Camilo Sesto: «No me he operado, sólo es maquillaje»

El cantante sorprende a todos al aparecer en un plató de televisión con un rostro marcado por los excesos quirúrgicos.

Es su última gira, la definitiva, y Camilo Sesto no vuelve a la música por dinero, a pesar de que cobrará unos 180.000 dólares por actuación, sino por vanidad, para intentar demostrarse a sí mismo, a sus 69 años recién cumplidos, que sigue siendo el artista que fue ídolo de multitudes, el hombre que enamoraba con sus canciones. Y está en Chile, donde mañana inicia gira. También le verán en México, en el que se producirá el esperado reencuentro con su hijo Camilín, al que, en contra de lo que aseguran las «malas lenguas», se encuentra muy unido.

Físicamente, el Camilo de 2015 poco tiene que ver con el que vendía millones de discos y llenaba los estadios en Hispanoamérica y España. Su cara, a base de operaciones de estética, confunde a sus fieles y algunos han comentado irónicamente, en internet, que ni su hijo le conocerá cuando se vean a finales de este mes en tierras mexicanas.

Eduardo Guervós, representante del «divo», ofrece una versión distinta a la que apuesta por una reciente operación quirúrgica de su representado, que le podría haber desfigurado el rostro: «No se ha operado recientemente, es verdad que ha engordado unos kilos y que el maquillaje que le pusieron en ‘‘Qué tiempo tan feliz’’ le agudizó los pómulos, pero nada más».

–¿Cómo ha acogido Camilo las críticas a su aspecto físico?

–Se ha reído mucho, es un hombre que acepta muy bien las críticas y todo lo que ha leído sobre su aspecto le ha hecho mucha gracia porque sabe que no tenían razón.

–Este año ha pasado cinco meses en cama tras una intervención por unos problemas en el pie. ¿Está preparado para acometer esta gira por varios países latinoamericanos y por Los Ángeles?

–Si ha dado el OK es porque se siente bien físicamente, no es tan tonto como para encarar una gira sin estar preparado. Y se siente tan ilusionado como un chaval de veinte años.

–En México se reencontrará con su hijo Camilín...

–Sí, y tiene ganas de verle. En contra de lo que se ha dicho, los dos se quieren mucho y se llevan muy bien. Todos los días se comunican por internet. Es más, te aseguro que Camilo ha ayudado a su hijo en sus comienzos como cantante... Se preocupa muchísimo por todo lo relacionado con él.

–¿Actuarán juntos?

–No lo hemos hablado.

–¿Le gusta cómo canta su hijo?

–Claro, porque se parece mucho a él, comparten el gusto por los temas románticos.

Otro de los hombres más cercanos al artista, su administrador Cristóbal, incide en «el cariño que siente Camilo por su hijo. Se llevan muy bien, no entiendo a los que dicen que tienen problemas, porque es mentira».

Ángela Carrasco, con la que Camilo alcanzó uno de sus mayores éxitos a finales de 1975 en la ópera-rock «Jesucristo Superstar», sigue en contacto con el cantante alicantino y nos desvela que «los dos estamos colaborando en un libro y un documental sobre ese musical. Camilo se recuperó de su problema del pie hace unos meses y se siente muy ilusionado con la gira. Se mantiene muy bien a sus 69 años y encara este último compromiso con ilusión y muchas ganas. Es increíble que un hombre como él, que actúa poco, siga despertando tantas pasiones».

El rostro, cada vez más afeminado

Doctora Ana Téllez

Lo más curioso es que su cara se ha ido poco a poco asemejando a la de una mujer. Él era un chico guapísimo, que pronto se aficionó a la cirugía plástica, sufriendo notables cambios que, a mi modo de ver, no le favorecieron. En las fotos puedo intuir desde lifting hasta rinoplastia o blefaroplastia, para terminar con unos exagerados rellenos de pómulos, labios y surcos que han deformado su rostro. Este tipo de resultados es lo que hace que a la gente le dé miedo hacerse retoques de medicina estética, cuando se trata de mejorar y rejuvenecer sin cambiar, simplemente manteniendo la piel joven, con inyecciones de calor, peptidos, toxina, hilos... En fin, hay multitud de tratamientos que mejoran el rostro sin cambiarlo.

Doctor Moisés Amselem

A mi parecer podría tratarse de inyecciones de biopolímeros de silicona, dado el aspecto encerado de los labios y el aumento de pómulos, que podría ser agravado aún más al frenar con toxina botulínica en la zona de las patas de gallo, haciéndole un tope al pómulo y exagerando la percepción de su volumen. Da el aspecto de bloqueo muscular y de la expresión de todo el tercio superior de la cara (frente, entrecejo y patas de gallo) con toxina botulínica. En fin, la antítesis de la naturalidad, armonía y belleza en el rostro. Respecto a precios, la silicona no lo tiene porque entre otras cosas está prohibido su uso y el del bótox es de unos 400 euros. Aunque la verdad es que pagar por esto tiene delito.

Doctor Ángel Martín

Se ha sometido a varias cirugías y retoques estéticos. A simple vista se percibe que se ha hecho un lifting, una rinoplastia y una bioplastia. El problema es que todos estos retoques le han dado un aspecto muy femenino en vez de varonil: los pómulos están muy marcados y le hacen la cara redonda, con rasgos suaves en vez de angulosos, efecto que se acentúa al no tener definido el ángulo mandibular o mentón que en los hombres es más cuadrado, ancho y de mayor tamaño que en la mujer. Lo que quiere decir que, para que Camilo Sesto mantenga su imagen actual, tiene que ir a su médico estético una vez al año. El tema es que se ha ido haciendo muchas cosas diferentes durante bastantes años y con médicos distintos. Nada casa y no hay ninguna armonía, provocando ese «efecto máscara» tan aterrador.

Paloma Carrera

A los 69 años de edad, lo más natural en cualquier hombre es que hay pérdida de espesor y grosor de cabello. Aún así, algunos hombres, a pesar de esa edad siguen conservando bastante cabello, pero rara vez tanto como se le ve a Camilo Sesto. En mi opinión "cuando un hombre decide que quiere cubrir esa falta de espesor a su alopecia, lo que nosotros en nuestro centro siempre recomendamos es no perder la naturalidad, colocando un sistema parcial capilar que sea muy fino y sutil, como una segunda piel con cabello implantado, pero siempre con un espesor moderado, con la calidad del cabello conveniente en cada caso, para que siempre mantenga movimiento y naturalidad, independientemente del look deseado, pudiendo realizar todo tipo de estilos, bien sean cortos o largos, como al artista le gusta llevarlo.