Díaz cuestiona a Rivera si quiere ser «como Macron o como Salvini»

Juanma Moreno recalca que el nuevo Gobierno de la Junta de Andalucía «se formará sobre los pilares» de la Constitución

El presidente del PP-A y candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ayer en Ayamonte (Huelva) / Foto: Efe

Juanma Moreno recalca que el nuevo Gobierno de la Junta de Andalucía «se formará sobre los pilares» de la Constitución

Tres décadas y media de Gobierno dan, como poco, para caer en una metonimia existencial, institucional o instrumental, esto es, confundir la parte con el todo, a la candidata con Andalucía. Después del 2D –quizás desde el segundo debate electoral, cuando sacó a relucir el espantajo de la extrema derecha– Susana Díaz parafrasea a Freud. «La realidad es un lugar nauseabundo». La presidenta en funciones, como los grandes púgiles, aunque grogui, no tira la toalla. Aquello de «si el PSOE no remonta electoralmente, me marcharé» y «lo haré sin hacer ruido, sin fracturar el partido» que le soltó a Pedro Sánchez durante la pugna de las primarias la enlaza –a ella, que se define como «roja y decente»– directamente con las primera de las máximas marxistas, pero de Groucho: «Estos son mis principios, pero si no les gustan, tengo otros». Susana Díaz se revela como la antítesis de uno de los mandamientos de Luis Aragonés. «Siempre –confesaba Jesús Paredes– decía: cuando ganamos, ganan los jugadores. Cuando perdemos quiere decir que tú y yo hemos hecho algo mal». Para Díaz, los andaluces se han equivocado dando 12 escaños a Vox, 400.000 votos. La estrategia de «tierra quemada» implica un «cordón sanitario». De ahí que pregunte directamente a Albert Rivera, a modo de «espejito, espejito mágico», si será como Macron u optará por Salvini con Vox como «colaborador activo». El efecto Vox, por lo que pueda pasar, ya ha llevado al PSOE-A a sumarse al manifiesto de apoyo de la caza como sector económico. El síndrome de Capgras no te permite identificar a tus familiares, porque hace que creas que han sido reemplazados por un doble. En su esquizofrenia postelectoral, el PSOE-A se posiciona en la pugna social y mediática que se avecina. «Los partidos que se llaman constitucionalistas tendrán que decir si están dispuestos a blanquear y normalizar esa extrema derecha sólo para hacer un reparto de sillones o si los van a aislar como hacen en otros países los defensores de la democracia», señaló Díaz desde el Congreso en el que Pedro Sánchez ostenta la presidencia del Gobierno con los apoyos de grupos como ERC con sus lazos amarillos y de Bildu con Arnaldo Otegi como uno de sus faros democráticos.

Por su parte, el PP recalcó que no renunciará al modelo autonómico, se hable o no con Vox. Casado buscará un pacto «global» con Cs que incluya la Mesa del Parlamento y la investidura de Moreno, como adelantó este diario. El candidato a la Presidencia Juanma Moreno recalcó que negociará con «máxima lealtad y franca sinceridad» con Ciudadanos. Moreno, desde Ayamonte (Huelva), señaló que espera, como indicó en una entrevista en este diario, pasar «del debate de los sillones al de las reformas». El líder de los populares andaluces mostró su compromiso con la Constitución y aseguró que el nuevo Gobierno andaluz «se formará sobre sus pilares». Las negociaciones estarán pilotadas por las direcciones nacionales –García Egea y Villegas– junto a los comités de PP y Cs de Andalucía.

Pedro Sánchez ve un consorcio de derechos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, admitió ayer que ve más probable la constitución de un «consorcio de derechas» en Andalucía que la repetición de elecciones y justificó su razonamiento en que le parece que el líder de Cs, Albert Rivera, no va a prescindir, si los necesita, de los votos de Vox. En conversación informal, Sánchez dejó claro que su objetivo es que gobierne la presidenta en funciones de la Junta. El jefe del Ejecutivo, que en estos días ha hablado por teléfono con Díaz, también mostró su rechazo a una abstención para que gobierne Ciudadanos.