Política

Cuando el latido de un corazón puede no ser «prioritario»

Denuncian en un juzgado que un paciente del SAS espera desde hace «casi dos meses» ingresado que lo operen. La familia afirma que les trasladaron que «no había quirófano» por las fechas festivas pero el hospital cordobés lo niega

José Carlos P. B. está ingresado en el hospital Reina Sofía de Córdoba
José Carlos P. B. está ingresado en el hospital Reina Sofía de Córdoba

Denuncian en un juzgado que un paciente del SAS espera desde hace «casi dos meses» ingresado que lo operen

La familia afirma que les trasladaron que «no había quirófano» por las fechas festivas pero el hospital cordobés lo niega

José Carlos P. B. está atrapado en un presente ausente por una ecuación del debe y el haber. Esto es al menos lo que cree su familia que ha presentado una denuncia en los juzgados de Córdoba y una queja en el hospital Reina Sofía de esa ciudad. «Tenemos una impotencia horrorosa porque si no se opera ya está muerto y tiene derecho a la intervención y a pelear», traslada a LA RAZÓN su mujer María C. S. S., desde una situación que tiene que ver sin duda con el vértigo.

Hay azares previos en la historia del paciente. Según se detalla en la denuncia, consultada por este periódico, fue diagnosticado de fibrosis pulmonar en 2016 en el hospital Virgen Macarena de Sevilla y el 2 de agosto se le trasplantó el pulmón izquierdo en el Reina Sofía, tras lo que pudo llevar «una vida normal con revisiones en consultas externas». Hasta que en marzo de 2017 volvió a ingresar en el hospital cordobés «con un cuadro abdominal» durante una semana y volvió al rastreo de pruebas y a un tratamiento diurético que se le marcó durante unos ochos meses en los que «fue empeorando» con «un cuadro de desnutrición bastante acentuado, pérdida de masa muscular y cansancio crónico», de acuerdo a lo reflejado en el escrito que ha acabado en los tribunales. Una doctora le advierte de que no lo puede ingresar y los familiares recurren a las Urgencias por donde sí lo hace «el pasado 19 de noviembre, con lo que lleva casi dos meses aquí», lamenta María, de los que «20 días estuvo sin saber qué tenía».

Fue «una internista» la que «lo descubrió una tarde». ¿El diagnóstico final? «Una pericarditis», esto es, «su corazón no puede bombear y la única solución para este problema es una operación» que nunca llega, mientras a José Carlos tienen que hacerle «un vaciado del pulmón» o sacarle líquido del abdomen y del pecho y vive «momentos de angustia». Los familiares aseguran que en la demora les han dicho que «no había quirófanos», que había que esperar por las «fechas navideñas» y que costaba «mucho trabajo entrar en la lista de operación urgente». Aunque también les garantizaban que sería «a la mayor brevedad posible». Hay quien incluso les ha transmitido que los profesionales del centro sanitario «tienen que operar con garantías de éxito» y que tal vez este caso «no era prioritario», lo que ha acabado de encender a la familia. Ayer por la mañana les indicaron que lo operarán «durante esta semana», pero el entorno de José Carlos ya no se fía y avisa de que «no pararán» hasta que lo hagan.

Si bien, toda moneda tiene dos caras y del lado del hospital sostienen que el paciente «está siendo atendido conforme sus necesidades asistenciales lo requieren». Defienden que «los diferentes especialistas» que «están implicados» en su tratamiento son «los que adoptan las decisiones clínicas que consideran más oportunas para garantizar las mejores posibilidades para el caso concreto». En relación a la falta de quirófanos o a la inactividad de éstos, quieren dejar «rotundamente claro que no es cierto». «Los únicos motivos para no haberle intervenido son de carácter clínico. Todos los pacientes que requieren o han requerido ser intervenidos –de urgencia o con actividad programada– han sido tratados», añaden. Para rematar, las fuentes consultadas manifiestan que «el hospital organiza su actividad asistencial garantizando en todo momento que las necesidades de los pacientes estén cubiertas, como no puede ser de otra manera». Hay dos versiones y un paciente que reclama sus derechos.