Calamaro, íntimo y cálido

Actúa esta noche en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla a las 22:30 horas

Andrés Calamaro presenta hoy en Sevilla su último trabajo, titulado «Romaphonic sessions»
Andrés Calamaro presenta hoy en Sevilla su último trabajo, titulado «Romaphonic sessions»

«Romaphonic sessions» es el título del último trabajo de Andrés Calamaro, un disco que esta noche presenta en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) a partir de las 22:30 horas. Al piano, Calamaro suena cercano, como si tocara en el rincón de un pequeño café porteño o quizás esto no sea más que el cliché que se asienta sobre la idea que aparece al pensar cuando un argentino se pone romántico y oscuro. El tango, y el universo que de este canto se desprende, es irremediable si se oye la música cantada y tocada con ese acento del cono Sur. Hay parte de eso, de jazz, de rock, de flamenco o de nada de lo anterior. El cantante silabea por cada uno de los versos de esta colección de canciones minimalistas que fueron grabadas en sólo dos tardes en compañía del pianista Germán Wiedemer. Unos simples minutos, ensayos y pruebas para templar nervios de cara a una actuación. Se trataba de calentar, de pelotear, tocar bola en argot futbolero, hace diez años con unos temas que se habían hecho para otra atmósfera pero que disfrutaban por ambos. Un divertimento casi, nada más, pero cuando Andrés Calamaro recibió la grabación se dio cuenta de que había un filón y decidió incluirlas como tercer volumen de la serie «Grabaciones encontradas».

El héroe del grupo Los Rodríguez insiste en que la transformación del mundo de la música y de las relaciones sociales que ha producido internet le dejó aturdido durante un tiempo. No sabía a dónde ni a quién mirar, ha comentado en alguna ocasión para justificar el silencio, de más de 15 años, que media entre ésta y las anteriores entregas de la serie. Con o sin norte, Calamaro resiste la tiranía de encontrarse sólo ante un piano sin las posibilidades que le ofrece una banda y la posterior producción. Aquí no hay ni demasiada trampa ni demasiado cartón, es su voz, a veces bien y otras no tanto, frente a un repertorio fundamentalmente integrado por piezas que no cuentan con el reconocimiento del gran público a excepción de «Mi enfermedad». Le acompañarán el contrabajo y la percusión esta noche donde más que acercarse al mito que lideró aquella banda irrepetible de los años noventa será mucho más práctico aventurarse en la intimidad de un show minimalista, porque así está planteada la gira «Licencia para cantar», con la que el músico regala joyas como «Biromes y servilletas».