hay un valenciano con una cadena de arroces por el mundo. Tarde o temprano alguien lo hará, y mejor que sea un español a un chino». Preguntado sobre los congresos de gastronomía, opina que «sin ellos, todas las nuevas cocinas que han surgido en los diferentes países no se hubieran conocido. Se las ha dado a conocer en Madrid Fusión. Lo mismo que la gastronomía española no hubiera sido la misma sin la aportación de Ferran Adrià». Antes de irse, le pedimos que nos regale una anéctoda que haya protagonizado junto a alguno de los rostros conocidos que reservan en sus locales. Y recuerda la inauguración de Bazaar en Los Ángeles, de cuyas paredes cuelga una imagen inmensa de Manolete: «El primero en llegar fue Adrien Brody. Les puse juntos. Son clavados».