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Audrey Hepburn desayuna con diamantes en Madrid

El Museo del Traje rinde un homenaje al desaparecido Givenchy y exhibe por primera vez en más de un lustro una de sus joyas: el vestido original de Audrey Hepburn

El Museo del Traje rinde un homenaje al desaparecido Givenchy y exhibe por primera vez en más de un lustro una de sus joyas: el vestido original de Audrey Hepburn

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Lleva años oculto en los almacenes del Museo del Traje, en reposo tras haber sido una de las estrellas de la exposición «Hollywood Costumes», que en 2012 organizó el Victoria & Albert de Londres. Allí, el vestido que Audrey Hepburn lució al inicio de la película «Desayuno con diamantes» destacaba entre todas las piezas al ser, junto con el de Marilyn Monroe en «La tentación vive arriba» (por cierto, propiedad de una coleccionista española), el vestido más icónico del cine del siglo XX. Porque si nos dicen que pensemos en un traje de la gran pantalla, la mayoría de nosotros visualizaremos esa glamurosa bajada del taxi que hace Hepburn frente a la joyería americana cuando la ciudad de Nueva York despierta.

Vestida de gondolero

Ahora, más de cinco años después de que se viera por última vez, el Museo del Traje, propietario del vestido, vuelve a exhibirlo de manera temporal a partir del próximo martes como homenaje a Hubert de Givenchy, que falleció recientemente, creador de esta obra maestra. Él fue quien donó este traje a la institución española, de la que se enamoró tras su primera visita en 2005. El vestido llegó en el segundo lote que el creador legó al centro, que posee una extensa colección que incluye, además, su boceto.

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Cuenta Givenchy que cuando le dijeron que se iba a entrevistar con Hepburn pensó en su admirada Katherine y cuando se encontró a una jovencita vestida de gondolero nunca se imaginó que llegaría a forjar con ella una amistad hasta la muerte de la actriz en 1993 y que, además, nos dejaría grandes momentos de la historia del cine y de la moda gracias a películas como «Sabrina», «Cómo robar un millón», «Charada» o la propia «Desayuno con diamantes».

Fue Audrey quien se decidió por ese modelo tras verlo en el desfile de Givenchy en París y recibir la aprobación de Blake Edwards, director de la cinta, para lucirlo en la película (un papel que, por otra parte, estaba pensado para Monroe, amiga de Truman Capote, autor del relato). Se hicieron tres copias para la película, algo habitual en la época, pero solo se utilizó una: justo la que posee el Museo del Traje. Fue la actriz quien regaló al diseñador el vestido que había lucido y que viajó directamente desde la casa del creador en la Rue Grenelle parisina a Madrid. Sean Ferrer, el hijo de la actriz, posee la otra copia, mientras que el tercer modelo, donado con fines benéficos por Givenchy al escritor Dominique Lapierre, se subastó el 5 de diciembre de 2006 por más de 700.000 euros. Al parecer, fue Bernard Arnault, presidente del grupo LVMH (en el que está incluida la firma Givenchy), quien se hizo con ella.

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La pieza que ahora va a mostrar el museo nos ayuda a hacernos una idea de lo delicada que era la figura de Hepburn. Las medidas del vestido hablan por si solas: una cintura de 60 centímetros y una altura de 149. Para este pequeño homenaje que el museo hace a uno de sus principales donantes, la institución ha planteado una vitrina especial en la que el modelo en satén negro dará vueltas para que pueda ser contemplado desde todas las perspectivas, en un espacio en el compartirá protagonismo con otros grandes diseños de Pertegaz, Elio Berhanyer o Cristóbal Balenciaga.