Xavier García Albiol: «El PP es la garantía de que Cataluña seguirá en la mejor liga»

El presidente del PP de Badalona y exalcalde de la ciudad ha sido nombrado candidato popular a la Generalitat para las elecciones del 27S

Xavier García Albiol fue jugador de baloncesto en el Joventut de Badalona.
Xavier García Albiol fue jugador de baloncesto en el Joventut de Badalona.

Entrevista con Xavier García Albiol, exalcalde de Badalona y recién nombrado candidato del PP a la Generalitat, en sustitución de Alicia Sánchez Camacho. Practica la política de calle, acostumbra a decir lo que piensa y defiende aquello en lo que cree, por polémico que sea.

Representa el ejemplo de la superación política y la constancia. Pertenece a esa nueva generación que practica la política de calle. Acostumbra a decir lo que piensa y defiende aquello en lo que cree, por polémico que sea. Licenciado en Derecho, creativo, ha estado en varias ocasiones en EE UU haciendo cursos de «reciclaje» en comunicación política. Tiene el reto de atravesar el Atlántico a vela.

–¿Quién diría que es usted?

–Un hombre de Badalona que ha conseguido hacer aquello que le gustaba, que era trabajar para su ciudad y, en distinta medida, para mí país.

–Mide dos metros, ¿Cómo se ve Cataluña desde ahí arriba?

–Con preocupación. Hemos pasado de ser la envidia del resto de España a crear antipatías por culpa de algunos. Me parece injusto.

–¿Y a esa altura ha visto muchos locos bajitos?

–Locos hay altos y bajos. Cuando uno mide dos metros se tiene la perspectiva más amplia para ver la realidad y el entorno.

–¿Eso le obliga a hacer política de altura?

–Lo intento. Siempre he tratado de hacer política de altura, pero sin despegar los pies del suelo.

–¿De pequeño tomaba mucho Cola Cao?

–Sí, e incluso me lo comía a cucharada limpia, directamente del bote.

–Iba para jugador de baloncesto ¿En qué se equivocó?

–No me equivoqué, creo que cada cosa tiene su etapa. Tuve la suerte de jugar en uno de los principales equipos de España y recibí ofertas para ir a jugar a equipos fuera de Cataluña. Entonces no me apeteció moverme y lo dejé. La política siempre había sido una inquietud y supongo que estuve en el sitio y en el momento adecuados.

–¿Ha encontrado relación entre el baloncesto y su trabajo?

–En el deporte adquieres unos valores que luego te sirven para la política y la vida: compañerismo, esfuerzo, sacrificio, disciplina... Si algunos políticos hubieran practicado deporte de equipo, seguramente tendrían una actitud muy distinta.

–¿Algunos políticos deberían tomarse un tiempo muerto como en el baloncesto?

–Posiblemente y reflexionar para volver a empezar el partido con las ideas más claras.

–¿A quién le gustaría marcar un triple?

–A cualquiera de mis rivales.

–¿Siente como si en el último minuto le quitaran la copa que había otorgado en Badalona?

–Sí. Ganamos el partido con una diferencia de puntos importantes, pero las decisiones en los despachos nos quitaron lo ganado en el terreno de juego.

–No me diga que está buscando al señor D`Hondt –quien ideó la ley para el reparto de votos– para decirle cuatro cosas...

–No, pero creo que alguna realidad que estamos viendo desde el punto de vista político se podrían haber evitado.

–Usted es un ejemplo de «progresa adecuadamente», ¿Cuál es el secreto de su éxito?

–Empecé en Badalona con cero concejales, luego saqué uno, cuatro, cinco, siete, once... Constancia, equipo y pisar la calle.

–¿En algún momento pensó en rendirse?

–Sí, he pasado momentos complicados, circunstancias políticas difíciles y entonces te planteas si merece la pena, y al final siempre la merece. Fue la gente la que me hizo seguir adelante. Cuando me pusieron una denuncia en 2010 por unos dípticos que decían que era racista perdí hasta cuatro kilos, fue muy duro. Pero los vecinos me apoyaban y el tiempo me dio la razón.

–¿En política es mejor no decir la verdad?

–Ahí me di cuenta de la hipocresía de lo políticamente correcto. Encontrarte rivales políticos que me decían: «tienes razón, pero estas cosas no se pueden decir». –¿Se ha arrepentido alguna vez de decir lo que piensa?

–No. Volvería a señalar un problema si lo detecto.

–Y para ganar ese partido que se juega en Cataluña, ¿cuál es la estrategia?

–Explicar bien claro que el PP es el único que puede garantizar que nuestro equipo siga ganando en la mejor liga del mundo.

–¿Cuántos apellidos catalanes tiene?

–Uno. Mi padre era de Almería, mi madre de Badalona. Soy el típico «charnego» de los que tanto se habló en una época en Cataluña.

–Y de no ser político sería...

–Creo que al final las puertas se abren y se cierran en función de las distancias. De niño quería ser piloto de aviación o capitán de crucero.

–Su lema de campaña fue «la receta funciona». Hágame un menú para la unidad...

–La receta para seguir en el «top ten» de los restaurantes es conocimiento de lo que somos, de dónde venimos, comprensión y diálogo. Traducido a lo gastronómico, «pa amb pernil» (pan con tomate y jamón ibérico), tortilla de patatas y huevos fritos que son mi pasión.

–«Limpiando Cataluña» fue otro de sus eslóganes. Si le doy una escoba ¿qué barrería?

–Si me preguntas por Cataluña, la división y el odio que están generando los políticos independentistas, empezando por Mas. Tiene que jubilarse por el bien del club y de la afición.

–¿Le preocupa que el PP se vaya a convertir en muleta de Ciudadanos?

–No ,porque es un escenario que casi seguro que no se va a producir. Tenemos que ser capaces de explicar que quien no quiera que el Parlamento Catalán se convierta en la tesis independentistas, su referencia sea el PP.

–¿Cree en el destino?

–Mucho, y me marcó de pequeño. Con 10-11 años era tan revoltoso que mi padre decidió enviarme a un seminario internado. Cuando iba a pedir información, el coche se les estropeó y tuvieron que dar media vuelta.