Teresa Helbig: «Ni sevillanas, ni sardanas, me apasiona el flamenco»

Ha creado 16 trajes para la obra «Alento», que representa desde hoy el Ballet Nacional de España

Hoy viernes, Teresa Helbig muestra al mundo su vestuario para el Ballet Nacional de España. Dieciséis trajes para la obra «Alento», ideada por Antonio Najarro, director de la compañía, que sirven para bailar y para soñar. En LA RAZÓN adelanta dos noticias más: está pensando diseñar ropa para hombre y en otoño lanza tres perfumes. Sorprendentemente, a Helbig no le han hecho ninguna opa para vender su valiosa firma. Lo que hace esta menuda mujer que se crece ante una seda o una gasa se llama arte: por ejemplo, 7.500 pequeñas tachuelas llevaba uno de los vestidos de su colección Swans. Lo más difícil para crear el vestuario del ballet que hoy se estrena ha sido huir de los tópicos; esos volantes y esas batas de cola que se asocian al flamenco. Sin renunciar al movimiento pero sin volantes, les ha dado un porte único a sus diseños. El Ballet Nacional de España estrena hoy en el Teatro de la Zarzuela de Madrid «Alento» y «Zaguán» y estarán en cartel hasta el 28 de junio. Luego bailarán en Granada, Santander, Pamplona, Japón y Cannes. De esta forma Teresa Helbig estará en danza girando por el mundo con sus exquisitos trajes para soñar. Ni «Alentó» ni «Aliento», es «Alento», la visión personal de Antonio Najarro sobre la danza clásica española.

–¿Cuándo y quién le encarga el vestuario de «Alento»?

–Sucedió hace ya casi un año. Después de un desfile en la Pasarela Cibeles, en la Madrid Fashion Week, Antonio Najarro me llamó para proponérmelo y ya, desde ese mismo momento, me enamoré del proyecto. Siempre había soñado con diseñar un vestuario para danza.

–¿Cuántas horas de conversación han mantenido Najarro y usted?

–Hemos dedicado mucho tiempo, sobre todo en la parte previa. Antonio y yo no hemos parado de hablar en persona, por teléfono, por WhatsApp... para conocernos y para que yo pudiera profundizar en el mundo del Ballet Nacional y la visión que él tenía y lo que quería plasmar.

–Dado que es una interpretación personal de Najarro sobre la danza española, ¿de dónde han salido sus referencias para diseñarlo?

–Ha partido de la propia inspiración de Antonio para crear «Alento»... en la contradicción que se produce al fusionar el jazz con el flamenco, la fuerza con la ligereza, la elegancia «décontracté» y es curioso porque hace dos temporadas presenté una colección, «Flappers», que estaba inspirada en el jazz, donde mezclaba pedrería, transparencias, piel...

–¿Ser bailarina de ballet era su sueño de pequeña?

–No, nunca he bailado ballet, aunque de pequeña siempre había soñado con ser bailarina... pero de cabaret.

–¿Qué materiales ha utilizado y cuántas pruebas y horas han empleado?

–Terciopelos, tul y detalles de cuero y metal. Buscábamos que el georgete nos diera la ligereza y el movimiento combinado con la fuerza y la garra del cuero y el terciopelo.

– ¿Tuvo que crear un equipo para hacerlo o su propio taller lo asumió?

–Hemos tenido la gran suerte de trabajar con un equipazo que es el taller madrileño que normalmente colabora con el Ballet Nacional, y nos ha ayudado mucho a plasmar cómo habíamos pensado nuestros diseños.

–¿Tomó como oráculo a Nicolás Vaudelet, que fue el primer diseñador llamado a elaborar la coreografía de Sorolla del BNE?

–Sí, con Nicolás tenemos, aunque nos veamos muy poco, una muy buena relación. Por supuesto que en el inicio del proyecto no dejé de molestarle para pedirle consejo constantemente. Claro que me ayudó como «oráculo».

–¿Usted es más de sevillanas o de sardanas?

–(Risas) Ya sé por dónde vas, pero he de decirte que de ninguna de las dos. Me apasiona el flamenco y sí te diré que la parte que más me ha gustado diseñar ha sido el vestuario masculino... quizá es el germen para que en un futuro tengamos la línea Teresa Helbig Hombre, y ahí lo dejo.

–Después de esta «exclusiva» no sé si pedirle que nos dé alguna más, no quisiera abusar...

–(Más risas, porque he de decir que Helbig no pierde la sonrisa aun si le preguntas por Podemos). Ahora estamos muy centrados en la nueva colección que presentaremos en septiembre en Mercedes Benz Fashion Week de Madrid, pero también estamos trabajando para lanzar una línea de tres perfumes con Carven, y por suerte muchos proyectos más como el Fashion Films o los uniformes escolares para el British Council.

–¿La corte real árabe sigue enloquecida en su taller?

–Afortunadamente, cada vez más nos están visitando clientas de todo el mundo, no sólo vienen las princesas árabes. A veces somos las primeras sorprendidas de cómo llegan hasta de Nueva Zelanda.

–¿Cuál ha sido el traje que más horas de costura ha realizado?

–Concretamente, ahora tenemos un vestido de nuestra colección «Flappers», que para bordarlo necesitamos de 10 a 12 semanas. El último que estamos terminando de esa colección tan laboriosa, que lleva pedrerías y bordados sobre tul, se va a Nueva York.

Explique a los lectores por qué siempre habla en plural.

–Porque Teresa Helbig somos todos, mi equipo, y sin una madre como la que yo tengo no habría sido lo que soy ahora. Mi madre me ha apoyado siempre, en todo, y es una parte importantísima del taller y mi padre, por su parte, me inculcó el esfuerzo y la tenacidad.