La nueva experiencia de vivir sin plásticos

Este mes de julio está activa en todo el mundo esta iniciativa para desechar la mayor cantidad posible.

Este mes de julio está activa en todo el mundo esta iniciativa para desechar la mayor cantidad posible.

Este mes de julio está activa la compaña «Plastic Free July», una iniciativa para desechar durante cuatros semanas la menor cantidad de plástico posible. La iniciativa empezó en 2011 y es una de las muchas que se están desarrollando para concienciar de la responsabilidad individual en esto de la guerra al plástico. Y es que si la producción de plástico en 1972 era de 30 millones de toneladas, hoy las cifras que se barajan están en torno a los 350 millones anuales. Solo en Europa se utilizan 100.000 millones de bolsas de plástico; de ellas menos del 30% se recoge para ser reciclado, mientras que el 31% termina en el vertedero. Y esto significa que antes o después los residuos plásticos fragmentados de todas estas bolsas de un sólo uso acaban en el mar. La estimación pone los pelos de punta. De seguir así en 2050 se contabilizarán más plásticos que peces en los océanos del mundo.
Europa le ha declarado la guerra al plástico, España también y desde el 1 de julio para reducir el consumo, el Gobierno ha impuesto a las tiendas la obligación de cobrar las bolsas de un solo uso. Aun así, hay excepciones, como las muy ligeras, de menos de 15 micras o las gruesas (más de 50 micras) fabricadas con más de un 70% de plástico reciclado. Otro dato que da que pensar. Una bolsa fina se utiliza de media 20 minutos y tarda más de 400 años en descomponerse.
El problema del plástico, como se decía, va más allá de las bolsas. Cada día acaban en nuestra basura pajitas, bandejas, pañales, productos higiénicos femeninos, envoltorios de comida, de fruta, botellas de limpiadores, geles... Vanesa, Carlos y sus dos hijos decidieron unirse este año durante un mes a una iniciativa de la Fundación Rezero para reducir su consumo de plástico e intentar minimizarlo. En el proyecto participaron cinco hogares, que han conseguido reducir de media un 50% sus residuos. Algunos trucos para minimizar el desperdicio, y que ellos ya han aplicado, es bajar con tuppers y bolsas de malla a la compra; hacerse con botellas de cristal para el agua, etc. Además, se puede ir a comprar en tiendas a granel (un modelo en auge en ciudades como Madrid y Barcelona y que permite conseguir desde cereales y pasta, hasta jabones) a evitar el empaquetado. Otro apunte: cada vez más compañías de gran consumo se suman al reto de generar menos residuos. Por ejemplo, L’Òreal cuenta desde este año con productos de peluquería y champús que se pueden rellenar en salones de belleza.
Algunos objetos como las cápsulas de café son fácilmente evitables, volviendo a la cafetera italiana de toda la vida o a cápsulas rellenables. Otros como los pañales requieren quizá de un poco más de concienciación. En cualquier caso, la base del cambio es ir poco a poco, asumir un reto al mes por ejemplo, y organizarse la compra antes de salir de casa.