Kiko Rivera al borde del divorcio por una presunta infidelidad

Kiko Rivera e Irene Rosales tienen una hija, Ana, y están a punto de ser padres de otra niña
Kiko Rivera e Irene Rosales tienen una hija, Ana, y están a punto de ser padres de otra niña

Su mujer, Irene Rosales, embarazada de seis meses, ya le ha perdonado al DJ más de un «affaire».

No es la primera vez que sobre la relación de Kiko Rivera e Irene Rosales planea el fantasma de la infidelidad. La esposa del DJ ya le perdonó una vez un «affaire» con la brasileña Lorena Da Sousa, pasó por alto otro con una camarera llamada Carmen y no está dispuesta a dejar pasar un tercero. Dicen que las imágenes en las que se ve al hijo de Isabel Pantoja con una chica, en actitud muy cariñosa, entrando juntos en un hotel de la República Dominicana, no dan lugar a dudas. Las secuencias se grabaron hace unos días durante un viaje de Kiko a la isla caribeña para hacer un bolo. A la pareja se la ve confiada en que en esa cita no había testigos, pero un turista les descubrió e inmortalizó el momento. Según indica una amiga del reportero improvisado, Kiko y un amigo fueron pillados con dos mujeres de color cruzando la puerta del hotel, recogiendo en la recepción unas toallas y las llaves de una sola habitación. Ayer viernes, el autor del vídeo viajaba a Madrid para intervenir este fin de semana en un programa de Tele 5. A juicio de una persona que ya ha visto las imágenes, «son muy calentitas». Y la reportera dominicana Elines Olaverría afirma que se está buscando a la polémica «acompañante ocasional» para que cuente la «aventura» en el plató del «Deluxe». Al igual que se quiere traer a la empleada de la recepción del hotel de la discordia.

Una persona muy cercana a Irene nos desvela que «está muy sorprendida, destrozada, no se esperaba algo así. Cuando se enteró se puso a llorar. Además, como Kiko estaba dentro de la casa de “Gran Hermano” no pudo hablar inmediatamente con él para aclararlo todo. Aunque, por lo visto, hay poco que aclarar. Está hecha un lío, se siente engañada, traicionada, ha perdido la confianza en su marido. No me extrañaría que esta infidelidad desembocara en un divorcio».

El jueves por la noche Rivera se enteraba del asunto en directo, antes de abandonar «Gran Hermano», de boca de Jorge Javier Vázquez. Puso cara de circunstancias e intentó justificar las presuntas imágenes con una excusa banal: «Supongo que se referirán a una fiesta de despedida de soltero de un amigo. Soy fiel a mi mujer, estoy muy enamorado de Irene, ella confía en mí y seguro que está tranquila. Le mando un beso muy fuerte». El presentador le invitó a que saliera del plató para llamar a su esposa y aclarar lo que hiciera falta, pero declinó la propuesta y dijo que ya hablarían «luego».

Esa conversación tuvo lugar esa misma noche en medio de un clima de tensión y reproches. Además, a la mañana siguiente Kiko perdió el tren a Sevilla, donde le esperaba su esposa para exigirle respuestas. Irene, por lo que nos desvelan, no cree la versión de su marido por sus incoherencias y menos tras enterarse de su conversación por WhatsApp con la bailarina, en la que el DJ se afana en conseguir una cita con ella. Rosales pidió a una persona del equipo de «Sálvame» que le mostrara esa conversación y así se hizo. Fue entonces cuando escuchó cómo esa mujer afirmaba que «Kiko tonteó conmigo, insistió en que nos viéramos. Le contesté que no porque me parecía una falta de respeto hacia su esposa embarazada...». Pero se rumorea que la cita tuvo lugar en octubre en Madrid. Y que la bailarina ya estaba ayer en «Sálvame». Quien tuvo, retuvo y el curriculum sentimental de Kiko viene marcado por las infidelidades y las aventuras pasajeras. Presume de que perdió «la virginidad a los 12 años con una mujer de 30», alardeando de sus muchas conquistas. Una testigo de los hechos ocurridos en el país caribeño es muy clara en sus revelaciones: «Ese hombre iba agarrado de la mano de una chica que no era su mujer, besándose en medio de la calle y se metieron en un hotel que todo el mundo conoce en la zona como especializado en citas sexuales. Está apartado y es bastante discreto. Muchos extranjeros llevan a ese establecimiento a sus conquistas playeras».

Desde «Cantora», donde vive la madre de Rivera, también nos revelan los comentarios de Isabel Pantoja: «Está muy disgustada, no comprende la actitud de su hijo, sobre todo porque al lado de su nuera Irene parecía haber alcanzado una estabilidad amorosa. No entiende que se juegue su matrimonio por un ligue de una noche. Ese chico no aprende de errores pasados, es un “viva la virgen”, y, además, está a punto de ser padre. No se justifica su comportamiento».

Un familiar de Irene ya le advirtió antes de casarse de que iba a cometer una locura porque «no hay quien pueda atar en corto a ese chico». Esa misma persona nos dice ahora que «ha sido cuestión de tiempo el que se cumplieran mis malos presagios. Estaba seguro de que esto ocurriría más tarde o más temprano». En este sentido, los suegros de Kiko podrían haber aconsejado a su hija que tome una decisión drástica y que recupere las riendas de su vida. Mientras tanto, en camino viene Carlota, la futura hija del matrimonio. Y esta infidelidad enturbia totalmente la armonía, si es que aún existe, entre Irene y su marido.