Suárez, una reinauguración a lo grande

El joyero Emiliano Suárez, junto a Cari Lapique en el almuerzo privado que ofreció ayer la marca
El joyero Emiliano Suárez, junto a Cari Lapique en el almuerzo privado que ofreció ayer la marca

El barrio madrileño de Salamanca comienza a animarse y los joyeros Suárez celebran los brotes verdes reinaugurando la primera tienda que abrieron allá por el año 1982, fuera de su feudo bilbaíno, la de la calle Serrano, 63 en Madrid. En siete semanas y media, dos menos que lo que tarda Mickey Rourke en enamorar a Kim Basinger, le han dado tal lavado al local de 230 metros cuadrados que ahora parece el doble. Además, cuenta con un museo de piezas únicas que merece la pena ser visitado porque, como dice su embajadora, Cari Lapique, siempre cubierta de perlas australianas gordas como pelotas de golf: «Aquí vendemos ilusión». Una embajadora que está feliz porque ha conseguido que su hija Carla se instale en Madrid y cuenta que es tal la pasión de sus nietos por España que el hijo mayor de Carla, Carlitos, se hace llamar Ronaldo y que, gracias a la mediación de Nuria González, tiene su camiseta firmada por el número siete del Real Madrid.

Por cierto, que la señora de Fernando Fernández Tapias, también presente en el almuerzo privado para 70 amigos de la Casa con el que ayer Suárez celebraba su apertura, estuvo el tiempo justo para saludar a los joyeros y echarle el ojo a un par de piezas únicas con las que celebrar su aniversario de boda, que fue tal día como ayer de hace 13 años. El 15 de octubre de 2002 el entonces alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, casaba a la pareja y ayer Nuria fichaba un par de aderezos con los que seguro su marido acierta en hacerla aún más feliz, porque ya se sabe que si a los esposos se les orienta, la felicidad es total. Y a pesar de que Isabel Preysler fue imagen de Suárez de 1998 a 2011, no se le vio por la reinauguración, ya que estaba regresando de Nueva York. Los azulejos de los que ahora es embajadora la reina de corazones estuvieron representados en el evento de Suárez por la heredera de Porcelanosa, María Colonques, un bellezón.

w Tradición familiar

Es encomiable que una empresa puesta en marcha por Emiliano Suárez en Bilbao en 1943 vaya por la tercera generación. Con Emiliano al frente del márketing, con Gabriel en el departamento de diseño y Juan en Aristocrazy, dan continuidad a un negocio que vende ilusión con piedras en forma de ranas, broches o alianzas que sellan compromisos. Y aunque haya personas que no las usen, como la Reina Letizia, decir que la de brillantes que le regaló el Rey sigue siendo superventas de Suárez y que, dependiendo de su tamaño, ya alcanza los 9.000 euros.