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Amy, entre todos te mataron

Una imagen del documental, que incluye fotografías y vídeos de móvil de amigos de Winehouse
Una imagen del documental, que incluye fotografías y vídeos de móvil de amigos de Winehouselarazon

Un documental recoge, con imágenes caseras y testimonios de personas cercanas, la vida y muerte de la artista: una joven vivaracha aniquilada por el éxito.

Amy Winehouse falleció casi tal día como hoy por un fallo cardiaco hace 4 años (se cumplen el 23 de julio), tiempo en el que la británica se ha convertido en un mito, otro ángel caído de la música. Un documental dirigido por Asif Kapadia («El guerrero», «Senna»), que se estrena en España el 17 de julio, se acerca al crimen que se cometió contra sus 27 primaveras. Nunca hubo juicio sobre su muerte, porque la causa directa fueron «circunstancias naturales», pero en la película se exponen los hechos. Tenemos un veredicto. ¿El esposo de Winehouse, Blake Fielder-Civil? Culpable. ¿Su padre, Mitch? Desde luego, y con agravantes: máxima pena para él. ¿Los paparazzi? Cooperantes necesarios. ¿El agente y manager de la artista? Pulgar hacia abajo por omisión de socorro. ¿El éxito, y por lo tanto los fans? Inspiradores del crimen. ¿Las drogas, el alcohol y la depresión? Parte de la escena, elementos circunstanciales del trágico final de una artista en la que tuvo mucho que ver la presión mediática y la industria del entretenimiento, lo que equivale a decir que, en última instancia, usted y yo tenemos la culpa de que al breve cuerpo de Amy un día se le parase el corazón.

Vacilona y barriobajera

La película narra algunas circunstancias que se sabían bien, pero ordena hechos con la prueba de las imágenes que, finalmente, condenan al padre de la artista. Sin embargo, la mayor virtud del filme es el retrato íntimo que se hace de Winehouse como artista. Antes de ser un rocín flaco que se tambaleaba en el escenario, Winehouse era una niña vivaracha de ojos vivos, un cicloncillo. Las cintas caseras dan una visión de la clase de persona que era la londinense: vacilona y barriobajera, entusiasmada y feliz hasta que conoció el éxito. Dueña de un talentro natural. Qué forma de sacar esa voz como aire comprimido de un volcán. Y además era buena escritora, simple en las formas, pero profunda en la expresión auténtica de sus sentimientos. Especialmente en «Back to black», el gran disco que publicó (tras «Frank», el primero, pues en su carrera sólo le dio tiempo a hacer dos elepés) y que se puede leer como un diario íntimo. Winehouse narraba sus problemas en cada canción que escribía y Kapadia tiene el acierto de sincronizar sus textos con sus vivencias, como el famoso suceso de la rehabilitación que inspiró «Rehab», en el que Amy escribe que «su papaíto piensa que está bien», así que ella no, no, no irá a terapia.

Ésta es la resbaladiza polémica que precedió la cinta. Mitch Winehouse anunció que demandaría a la productora de la cinta por las acusaciones «dolorosas e increíbles» que se lanzaban contra él. Aunque acusaciones explícitas no hay en el metraje, sí queda claro su irresponsable comportamiento. Sabemos que, tal y como canta en «Rehab», el progenitor no consideró urgente que la cantante ingresara en un centro y que, cuando accedió, fue una pantomima más parecida a un fin de semana rural con su novio el adicto. Vemos también al padre de Amy metiendo las cámaras en el refugio vacacional de su hija cuando lucha por desintoxicarse más adelante. Escuchamos a las amigas de Amy apuntar hacia él, sollozar mientras recuerdan su descenso a los infiernos, a lomos de un febril calendario de actuaciones. El propio Mitch justifica ante la cámara que esos conciertos han de cumplirse, pues están contratados, incluso el último que su hija no pudo dar, esa lamentable noche en Belgrado. El director de la cinta, Asif Kapadia, no tiene ganas de hablar del padre y se zafa con breves respuestas. «Hablé con él. Como hice con todos. Contesté a sus críticas, le dije que creía que había hecho una película honesta sobre la vida de Amy, y eso fue lo que estaba encima de la mesa desde el principio. Ése era el auténtico objetivo». El director habló con «centenares» de personas que la conocieron para ganarse su aprecio y establecer con ellos una relación de confianza que culminase con la cesión de material audiovisual grabado con cierta intimidad. «Así fue como me ofrecieron sus grabaciones caseras, personales. Pienso que ellos mismos querían que yo se lo enseñase al mundo».

Inevitablemente, el asunto de las drogas es decisivo, pero Winehouse ya se había «quitado» cuando falleció. ¿Por qué se engancha alguien con una carrera tan prometedora? «No lo sé, Dios mío. Tenía un grave problema de autoconfianza, y de repente se enamora del tipo equivocado. Habría hecho cualquier cosa que él hiciera», dice el director. Mientras, la prensa amarilla huele la sangre de la cantante. Unos tabloides que narran en directo su descenso al infierno y que además provocan la siguiente caída. Winehouse sale cualquier día de su casa y se enfrenta a un enjambre de fotógrafos, los mismos que están allí cuando abandona la sede de su discográfica o un restaurante. «Los paparazzi se convirtieron en una turba realmente agresiva y ella nunca había favorecido esa persecución. Sufría constantemente las opiniones sobre ella. Eso resulta muy violento. No sé si ella fue la primera víctima de la industria y los medios, pero sé que se sintió atacada: era una de las personas de las que más y más fácilmente se reían en todo el mundo». Fue un crimen, el estrangulamiento colectivo de la breve Amy al estilo «Orient Express». Entre todos la mataron, y al final, ella sola, durmiendo en la cama, se murió.